Virgilio Piñera

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    Virgilio Piñera Llera (Cárdenas, 1912 – La Habana, 1979). Poeta, narrador y dramaturgo cubano considerado uno de los autores más originales de la literatura de la isla.

    Se estableció en La Habana en 1938. En 1940 obtuvo el título de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Fundó y dirigió la revista Poeta (1942). Viajó por toda América Latina, Estados Unidos y Europa. Colaborador en Espuela de Plata, Grafos, Clavileño, Ultra, Orígenes, Gaceta del Caribe, Lyceum, Universidad de la Habana, Lunes de Revolución, La Gaceta de Cuba, Unión. En Buenos Aires, Argentina trabajó como funcionario del consulado cubano, como corrector de pruebas y más tarde como traductor de la editorial Argos, colaboró en Sur, Hoy, Realidad, Mundo Argentino y Anales de Buenos Aires. Colaboró, además, en Lettres Nouvelles y en Les Temps Modernes, de París. Con José Rodríguez Feo fundó Ciclón en 1955. Fue director de Ediciones R. Es autor de la selección y las notas de Teatro del absurdo, tradujo Juan Azul, de Jean Giono; Así habló el tío, de Jean Price Mars, y Tribálicas, de Henri Lopes, entre otras obras. Tomó parte en la traducción de Ferdydurke, del polaco Witold Gombrowicz. Algunos de sus cuentos y de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano,alemán, ruso, húngaro, polaco, etcétera.

    En 1948 estrena Electra Garrigó, reducción del mito griego a nivel de parodia y choteo. La obra en el momento de su solitario estreno, provocó polémicas y protestas, pero con los años se ha convertido en un punto de referencia. Aire frío, su mejor pieza, se representa en 1962, pero ya estaba escrita cuatro años antes. La extensa obra, de corte autobiográfico, narra la historia de una familia que se niega a proletarizarse, y vive en un mundo de valores que desaparece. El drama ilustra la crisis de la familia a los largo de dieciocho años. Otras obras de Piñera fueron Falsa alarma (1948), Jesús (1950), La boda (1958), El flaco y el gordo (1959), El filántropo (1960), y Dos viejos pánicos, premio Casa de las Américas 1967.

    1912 – 1945 Primeras experiencias e inicio de la plenitud

    Nació el 4 de agosto de 1912 en la ciudad de Cárdenas, provincia Matanzas, de padre agrimensor y madre maestra. Su familia se traslada, por razones de trabajo, a Guanabacoa, en La Habana. En 1925 se muda a Camagüey, y en esta cursa el bachillerato. El profesor Felipe Echemendía y el escritor e investigador Felipe Pichardo Moya dirigen sus primeros pasos en las lecturas y en los inicios de su vocación literaria.

    Funda en 1935, junto a Luis Martínez y Aníbal Vega, la Hermandad de Jóvenes Cubanos, organización cuya finalidad fundamental era la difusión de la cultura y entre cuyas tareas estuvo la presentación en Camagüey del grupo Teatro de Arte “La Cueva”, de la capital. Se define su vocación de escritor. Escribe sus primeros poemas significativos.

    Se instala en la capital en 1937 e ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana con matrícula gratis, solicitada por él mismo dada su precaria situación económica, expuesta en carta que dirigió a esa institución. En la antología La poesía cubana en 1936, aparecida ese año y compilada por Juan Ramón Jiménez, se incluye su poema “El grito mudo”.

    En 1938 ya está viviendo en La Habana, en precarias condiciones por la escasez de dinero. Su primera aparición pública como poeta -si no la primera, precisión que no se tiene, sí la más significativa de esos momentos- se realiza en la importante institución cultural Sociedad Lyceum ese mismo año, con la lectura de un grupo de textos de gran calidad y la presentación de José Antonio Portuondo. Dicta una conferencia en esa misma institución. Escribe su obra de teatro Clamor en el penal, la primera de su dilatado corpus para la escena. Ambas presentaciones y la pieza a la que acabamos de aludir constituyen el inicio de una carrera literaria que si bien había tenido sus antecedentes en Camagüey, es ahora cuando comienza a alcanzar su más acabada definición.

    En 1939 da a conocer otros poemas en la revista Espuela de Plata, dirigida por el poeta José Lezama Lima, el crítico de arte Guy Pérez Cisneros y el pintor Mariano Rodríguez, una de la predecesoras del Grupo Orígenes junto a Verbum -anterior a Espuela de Plata-, Nadie Parecía, Clavileño, Poeta. Fue colaborador de la Revista Grafos y en 1940 escribió su cuento “El conflicto”.

    Publica en 1941 su primer poemario: Las furias, en los Cuadernos Espuela de Plata. En ese mismo año escribe su pieza teatral Electra Garrigó, acaso la mejor y más importante de todo su vasto repertorio. Pronuncia, también en la Sociedad Lyceum e invitado por el investigador cubano José María Chacón y Calvo, su importante conferencia sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda, la relevante poetisa, narradora y dramaturga cubana del siglo XIX. Su trabajo sobre La Avellaneda -conferencia que formaba parte de un ciclo denominado “Los poetas de ayer vistos por los poetas de hoy”- muestra ya a un escritor diferente, de acentuada voluntad heterodoxa, voz discrepante hasta la irritación. Sus afirmaciones no eran ciertamente las que había venido haciendo la crítica sobre la gran figura del XIX, tan celebrada en España en su momento y por los estudiosos cubanos en el siglo XX. Piñera se atreve a decir juicios como este: “He aquí el secreto de La Avellaneda: adornarlo todo con las galas orientales de las palabras y de las frases más escogidas y melodiosas. Hablar mucho sin decir nada o casi nada”. Ese es el tono de sus ensayos mejores: frases terminantes, ruptura con aseveraciones y juicios que la tradición ha ido repitiendo, desestructuración de altos valores establecidos por apreciaciones de sabor academicista. Los poemas que recoge en el cuaderno de ese año son asimismo paradigmáticos de su modo de escribir, de su cosmovisión, expresión plena del poeta una vez superada la etapa inicial de búsquedas y tanteos (1935-1940).

    Otro ensayo relevante de ese momento: “Dos poemas, dos poetas, dos modos de poesía”, sobre “Elegía sin nombre” (1936), de Emilio Ballagas, y Muerte de Narciso (1937), de José Lezama Lima, aparecido en Espuela de Plata en agosto de 1941, constituye quizás el primer acercamiento a ambos textos de esas dos figuras de la poesía cubana a las que Piñera estuvo siempre tan ligado, como se observa en la enemistad y posterior reconciliación con el creador de Paradiso y en los otros dos acercamientos que hizo a Ballagas, de 1955 y 1959.

    Funda y dirige en 1942 la revista Poeta, de brevísima vida -sólo dos números-, donde da a conocer sus ensayos “Erística de Valéry” y “Terribilia meditans”, páginas de sumo interés por lo que nos revelan sobre el autor, su cosmovisión y sus preocupaciones en torno a los problemas de la escritura, un tema que lo obsesionó toda la vida, según refiere en su autobiografía, cuando dice: “Para mí, escribir ha sido siempre una verdadera tortura”. En Clavileño hace público su ensayo “De la contemplación”, expresión asimismo de sus más genuinas inquietudes acerca del artista y la obra de arte, antecedente de otro ensayo, mordaz en su implacable heterodoxia, titulado “En el país del Arte” (publicado en 1947 en la revista Orígenes).

    Publica en el año 1943 el segundo y último número de la revista Poeta. Aparece su extenso poema “La isla en peso”, texto fundamental dentro de la historia de la poesía cubana del siglo XX y todo un paradigma de la obra piñeriana por la heterodoxia de su conceptualización, su antipoesía y la ruptura de los cánones de la lírica tradicional; su intenso dramatismo, que emerge del envés de la realidad, de su visión del sinsentido de lo real, marca importantes diferencias con respecto a las visiones de la insularidad que se observan en obras de José Lezama Lima, Cintio Vitier y Eliseo Diego. “La isla en peso” fue severamente objetado por Gastón Baquero en Anuario Cultural Cubano 1943 y más tarde por Cintio Vitier en su antología Diez poetas cubanos. 1937-1947 (1948), así como en las conferencias que tituló “Lo cubano en la poesía” (1957), editadas en libro el año siguiente.

    En 1944 publica Poesía y prosa, donde reúne varios textos importantes (ocho poemas y catorce cuentos), entre ellos “Vida de Flora”. Este libro mereció un comentario valorativo de Vitier que apareció en la revista Orígenes (fundada este propio 1944) al año siguiente, 1945, donde el crítico apunta, entre otras valoraciones igualmente valiosas: “Aparte de su calidad literaria y el puesto inconmovible que le corresponde en el empeño expresivo de la actual generación, este libro de Virgilio Piñera podrá ostentar en todo caso el honor de haberse enfrentado, para delatarlo y ceñirlo insuperablemente, con el vacío inasible y férreo que significa para nosotros, a través de nuestra cotidiana experiencia metafísica, el demonio de la más absoluta y estéril antipoesía. Y sin duda, por ello simbolizará siempre, para el posible lector sucesivo, una desconcertante hazaña”. Se niega a participar en la celebración del Día del Poeta, acto que se realizaría en el Lyceum, y en una dura carta a la institución (fechada el 2 de marzo de este año) expresa sus razones, con estas afirmaciones esenciales de su concepto de la cultura: “Quien trabaja a conciencia su arte, quien estima la cultura, no como entretenimiento elegante sino como destino dignamente recibido, no puede aceptar tales comedias”. En el año 1945 colabora en Orígenes y escribe varios poemas, entre ellos “En estos páramos”, “El oro de los días”, “Tesis del gabinete azul” y “La oscura”.

    1946 – 1958 Los viajes a Buenos Aires

    Su estancia en Buenos Aires y el continuo enriquecimiento de su obra definen este período, años en los que conoce de cerca el quehacer de algunos de los maestros de la literatura argentina de esos momentos y publica en importantes revistas, entre ellas Sur, para la que Jorge Luis Borges le solicita colaboración.

    En febrero de 1946 viaja a Buenos Aires, donde permanece desde el 24 de ese mes hasta diciembre de 1947 como becario de la Comisión Nacional de Cultura de esa ciudad. Allí entró en contacto con muchos de los mejores escritores argentinos de esos momentos, una cercanía que sin duda influyó mucho en su formación y, en general, en la integración de su escritura. Realizó labores de corresponsal de Orígenes y trabaja en el equipo de traductores de la novela Ferdydurke, del escritor polaco Witold Gombrowicz, uno de sus más cercanos amigos en la capital argentina. En octubre su cuento “En el insomnio” sale publicado en la revista Anales de Buenos Aires, dirigida por Borges. A fines de año aparece en La Nación su artículo “Los valores más jóvenes de la literatura cubana”. Escribe el poema “Treno por la muerte del príncipe Fuminaro Konoye”.

    Luego, en 1947, da a conocer en Orígenes el ensayo “El país del arte”, en Anales de Buenos Aires el cuento “El señor ministro” y reseñas críticas en la revista Realidad, también de la capital argentina. En diciembre retorna a La Habana.

    El 23 de octubre de 1948 se estrena Electra Garrigó por el grupo teatral “Prometeo”, bajo la dirección de Francisco Morín, en el Teatro “Valdés Rodríguez”, en La Habana. La crítica la acoge de manera desfavorable y Piñera la emprende contra los comentaristas, a los que trata de artistas fracasados, filisteos e incultos en un artículo que tituló “Ojo con el crítico” y que dió a conocer en la revista especializada Prometeo, con lo cual se desató una airada polémica con protestas por ese trato del dramaturgo. Escribe Jesús, con la que ganó el Segundo Premio en el Concurso Teatral de la Academia de Artes Dramáticas (ADAD), importante institución de la capital. Escribe asimismo Falsa alarma, pieza considerada como la primera del teatro del absurdo en Hispanoamérica, antecedente incluso de la obra de Ionesco, La soprano calva, de 1950. En 1949 aparece en Orígenes aparece Falsa Alarma; da inició a su novela La carne de René.

    En abril de 1950 viaja de nuevo a Buenos Aires como empleado administrativo del Consulado de Cuba. En la Sociedad Argentina de Escritores -a la sazón presidida por Borges, quien le extiende una invitación para hablar en esa institución- imparte la conferencia “Cuba y la literatura”. Viaja posteriormente a Bélgica y Francia y en ese mismo año se estrena su pieza Jesús en La Habana bajo la dirección de Morín, en la sala “Valdés Rodríguez”.

    En febrero de 1955 vuelve a Buenos Aires. Además aparece el primer numero de la revista Ciclón, financiada y dirigida por José Rodríguez Feo -con quien Piñera tuve una gran amistad, como se observa en las cartas cruzadas entre ambos-, tras la separación de éste y Lezama del proyecto de Orígenes, al decidir su director, sin previa consulta con Rodríguez Feo, la publicación de un texto de Juan Ramón Jiménez en el que agredía a Vicente Aleixandre. En realidad esa ruptura se produce por las diferencias ideoestéticas entre los enemistados, como se deja ver en la política editorial de Ciclón, de preocupaciones e inquietudes tan distintas de las que constituían el fundamento de Orígenes. Este año comienza Piñera a colaborar en Sur con el cuento “El enemigo” y realiza labores de corresponsal de la revista fundada por Rodríguez Feo. Publica frecuentemente en Ciclón: en septiembre da a conocer su ensayo “Ballagas en persona”, en buena medida como respuesta al ensayo introductor que Vitier escribió para la compilación Obra poética de Emilio Ballagas, aparecida ese propio año, el siguiente de la muerte del importante poeta. Borges incluye su cuento “En el insomnio” en la antología Cuentos breves y extraordinarios.

    En 1956 sale la edición de Cuentos fríos, en Losada, Buenos Aires. Publica además reseñas en El hogar -donde también colaboraba Borges- a petición de Carlos Mastronardi. En febrero de 1958 vuelve a Cuba. Ese propio mes se pone en escena por segunda vez, dentro de las actividades por la celebración del Mes de Teatro Cubano, Electra Garrigó, bajo la dirección de Francisco Morín. En la sala Prometeo se lleva a escena La boda, con la dirección de Adolfo de Luis. Dentro de esas festividades dicta Piñera la conferencia “¿Por dónde anda lo cubano en el teatro?” Regresa a Buenos Aires en marzo. En Sur da a conocer varias reseñas y el cuento “La gran escalera del Palacio Legislativo”. En septiembre regresa a Cuba y ya no retornará nunca a Buenos Aires. Comienza a escribir Aire frío.

    1959 – 1979 Tras el Triunfo de la Revolución

    El triunfo revolucionario determina la publicación de numerosos ensayos y artículos críticos de Piñera en Revolución y en su suplemento Lunes de Revolución, páginas beligerantes y de apasionados juicios sobre sus contemporáneos y algunos autores del pasado.

    En 1959 escribe el Flaco y el Gordo, siendo estrenada ese propio año en la Sociedad Lyceum con dirección de Julio Matas. Aire frío aparece publicado por la editorial Pagrán. Inmediatamente después de fundados, comienza a colaborar con frecuencia en el periódico Revolución -donde tiene a su cargo la sección fija “Puntos, comas y paréntesis”, en la que publica textos críticos y ensayos bajo el seudónimo El Escriba- y en su suplemento Lunes de Revolución, importantísimo semanario donde colabora con diversos textos, entre ellos obras de teatro, y que se caracterizó por su agresividad y desenfado contra algunos de los más significativos representantes de Orígenes, en especial Lezama y Vitier. Los artículos publicados por Piñera en estos dos órganos de prensa son asimismo ejemplos de su beligerancia y de ese estilo que caracterizó los textos de prosa reflexiva que dio a conocer en otros momentos.

    En 1960 se vuelve a representar en La Habana Electra Garrigó, puesta a la que asisten Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, ambos de visita en Cuba por entonces. Se publica su Teatro completo en Ediciones R, en La Habana y continúa colaborando en Lunes de Revolución. En la revista Casa de las Américas da a conocer el primer capitulo de su novela Presiones y diamantes. En Lunes de Revolución publica su comedia La sorpresa. Escribe además El filántropo y se lleva a escena en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, dirigida por Humberto Arenal.

    El suplemento Lunes de Revolución cesó en 1961 luego de un último número dedicado al pintor español Pablo Picasso, en ese mismo año comienza a dirigir Ediciones R. Electra Garrigó -de nuevo representada este año- y Jesús son llevadas a la televisión. En agosto viaja a Checoslovaquia y a Bélgica. De este año son su cuento “Oficio de tinieblas” y los poemas “Un hombre es así”, “Yo estallo”, “El delirante” y “Un bamboleo frenético”. En diciembre de 1962 se produce el estreno de Aire frío, dirigida por Humberto Arenal. En 1964 sube de nuevo a escena Electra Garrigó, ahora en el Teatro Musical de La Habana. A finales de ese año viaja a Europa (Praga, Milán, París). Formó parte del jurado de cuento del Premio Casa de las Américas 1967.

    En 1968 se le otorga el Premio Casa de las Américas en el género teatro por Dos viejos pánicos, publicada ese propio año por esa institución cubana y por el Centro Editor de América Latina, de Buenos Aires. Se representa, en enero, Falsa alarma, dirigida por Nicolás Dorr, dentro de las jornadas del Congreso Cultural de La Habana, importante reunión de escritores, intelectuales y artistas de Cuba y de otros países, en la que Piñera estuvo presente como una de las figuras relevantes de la literatura cubana de esos momentos.

    Últimos años y muerte

    Durante sus últimos años continúa escribiendo y asiste a tertulias de amigos escritores, en las que se mantienen vivas su rica creatividad y su beligerante espíritu crítico. El 18 de octubre de 1979 fallece en La Habana de un infarto cardíaco. Tenía en proceso de creación en esos momentos su pieza de teatro “Un pico o una pala”.

    Distinciones

    • En 1940 obtuvo el título de doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de la Habana.
    • Obtuvo el premio de teatro del Concurso Casa de las Américas de 1967 por su obra Dos viejos pánicos.
    • Para honrarlo, el Estado cubano creó un premio de teatro “Virgilio Piñera”.

    Obra

    Poesía

    • 1941 – Las furias
    • 1943 – La isla en peso
    • 1944 – Poesía y prosa
    • 1969 – La vida entera
    • 1988 – Una broma colosal
    • 1994 – Poesía y crítica

    Cuento

    • 1942 – El conflicto
    • 1956 – Cuentos fríos
    • 1970 – El que vino a salvarme
    • 1967 – Un fogonazo
    • 1968 – Muecas para escribientes
    • 1992 – Algunas verdades sospechosas
    • 1992 – El viaje
    • 1994 – Cuentos de la risa del horror (antología)
    • 2008 – Cuentos fríos. El que vino a salvarme. Edición de Vicente Cervera y Mercedes Serna. Cátedra, 2008.

    Novela

    • 1952 – La carne de René
    • 1963 – Pequeñas maniobras
    • 1967 – Presiones y diamantes
    • 1970 – El que vino a salvarse
    • 1997 – El caso baldomero

    Teatro

    • 1941 – Electra Garrigó
    • 1959 – Aire frío
    • 1960 – El filántropo
    • 1960 – Teatro completo
    • 1968 – Dos viejos pánicos
    • 1986 – Una caja de zapatos vacía
    • 1990 – Teatro inconcluso
    • 1993 – Teatro inédito
    • 1994 – El no

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