
Varela Leyva, Jessica Chabeli González Smith y Ariel Hernández Reyes recibieron el Premio David 2026 en las categorías de teatro, poesía y novela, respectivamente. Los jurados también otorgaron menciones a Jorge Vázquez Castro y Manuel Eduardo Jiménez Mendoza.
La Habana, 30 jul.- La literatura cubana suma nuevos nombres y títulos a su memoria. La Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba dio a conocer los resultados del Premio David en su edición de 2026, certamen que vuelve a colocar en el centro a los autores y a esas obras que comienzan a buscar su lugar entre los lectores.
En teatro, el Premio David fue concedido a Varela Leyva por la obra Autorretrato de Juana B.
El jurado, integrado por Blanca Felipe, Rubén Sicilia y Reinaldo Montero, este último en calidad de presidente, destacó “el eficaz manejo de referentes de historicidad probada”, así como la sagacidad con que la autora organiza los materiales relacionados con un entorno social y familiar de notable complejidad.
El fallo reconoció, además, el tratamiento singular de una personalidad imprescindible de la cultura cubana. Desde su propio título, Autorretrato de Juana B anuncia una mirada hacia la historia, la intimidad y la permanencia de una figura cuya vida continúa generando preguntas y lecturas.
En esta misma categoría, el jurado otorgó una mención a Jorge Vázquez Castro por La era del hombre pendejo. La obra fue reconocida por el buen tratamiento de un tema clásico y por el esfuerzo de hacerlo dialogar con usos, lenguajes y procedimientos contemporáneos.
El cuerpo como territorio de la poesía
El Premio David de Poesía 2026 correspondió a Jessica Chabeli González Smith por el cuaderno Canción del cuerpo a rastras.
El jurado estuvo compuesto por Laura Ruiz Montes, Milho Montenegro y Víctor Fowler Calzada, quien ejerció como presidente. En su valoración destacó el empleo de un lenguaje directo en composiciones que entretejen una mirada sobre el mundo.
El título coloca al cuerpo en el centro de la experiencia poética: un cuerpo que avanza, recuerda, resiste y carga consigo las señales de lo vivido. Será la lectura del libro la que permita descubrir las dimensiones de esa canción y los caminos expresivos elegidos por su autora.
También en poesía recibió una mención Manuel Eduardo Jiménez Mendoza, por la obra Instrucciones para mantener un cuerpo.
Ambos títulos —Canción del cuerpo a rastras e Instrucciones para mantener un cuerpo— parecen conversar desde sus propias preguntas. El cuerpo aparece como espacio de conocimiento, fragilidad, memoria y permanencia.
Intriga y suspenso en La Habana actual
En novela, el Premio David fue otorgado a Ariel Hernández Reyes por Dominó entre sombras.
El jurado de esta categoría estuvo integrado por Martha Acosta, Ulises Rodríguez Febles y Pedro Juan Gutiérrez, quien lo presidió.
De acuerdo con el fallo, la novela sobresale por la fuerza dramática en la caracterización de sus personajes y por la manera en que recrea una historia de intriga y suspenso ambientada en La Habana actual.
Dominó entre sombras propone, desde su título, un juego de movimientos, silencios y zonas ocultas. Las fichas, la ciudad y los personajes parecen reunirse alrededor de una trama en la que cada decisión puede modificar el rumbo de la historia.
Nuevos libros comienzan su camino
El Premio David ha acompañado durante décadas la aparición de nuevas voces dentro del panorama literario cubano. Creado en 1967 y auspiciado por la UNEAC, el certamen está dirigido a escritores inéditos y sus obras ganadoras son publicadas por Ediciones Unión.
Los resultados de 2026 reúnen cinco títulos que transitan por la historia, el cuerpo, las relaciones humanas y la ciudad contemporánea:
Autorretrato de Juana B, de Varela Leyva; Canción del cuerpo a rastras, de Jessica Chabeli González Smith; Dominó entre sombras, de Ariel Hernández Reyes; La era del hombre pendejo, de Jorge Vázquez Castro; e Instrucciones para mantener un cuerpo, de Manuel Eduardo Jiménez Mendoza.
Ahora comienza otra parte esencial del recorrido: la edición, la publicación y el encuentro con los lectores. Porque un premio reconoce una obra, pero es la lectura la que termina de darle vida.
Fuente: Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.


