BIBF 2020 | Cuba y sus letras

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    Intervención en la Feria Internacional del Libro de Beijing 2020 de Rogelio Riverón, narrador y poeta.

    El centro del canon literario cubano es José Martí (1853-1895), poeta, dramaturgo, editor, traductor, ensayista, diplomático, orador y estratega político, Héroe Nacional de Cuba, y Apóstol de la Independencia. Prefiguró el movimiento modernista hispanoamericano y dejó obras como los Versos sencillos y los diarios de campaña, que mantienen una lúcida vigencia. A Martí lo preceden en el tiempo José María Heredia (1803-1839) y Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), ambos poetas de gran influencia en las letras hispanoamericanas. Heredia, el cantor de la libertad y Avellaneda, también novelista y dramaturga, escribió con prolijidad y fijó pautas en torno a la emancipación femenina. Contemporáneo de José Martí fue Julián del Casal (1863-1893), poeta y periodista, una de las voces más singulares de la poesía hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XIX, fundador con José Asunción Silva y Manuel Gutiérrez Nájera del movimiento modernista.

    La narrativa del siglo XIX cubano puede ostentar al menos dos novelas de carácter y vigencia universales. Se trata de Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde (1812-1894) y Mi tío el empleado, de Ramón Meza (1861-1911). Cecilia Valdés o La Loma del Ángel ha sido calificada por el pensador decimonónico Enrique José Varona como “la historia social de Cuba”, debido a su sustancia antiesclavista, su atención al costumbrismo llamado “criollo”, su calado en las clases sociales y a que resulta en última instancia un reservorio lingüístico de la época. Por su parte Mi tío el empleado, publicada en 1887, es una novela adelantada a su tiempo, que hurga tanto en los asuntos siempre difíciles de la emigración, como en la transformación sicológica del egoísta.

    En el largo siglo XX cubano hay suficientes muestras de buena prosa, dolido verso y pensamiento sociológico, como para aceptar que las letras de la isla están a la vanguardia de Hispanoamérica. Es necesario llamar la atención sobre lo arriesgado de resumir, si bien una invitación somera a la literatura insular siempre comprendería a poetas como Regino Eladio Boti (1878-1958), José Manuel Poveda (1888-1926), Mariano Brull (1891-1956) y Emilio Ballagas (1908-1954). En 1902 nació Nicolás Guillén, el Poeta Nacional del Cuba, que incrustó en la tradición poética cubana el ritmo, el tempo y el habla de las masas afrocubanas, con ironía y gracia inigualables. Sus poemarios Sóngoro cosongo, Poemas mulatos, de 1931; West Indies Ltd., de 1934 La paloma de vuelo popular, de 1958 y otros ensanchan el caudal poético de la lengua y obligan a replantearse bajo nuevas ideas conceptos como los de la tradición del verso rimado.

    Dulce María Loynaz, ganadora del premio Miguel de Cervantes, el más importante de las letras en lengua española, nació en 1903 y escribió poesía, crónicas y novelas de un lirismo angustioso y penetrante. A ella se debe Jardín, novela de 1951 que ha sido objeto de estudio en diversas universidades del mundo, así como varias colecciones de versos, conferencias y libros de viaje. En 1904 nació Alejo Carpentier, el narrador más importante de todo el ámbito nacional, ganador del premio Miguel de Cervantes. Periodista, musicólogo, editor y ensayista, es autor de grandes novelas como El reino de este mundo, Los pasos perdidos y El siglo de las luces, además de La música en Cuba, un exhaustivo estudio de una de las formas del arte en que más ha influido Cuba en el contexto internacional.

    REFERENCIA DE EL REINO DE ESTE MUNDO

    José Lezama Lima (1910-1976) es un poeta, ensayista, editor y novelista, dueño de una singularísima teoría artística que coloca a la poesía en la génesis de todos los procesos humanos. Fundó la revista Orígenes, de gran repercusión en todo el espectro editorial de Occidente y nucleó en ella a grandes creadores de la primera mitad el siglo XX. Entre ellos son imprescindibles Eliseo Diego, Fina García Marruz y Cintio Vitier. Lezama es autor de las novelas Paradiso (publicada en 1966) y Oppiano Licario (1977), así como varios libros de poemas y ensayos que subrayan su voraz intención de vincular todas las culturas sin borrar por ellos las peculiaridades de lo nacional. Virgilio Piñera, nacido en 1912 ostenta una dramaturgia de vanguardia, en la que se eleva, no sin ironía, lo más pedestre a categorías universales. Poeta y novelista por igual, reincidió en lo magro y lo absurdo incluso a nivel del lenguaje, para conquistar un sitial en las letras cubanas.

    En el contorno de la poesía tuvo lugar a fines de la primera mitad del siglo XX un fenómeno de características singulares. En esa época se dieron a conocer simultáneamente varios autores nacidos en las décadas de 1920 y 1930, que después fueron catalogados como la Generación de los años 50. Se trataba de poetas que escogían un modo de expresión coloquial, y solían poner de relieve asuntos al parecer cotidianos. Entre las firmas más destacadas de ese grupo es preciso mencionar a César López, Roberto Fernández Retamar, Antón Arrufat, Fayad Jamís, Cleva Solís y Rafael Alcides Pérez.

    REFERENCIA AL HOMBRE DISCURSIVO DE ANTON ARRUFAT

    El triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959 propició el desarrollo de las artes y las letras de manera convulsa. La campaña de alfabetización, llevada a cabo en los primeros años del proceso revolucionario elevó no solo la capacidad de percepción del conocimiento en general, sino también la de los fenómenos artísticos y literarios. Fueron creadas importantes instituciones, entre ellas la Imprenta Nacional y, posteriormente, el Instituto Cubano del Libro. Los escritores cubanos, que antiguamente estaban obligados a costear de sus bolsillos ediciones restringidas, ahora contaban con tiradas de mil y más ejemplares (para un país de menos de diez millones de habitantes en enero de 1959) y comenzaron a percibir remuneración por sus libros. En la década de 1960 comenzó a producirse la llamada “narrativa de la violencia”, que trataba ficcionalmente los conflictos originados en el marco de la situación revolucionaria y, específicamente, el combate a los opositores armados del cambio.

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    Conformado por ensayos y artículos de diversas etapas de su vida, en este libro están parte de las preocupaciones, ideas y obsesiones, gustos e …
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    Uno de los narradores más destacados de ese período es Eduardo Heras León, quien nacido en 1940, es autor de importantes colecciones de cuentos como Los pasos en la hierba y La guerra tuvo seis nombres. Nacido también en 1940, el etnólogo, poeta, narrador y editor Miguel Barnet es autor de uno de los libros más singulares del siglo XX cubano: Biografía de un cimarrón, ubicado por el autor en el género de novela-testimonio, creado por él. Barnet ha publicado además de poesía y ensayo, las novelas Gallego y La vida real. Nancy Morejón (1944) es una poetisa, ensayista, periodista y traductora, autora de una treintena de libros, con énfasis en la identificación y visualización de los rasgos comunes a los pueblos de la cuenca del mar Caribe. Su poesía, a la que concurre una extraña serenidad, no adopta posturas defensivas; antes bien, pone de relieve una identidad rica en esencias.

    Otros autores contemporáneos con una obra significativa son

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