
Reproducimos el texto «Para sacar una isla del clóset», de Norge Espinosa Mendoza que aparece en su libro Queer Cuban Nation, publicado por la editorial mexicana Tilde Editores en 2024.
Hace ya dos años, gracias la gentileza de Ediciones Matanzas y su director Alfredo Zaldívar, apareció Cuerpos de un deseo diferente. En ese volumen recogía por vez primera distintos textos: artículos, reseñas, poemas, ensayos, notas, que recorrían mi compromiso con la idea de una tradición y un camino de preguntas en torno a la historia del homoerotismo en las artes cubanas y su inserción dentro de ciertos debates en nuestra historia nacional. Este nuevo libro viene a complementar a aquel, y extiende esas preguntas hasta el presente, a una década de aquellas visiones, lo cual implica, por supuesto, nuevas interrogantes.
No era, por supuesto, el primer libro que se asomaba al tema en mi país. Pero sí era el primer título publicado en Cuba con una conciencia de activismo que iba más allá de un interés investigativo, o con afán de ficcionar los muchos conflictos que los integrantes de eso que ahora llamamos una comunidad LGBTQ+ han debido afrontar en una isla, una nación, que desde la colonia ha expresado tantas variantes del recelo y la homofobia hacia esos seres extravagantes, cuyas conductas impropias , sin embargo, aparecen una y otra vez como señales de un desvío, de un desborde y de una indisciplina que ya desde la moral popular, la religión, o las maniobras del Estado, han querido ser invisibilizadas. Crear un mapa donde sean localizables esos rostros, esas voces y cuerpos, y al mismo tiempo identificarlos como parte de una tradición intermitente pero ya inocultable, era el anhelo de Cuerpos de un deseo diferente. De aquel libro (cuya reedición fue prometida, pero nunca se consumó), reaparecen aquí unos pocos textos, a fin de conectar varios referentes acaso necesarios para un lector no tan enterado de estos puntos en la historia sexuada de Cuba, junto a un grupo de páginas que dilatan esa visión hasta este momento postpandémico, y que incluyen entradas en mi Facebook, junto a los nuevos ensayos y artículos y hasta notas de programas de mano, aparecidos en revistas, antologías, compilaciones, catálogos, revisados nuevamente para esta edición. Queer Cuban Nation es una prolongación y una puesta al día, en términos incómodos de la imagen de ese país de historia tan breve como intensa, y de la respuesta que en él se ha dado al rol del gay, la lesbiana, el paciente de VIH – sida, la persona trans…, más allá de las buenas intenciones y los recelos aún persistentes, escrito por un autor homosexual que por suerte, aún tiene cuestionamientos que poner sobre la mesa, a muchos años ya, desde aquella noche en que escribió un poema sin saber que esa página estaba devolviendo a las letras nacionales esa interrogante opacada por tanto tiempo. Ese poema, “Vestido de novia”, reaparece en este libro, junto a otros que aseguran la continuidad del tema en otros de mis cuadernos. Aunque a estas alturas, acaso debería retitularse “Vestido de guerra”, porque esta es una contienda que abarca la vida de muchas personas, incluso mucho más allá de sus orientaciones sexuales.
En estos últimos doce años, sean sucedido pasos de avance y también de retroceso, para la conformación de esa comunidad LGBTQ+ cubana. Desde los actos y ceremonias en escala pública que el Centro Nacional de Educación Sexual promovió a partir de 2008, hasta el desencuentro e esa institución con una considerable parte de esa comunidad en 2019, tras el cual se quebró la idea que el propio Cenesex avizoraba. Ese 11 de mayo, cuando activistas y personas LGBTQ+ decidieron salir a la calle por voluntad propia a fin de no perder el espacio público que el propio Cenesex les había concedido como una garantía de visibilidad y que de pronto había quedado suspendido, acabó en golpiza y pérdida de credibilidades que perduran hasta hoy. Fue uno de los primeros síntomas de las venideras crisis que otras instituciones comenzarían a padecer en Cuba, más allá del supuesto Stonewall nacional que también discuto en estas páginas. Queer Cuban Nation, al tiempo que repasa nombres, presencias, hechos que consolidan la idea de una tradición homosexuada en la cultura de mi país, es el reflejo de esa crisis, de ese punto de inflexión en el que ahora mismo Cuba tendría que reinventarse, para sobrevivir incluso como una imagen en términos de revolución.
A este acontecimiento, en particular, se dedican tres textos rápidos, que sirven de repaso a lo que aportó como estremecimiento al autor, y al eco posterior en la frágil memoria de la no menos frágil comunidad LGBTQ+. Ahí termina en cierto modo el libro, pero ampliando su espectro para esta edición, he decidido añadir a manera de bonus track otros cuatro textos que analizan filmes, exposiciones y que en cierto modo redondean este paisaje, a fin de traer hasta el presente el debate, así sea como rafagazos dentro de la intensa crisis que vive ahora el país: una vuelta más en una espiral de carencias, silencios, inconformidades y aunque parezca también arduo -en ese contexto- algunas esperanzas. Esos textos van más allá de los límites de la cronología que da fin (por ahora) al volumen, para confirmar que este libro, es más bien un proyecto infinito, un work in progress tan amplio como la verdad de nuestros deseos.
Reorganizando en ese mapa los perfiles de figuras esenciales -Virgilio Piñera, Lydia Cabrera, Emilio Ballagas, Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, músicos, teatristas, artistas de la plástica…- puede recorrerse ese mapa hasta las demandas de una nueva generación. De un nuevo país que tendrá que reescribir esa otra historia, a manera de un tatuaje, sobre la piel de lo ya conocido. A manera de diario virtual, el libro cierra con los posts que escribí antes y después de ese 11 de mayo de 2019. Y culmina con esa cronología que viene desde el descubrimiento de la Isla, hasta el 2020, cuando la pandemia paralizó la historia de casi todo, y del cual emergimos como sobrevivientes. Sobrevivir a la Historia no debe hacernos olvidar lo que nuestros cuerpos y deseos revelan más allá de la opresión que nos impone cualquier máscara. Ni las políticas que ellas representan. Al tiempo que escribo este párrafo, mi país se alista o no un Código de Familia que se anuncia inclusivo, pero que también arrastra consigo debates sobre derechos, posibilidades no solo legales, que discuten la manera en la que la sociedad cubana, y no solo la de quienes aún habitan en la isla, se ha empezado a cuestionar ciertas cosas más allá de las prerrogativas que nos impone una noción congelada de nuestra historia. Queer Cuban Nation es también una autobiografía, me digo ahora, agradeciendo a quienes me han servido de guía hasta este momento. A quienes harán posible la aparición de estas páginas. Y a las lectoras, lectores, integrantes de esa comunidad casi infinita que viven o salen ahora mismo de una isla, de un país que para ser reconocida en los mapas de este Nuevo Orden, también tendrá que romper su propio clóset. Abandonar definitivamente muchas máscaras.



