Homenaje al escritor mexicano Ignacio Padilla diez años después

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    Ciudad de México, 18 de ago-. Diez años después de su muerte, la obra de Ignacio Padilla vuelve a ocupar un espacio de encuentro, lectura y conversación. La Universidad Iberoamericana Ciudad de México, a través de su Departamento de Letras, organizó un homenaje a Ignacio Padilla que reunió a investigadores, escritores, editores y amigos del autor para recorrer distintas zonas de una obra que continúa provocando lecturas. La jornada tuvo lugar el 18 de agosto de 2026, en el Auditorio Xavier Scheifler y de Amézaga, S. J., Edificio S, Nivel 2, y propuso algo más que una conmemoración: volver a Padilla desde sus libros, sus obsesiones, su humor, su imaginación y su particular relación con la ciencia y la literatura.

    La inauguración estuvo a cargo del Dr. Joseba Buj Corrales, director de la División de Humanidades y Comunicación, y la Dra. Cecilia Salmerón Tellechea, directora del Departamento de Letras. El programa comenzó con la mesa “La Micropedia y la poética cuentística de Ignacio Padilla”, moderada por Arturo Cisneros Poireth. Allí, Ana Pellicer Vázquez abordó la vigencia y actualidad de la Micropedia diez años después; Ricardo José Quiroz Álvarez habló de las revoluciones científicas en la cuentística de Padilla a partir de su declaración “Soy un físico cuéntico”; mientras Manuel Barroso Chávez propuso La Micropedia como una ruta para acercarse al cuento mexicano contemporáneo. La elección de la Micropedia como punto de partida resulta especialmente significativa. En ella se encuentra una de las dimensiones más reconocibles de Padilla: su capacidad para convertir el conocimiento, la imaginación y la ficción en territorios inseparables. La ciencia, lejos de aparecer como un universo cerrado, se transforma en materia narrativa, en posibilidad de juego y en una manera de interrogar la realidad.

    Ignacio Padilla: el oficio del escritor

    En la segunda mesa, “Ignacio Padilla: el oficio del escritor”, participaron Ramón Alvarado Ruiz, con una aproximación al archivo de Padilla como estudiante y aprendiz de escritor; Rocío Martínez Velázquez, comentó las múltiples vidas del escritor desde la biografía y la literatura; Larisa Curiel, con anécdotas de edición junto a Padilla; y Alejandro Vergil Salgado, abordó la búsqueda del “pulimento cuentístico” a partir de notas sobre la edición crítica de Conspiraciones fraternas (tres cuentos). Esta mesa permitió acercarse al escritor desde una dimensión menos visible para los lectores: el oficio. Antes del libro terminado están los archivos, las versiones, las conversaciones, las correcciones, las decisiones editoriales y ese trabajo paciente que convierte una historia en literatura.

    Uno de los momentos más afectivos de la jornada fue “Lecturas y recuerdos de Nacho Padilla”, moderada por Luis Felipe Canudas Orezza Ugalde. Enrique Urbina Jiménez presentó una aproximación a Padilla como el narrador que Walter Benjamin no pudo imaginar; Laura Guerrero Guadarrama habló sobre el humor como “antídoto natural contra la angustia infantil”; Eloy Urroz compartió comentarios y experiencias personales, mientras Jorge Volpi mediante un video narró recuerdos de los años iniciales de amistad y de cómo Ignacio Padilla, Ricardo Chávez Castañeda, Eloy Urroz y él formaron el crack como movimiento literario.

    La presencia de Laura Guerrero Guadarrama introdujo, además, una dimensión particularmente cercana a los lectores jóvenes: la relación de Padilla con la literatura infantil y juvenil y su capacidad para utilizar el humor como una forma de enfrentar la angustia. En esa zona de su obra, el escritor confirma que la literatura para las infancias no tiene por qué renunciar a la complejidad, al absurdo ni a las preguntas difíciles. La jornada concluyó con un “Tributo y memoria compartida”, con palabras de Constanza Padilla, hija del escritor, quien leyó palabras de recordación a su padre de su hermano Esteban y de ella.

    Más que un ejercicio de nostalgia, el homenaje propuso volver a leer a Ignacio Padilla. Diez años después, su obra continúa ofreciendo preguntas sobre el cuento, la imaginación, la ciencia, el humor, la edición y el oficio de escribir. También permanece la memoria de un escritor que hizo de la literatura un territorio para cruzar fronteras entre saberes, géneros y mundos posibles.

    ¿Quién fue Ignacio Padilla?

    Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968–Querétaro, 2016) fue uno de los narradores mexicanos más destacados de su generación y una figura fundamental de la llamada Generación del Crack, grupo de escritores que, desde los años noventa, buscó renovar la narrativa mexicana y cuestionar ciertas fórmulas de la literatura latinoamericana. Murió a los 47 años, en un accidente automovilístico.

    Fue un escritor muy versátil: cultivó el cuento, la novela, el ensayo, la crónica, el teatro y la literatura para niños y jóvenes. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana, realizó una maestría en Literatura Inglesa en la Universidad de Edimburgo y un doctorado en Literatura Española en la Universidad de Salamanca. También trabajó como editor, periodista y diplomático.

    Entre sus obras para adultos destacan La catedral de los ahogados, Si volviesen sus majestades, Amphitryon, La gruta del Toscano y La isla de las tribus perdidas. Amphitryon obtuvo el Premio Primavera de Novela en 2000, mientras que La gruta del Toscano recibió el Premio Mazatlán de Literatura.

    Pero hay una dimensión particularmente importante para el homenaje de la Ibero: Padilla también fue un autor fundamental de literatura infantil y juvenil. Entre sus obras se encuentran Los papeles del dragón típico, Las tormentas del mar embotellado y Todos los osos son zurdos. La Enciclopedia de la Literatura en México registra expresamente una sección de su producción dedicada a la literatura para niños y jóvenes. Su escritura para jóvenes no significa una simplificación de su literatura. Por el contrario, Padilla llevó a ese territorio algunas de sus obsesiones centrales: la imaginación, el humor, el misterio, la aventura, la ciencia, los mundos imposibles y el poder de las historias. En Las tormentas del mar embotellado, por ejemplo, un barco misterioso y una botella que contiene un mar abren la puerta a una aventura fantástica.

    También fue un escritor profundamente interesado en el cuento. El Instituto Nacional de Bellas Artes lo presentó en 2016 como un “narrador por excelencia” y destacó una producción cercana a los treinta libros en distintos géneros. La Micropedia, mencionada en el programa del homenaje, permite acercarse precisamente a esa faceta de Padilla: su gusto por el conocimiento, las criaturas extraordinarias, las paradojas y la transformación de saberes aparentemente científicos en materia literaria.

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    Yunier Riquenes García
    Yunier Riquenes García

    Master en Estudio en Lengua y Discursos, Universidad de Oriente, 2022. Doctorando en Ciencias Lingüísticas y Literarias, Universidad de Oriente. Doctorando en Letras Modernas, Universidad Iberoamerica de México. Licenciado en Letras (2006). Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez.

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