
Quise celebrar el día de la independencia de México desde el lenguaje, desde las palabras que le dan rostro a la diversidad de personas. Para vivir en México no solo hay que hablar español, hay que hablar el español de México donde las palabras y los matices no son lo mismo que en el español de Cuba, ni en el español de Argentina, ni en el español de Chile, ni en el español de España. Ya lo han dicho muchas personas que quieren aprender el idioma, depende de la región y el país en que lo aprendas.
Más allá de los estudios tomé verdadera conciencia el día que le dije a una persona “a ver si nos vemos”, y supe mucho tiempo después que entendió que no me interesaba mucho el reencuentro. Después una compañera me dijo “aguas, sube la banqueta”. Quería decir, cuidado, sube la acera; viene un carro. Entre una palabra y otra, muchos mexicanos colocan wey. Aparece en interminables conversaciones. En un camión, (guagua, ómnibus, en Cuba) escuché decir a un chavo (muchacho en Cuba) a otro, una frase de amor muy hermosa: “Por eso te quiero tanto, wey”. Eran dos amigos adolescentes. Sin embargo, aprendí luego que el wey pasa del amor al insulto, depende del tono y el contexto.
Después llegaron “chido”: algo bueno, bonito, agradable; “chingón”: excelente, sorprendente. El “órale”, como interjección para expresar “¡qué bien!” y el “ándale”, expresión de ánimo, aprobación o prisa. Palabras importantes como chamba, trabajo; feria, menudo, monedas; y chela, cerveza. “Te cayó el veinte”, te diste cuenta. O “¿neta?, ¿en serio? Y negativos: “Pinche”, como intensificador/insulto, equivalente a “maldito” o “despreciable”; “Desmadre”, desorden; “chafa”, de mala calidad; “guácala”, expresión de asco o rechazo.
Hay frases que resuenan en mí. ¡No mames!”, que para un cubano tiene significados muy lejanos a estos que se asumen en México: “¡No puede ser!”, “¡En serio!”, “¡Qué increíble!”, “¡Te pasas!”, según el contexto. O, el “no manches” que expresa sorpresa o incredulidad. El “mande”, cuando no te escucharon bien, o entendieron, para que repitas o te hagas entender. Hay dos frases que me dijeron en algunos espacios que me descolocaron; la primera, que era un chico “fresa” de la Ibero, por estudiar en la Universidad Iberoamericana, nada más lejos de mi realidad; y la otra, “estás cuero”, aquí los cubanos ya saben lo que quiere decir en cubano; pero en mexicano, quiere decir estás guapo.
Como me di cuenta de que aun hablando español muchas veces no nos comprendemos del todo comencé a decirle a los amigos mexicanos más cercanos: “soy cubano y te diré no entiendo cuando me sean confusas tus palabras. Haz lo mismo cuando creas que te digo algo y puede parecer ofensivo”. Entre el wey y el asere, entre el carnal y el compay no deben existir malas interpretaciones o palabras mal colocadas.
Por estos días de celebración en México lo pienso desde las palabras y el lenguaje. Las palabras que se ganan y las palabras perdidas. Tendré que escribir de las palabras que se pierden cuando dejas por un tiempo el lugar de origen.
Ahora que celebro México pienso en cómo el lenguaje oral y escrito también le da cuerpo a un país y a una nación. Aún faltan muchas palabras por ganar y perder. Entre Cuba y México me pregunto: Asere, ¿te late cómo celebro el día de la independencia de México? ¡Viva México, cabrones!
Referencias académicas clave para entender mexicanismos
La Academia Mexicana de la Lengua (AML) documenta mexicanismos y usos propios del español en México, pero no todos los términos del argot popular forman parte de sus diccionarios o repertorios oficiales. Hay expresiones muy frecuentes que sí están en el habla común pero no en los diccionarios académicos. Entre las referencias académicas clave se encuentran: Diccionario de Mexicanismos (Academia Mexicana de la Lengua, 2010, con ediciones ampliadas después); Diccionario de la lengua española (RAE/ASALE, que incorpora muchos mexicanismos) y Diccionario de mejicanismos de Francisco J. Santamaría (1959), clásico de referencia. Además, se puede consultar en línea el sitio oficial de la Academia Mexicana de la Lengua.


