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Un  mundo de cosas con: Ana Belkis Luna

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    El 24 de febrero de 2025, en México, leí la noticia de la muerte de la escritora Ana Belquis Luna Beatón. Allá en Santiago de Cuba murió la poeta, escritora para niños. Recordé un espacio que mantuve durante dos años en Santiago apoyado por el Centro de Promoción Literaria José Soler Puig. Se trataba de Un mundo de cosas, un espacio en el que conversé con varios escritores santiagueros, con poco público, pero mi interés era conservar la voz y la historia. Conversé con Marino Wilson Jay y Pascual Díaz, por ejemplo, y también con Ana Belquis Luna.

    En el caso de Ana Belquis fue diferente. El espacio, que se realizaba en la librería José Antonio Echavarría, lo llevamos a su casa para celebrar sus 85 años. Conspiramos con su hija Liliana, y con amigos del Consejo Provincial de Casas de Cultura. Era el14 de noviembre de 2017.

    Recordé que la versión de aquella conversación con Ana Belquis, se la envié a Liliana, escritora también, para dejar claras las dudas. Ella, como buena escritora y editora realizó varias sugerencias. El documento de Liliana, revisaba ahora, está fechado el 22 de junio de 2020. Guardo todos los comentarios, pero solo comparto cuando me escribe “Los parlamentos de ella los arreglé conciliando con ella palabra a palabra”. Comparto ahora esa conversación en recuerdo a Ana Belquis con todo mi cariño.

    Celebrando los 85 años de Ana Belquis Luna Beatón. Infancia, inicios…

    Yunier: Buenas tardes. Yo quería agradecer a todos los que han llegado hasta la casa de Ana Belquis. Esto es ¨Un mundo de cosas con…¨, un nuevo espacio del Centro de Promoción Literaria José Soler Puig que nos ha dado la posibilidad de conversar con los escritores santiagueros. Hoy me da una enorme alegría tener a las personas del Centro de Promoción Literaria José Soler Puig, personas del Centro Provincial de Casas de Cultura, a Carmen Candiot que vino desde Palma Soriano, a Aida Bahr, León Estrada y por supuesto, a nuestra invitada Ana Belquis que está cumpliendo hoy 85 años. Antes yo les pido que le demos un fuerte aplauso, porque el abrazo se lo vamos a dar al finalizar.

    Aplausos. Dice Ana Belquis que hasta ella va a aplaudir.

    Ana Belquis: Buenas tardes, gracias a ustedes por haber venido hasta mi casa.

    Yunier: Comencemos hablando de tu fecha de nacimiento, una está registrada en el carné de identidad que es la que recoge este libro de León Estrada y otra es el día de tu nacimiento real. Vamos a dejar esto claro, ¿cómo es la cosa? 

    Ana Belquis: En el campo se registraban los nacimientos cuando las personas podían ir al registro, que quedaba muy lejos. Yo realmente nací el 14 de noviembre del año 1932, en el barrio de Cambute, término municipal de El Cobre, en la finca La Somanta, aunque me crie en Arroyo Rico.

    Yunier: ¿Cómo fueron sus años de la infancia?

    Ana Belquis: Yo los recuerdo con mucho cariño, había muchas carencias, éramos muy pobres, pero ignorábamos que existían cosas mejores. Pienso que tuve una infancia feliz, me sentía libre; a mí me gusta mucho el campo, la naturaleza, los pájaros, las plantas, los ríos; así que fui feliz.

    Yunier: ¿Encontró en los orígenes familiares la literatura, la descubrió allí?

    Ana Belquis: Bueno había algunos repentistas en mi entorno: Desiderio Guerra, y su hermano Pachilo. Me atraía la forma en que hilvanaban con rapidez las ideas. Papá hacía algunas décimas jocosas con las que me reía, pero no era repentista. Cuando hicieron las escuelas cívico-militares en los campos, tendría yo unos 10 años, me incorporé, aprendí a leer y los maestros llevaban libros de poesía o de historia que me fascinaban.  Así me aprendí infinidad de poesías y de hechos históricos que, hasta hoy llevo en la memoria. Recuerdo que en ocasiones algunas personas han tratado de copiar poesías viejas otorgándose la autoría y yo en función de jurado, he podido descubrir estos plagios. La cantidad de versos que me aprendí de pequeña me hacen pensar que me interesaba la poesía, luego crecí y me seguía fascinando. Hoy cuando miro las montañas que me rodean, recuerdo con nitidez la poesía de Luisa Pérez de Zambrano: Cuando abatida vi del mar salobre/ las Sierras melancólicas del Cobre/ sus frentes ocultar… Así que tendría esto dentro de mí, pero no vine a desarrollarlo hasta los 54 años.

    Ana Belquis Luna y los talleres literarios…

    Cuando mi hija Liliana fue a estudiar becada a La Habana, en la década de 1980, me sentí tan sola que tuve la necesidad de buscar un incentivo, alguna distracción que me sacara de la nostalgia; alguien me recomendó que visitara la calle Heredia algún domingo. Entonces llegué a la Casa Heredia, a la peña del tango y había una cantidad de personas mayores con una tristeza que dije: no, esto no es lo mío. Una tarde, haciendo gestiones en el centro de la ciudad pasé casualmente frente a la Casa Heredia y vi un grupo distinto; pregunté si podía pasar y entré.  Ignacio Vázquez recitaba su poesía la Rosa que prendía en tu pecho, y cuando lo vi con su forma mágica de recitar, como un profeta, quedé atrapada; entonces comencé a participar en los talleres literarios.

    Al empezar me di cuenta que no tenía los conocimientos necesarios para participar en un taller literario. Empecé cuando [Efraín] Nadereau dirigía el taller. Me retiré un tiempo, que aproveché para prepararme. Entonces empecé a buscar información. Lo primero que encontré en el diccionario fueron los versos alejandrinos; decía… verso formado por 14 sílabas métricas, dividida por un hemistiquio, y entonces… a buscar qué era un hemistiquio. Intenté probar con varias formas poéticas.

    Cuando volví al taller llevé un alejandrino: ¨Escuchadme poetas¨, mi primer poema, con el que gané un premio, y así empecé. Después de Nadereau llegó Aida Bahr. Cuando escuchó mi primer poema en versos libres: ¨Perdida en el tiempo y el espacio¨, me dijo que tenía algunas asonancias, y no entendí; un nuevo reto. Empecé a estudiar las rimas; para entonces cuidaba a mi nieta Amanda, la que se aprendió las asonancias primero que yo con solo tres años. En los talleres literarios redescubrí la literatura, aprendí y conocí a gente maravillosa.

    Ana Belquis Luna: escritora y enfermera

    Yunier: ¿Y cómo llega la enfermería?, porque la enfermería es otro oficio que usted ejerce en su vida.

    Ana Belquis: Yo vine de Arroyo Rico a los 16 años; vine de paseo y me quedé en la ciudad de Santiago de Cuba. Viví en casa de una tía, donde ayudaba en los quehaceres domésticos, pero siempre tuve el sueño de poder estudiar, pues con 16 años, solo había llegado hasta 2do grado. Con el dinero que ahorré de algunos mandados que hacía, recibiendo de regalo el vuelto, me compré un diccionario y empecé a leer. Aprendí nuevas palabras, mejoró mi vocabulario, y así pasaron los años hasta que intentando buscar ayuda en una institución oficial de educación, llegué al Instituto Barrios, donde el Director Miguel Ángel Sagué, hizo la concesión de que dispusiera de profesores de Literatura, Matemática, Historia e Inglés, sin pagar ni un centavo. Esto me sirvió de preparación para ingresar en el preuniversitario en 1952. Muchos años después en gesto de agradecimiento, le envié mi primer libro infantil al profesor Sagué.

    En 1953 había acabado el primer curso del preuniversitario, pero necesitaba independizarme, salir de la casa de la familia que me acogía. Yo tenía vocación para la medicina y se ofrecían becas para entrar a la escuela de enfermería. Dejé el preuniversitario, me presenté a la escuela de enfermería y aprobé. Cuando el Asalto al Cuartel Moncada yo era alumna de la Escuela de Enfermería y hacía prácticas en el Hospital Saturnino Lora. Fue una época difícil; pero la enfermería seguía siendo una de mis grandes pasiones.

    Yunier: Por eso años se dice que usted fue la dama de la rima.

    Ana Belquis: Sí, ese nombre me lo puso Alberto Garrido, él me decía así y es que siempre me gustó la poesía rimada. He incursionado en el soneto, la décima, y también en el verso libre, pero destaco mi preferencia por la poesía rimada.

    La obra literaria de Ana Belquis Luna

    Yunier: Cuando leemos su trayectoria literaria encontramos que fue ganadora de varios certámenes en los encuentros debates de talleres literarios a nivel de base, municipal, provincial, y nacional. ¿Qué es lo que más usted recuerda de esos años que se dice fueron los mejores años de los talleres literarios?

    Ana Belquis: Así mismo, fue algo maravilloso, teníamos encuentros de talleres literarios y entonces íbamos a Contramaestre, a Mella, Palma, a todos los municipios; había un fuerte trabajo en ese sentido y una cohesión entre los talleristas. Los talleres nacionales permitían conocer personalidades de la cultura cubana, y de otras naciones. Había un rico intercambio entre todos, los jurados eran de toda la isla, siempre con una buena crítica y ello te permitía crecer. Los talleres ayudan mucho, son formadores.

    Yunier: Hablemos de la obra de Ana Belquis Luna, la escritora para niños, la decimista. Sobre esta mesa tenemos algunas revistas en las que has publicado algunos textos, también aparecen selecciones de poesía para niños y para adultos.

    Ana Belquis: Bueno, empecé en una época muy mala. Había pocos recursos para publicar, pero el primer libro que fue publicado Para que mi voz te alcance, en forma de folleto, fue publicado por la Editorial Oriente. Me sentí muy feliz, mucha gente lo compró. Creo que quizás no he publicado todo lo que habría querido, pero si me siento contenta de que se me hayan publicado libros, plaquettes, poemas en revistas y periódicos.

    Yunier: Te voy a ir ayudando Sé que tus manos me miran, que es un plaquette.

    Ana Belquis: Sí, ese plaquette se hizo para una Jornada Cucalambeana, en Las Tunas, a la que estuve invitada. Al final fue otra persona, pero quedó la obra impresa.

    Yunier: Casa de Caracol es un libro o folleto breve publicado por la Editorial Oriente.

    Ana Belquis: Sí, como no, Casa de Caracol fue un premio Heredia. Un libro especial para mí. Es el primer libro que le hice a Amanda, publicado en 1994.

    Yunier: ¿Amanda quién es?

    Ana Belquis: Amanda es mi nieta. Mi única nieta de mi única hija. Casa de Caracol y Naranja plateada son libros inspirados en ella. Le fascinaban los caracoles, y veía la luna y me preguntaba si era una naranja. Amanda siempre ha sido inspiración.

    Yunier: Ediciones Santiago publicó Naranja plateada.

    Ana Belquis: Naranja plateada es el segundo libro en el que casi todas las poesías están inspiradas en Amanda, publicado en 2010.

    Yunier: Otro de los títulos publicados por la Editorial Oriente es La Charca, ¿qué significó para ti esa publicación? ¿Publicas cuentos y poesías en este libro?

    Ana Belquis: Los cuentos y poesías de La Charca, publicado en 2006, habían sido premiados en talleres literarios y en una mención del concurso La Edad de Oro.  Lo llevé todo al libro para poderlo publicar.  Me pareció un buen libro a pesar de que no se pudo imprimir con un buen papel; en esto conspiran los tiempos difíciles, pero sí me siento contenta con él.

    Ana Belquis Luna y su hija Liliana Gomez Luna, investigadora y escritora.

    Yunier: ¿Cómo cree que pudo influir en su hija Liliana Gomez Luna que también es escritora para niños? ¿Cree usted que hubo influencia familiar en la escritura, como lo ve?

    Ana Belquis: Yo creo que sí, quizás de muy pequeña. Cuando Liliana estaba en primaria y después en secundaria yo le inculqué mucho el esmerarse en las composiciones literarias, le daba consejos, cuidé mucho su ortografía y la coherencia al escribir. Cuando Liliana hacía un examen de Español, los profesores se reunían para leer sus composiciones. Pero realmente empieza sola en el mundo de la literatura, comenzó a escribir poemas lejos de mí, en La Habana, y también asistía a un taller literario en la casa de la FEU; allí ganó varios premios. Indiscutiblemente hay una conexión, hay influencias, pero ella empezó a escribir sola.

    Yunier: Bueno con Liliana vamos a estar conversando en otros momentos. Yo recuerdo una entrevista que pude realizarle y se llamó Las muestras que miro al microscopio, o sea que tiene que ver también con su formación como investigadora. Me gustaría que habláramos nuevamente de algo sobre lo que ya habíamos conversado en otras oportunidades, ¿cómo escogemos lo que vamos a escribir en la literatura para niños? Estamos hablando de que a veces le damos a los niños o le hablamos de temáticas muy difíciles o complejas. ¿Cómo lo ve en este caso la escritora, la abuela, y la madre Ana Belquis Luna?

    Ana Belquis: Siempre se dice que a los niños no se les debe hablar boberías, y eso es cierto; pero tampoco debe hablársele tan cruelmente. Una vez en un taller literario Mirna Figueredo, a quien aprecio muchísimo al igual que a Reynaldo, hablaban de que al niño hay que decirle las cosas como son, y yo les decía que al niño hay que enseñarle cosas de la naturaleza, también hay que enseñarle la fantasía, porque ya tienen bastante con la vida. El niño cuando coge un libro debe encontrase con algo que lo motive, que lo haga reflexionar; al niño hay que hablarle y sus padres le deben ayudar. En el caso de la poesía pienso que debe ser como una composición que lleva implícito un cuento. El niño debe ir aprendiendo con lo que lee, por eso debemos ser cuidadosos al escribir para niños.

    Yunier: ¿Cuáles son las referencias de autores y libros que sugeriría a los que escriben?

    Ana Belquis: Bueno les hablaría de Martí, de Herminio Almendros, Juan Ramón Jiménez, Dora Alonso, de esos libros que siempre nos atraen: La Edad de Oro, Oros viejos. En estos momentos no estoy leyendo mucho, por cuestiones de salud. Pero hay muchos libros, libros inteligentes; la lectura es para que el niño reflexione.

    Breves definiciones de Ana Belquis Luna

    Yunier: Hay una sección muy peculiar en Un mundo de cosas con… Se trata de ofrecer respuestas como definiciones. Yo les voy a estar diciendo algunas y usted brevemente me las irá respondiendo. ¿Qué significa para usted la familia? 

    Ana Belquis: La familia es lo más grande que uno puede tener.

    Yunier: El respeto.

    Ana Belquis: El respeto es esencial entre los seres humanos.

    Yunier: La educación

    Ana Belquis: Primordial.

    Yunier: Y si habláramos de Cuba como país, ¿qué significa para usted Cuba?

    Ana Belquis: Cuba es mi país. Es lo único que conozco, nunca he salido, aunque con las nuevas tecnologías puedes ver otros lugares y hasta te enteras de noticias que suceden en países que nunca habías oído mencionar. Pero este mi país, no lo cambio por ninguno.

    Yunier: La lectura.

    Ana Belquis: Creo que la lectura le da a la persona mucho conocimiento.

    Yunier: El inicio de un libro.

    Ana Belquis: Yo siempre he pensado que el inicio de un libro es la primera idea, pero el libro en sí, el propio libro, va llevando, te va arrastrando a lo que necesitas. Van apareciendo ideas que te sorprenden.

    Yunier: El final de un libro.

    Ana Belquis: Debe ser impactante, ahí está la magia.

    Yunier: Bueno esas son algunas de esas preguntas breves, que usted me ha respondido con belleza.

    Ana Belquis: Les agradezco, me siento felicísima de su presencia, de haber compartido, de sus regalos, de esos hermosos ramos de flores. Les agradezco haber venido hasta aquí el día de mi cumpleaños con tanto afecto para hablar de literatura, una de mis pasiones.

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    Yunier Riquenes García
    Yunier Riquenes García

    Master en Estudio en Lengua y Discursos, Universidad de Oriente, 2022. Doctorando en Ciencias Lingüísticas y Literarias, Universidad de Oriente. Doctorando en Letras Modernas, Universidad Iberoamerica de México. Licenciado en Letras (2006). Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez.

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