Un recorrido por las noches gay en Santiago de Cuba

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    Las noches gay en Santiago de Cuba no existen. Eso dicen varios de los entrevistados: Daniel Marzabal, activista de la Red de Masculinidades; Isel Calzadilla, coordinadora del grupo Las Isabelas, mujeres lesbianas y bisexuales y el actor Orlando Alfonso. Para ellos la existencia de las noches gay dependen de las posibilidades de sitios adonde la población LGBT+ en Santiago pueda acudir a bailar y distraerse, a compartir.

    Pero la noche gay en Santiago de Cuba, dice el activista Alexander Rey, es muy activa y no es solo de fiestas: es de sao, matojo y arrabales, de calles oscuras, construcciones abandonadas y derrumbes, de las afueras de la autopista nacional que lleva a otros destinos, de los alrededores del estadio de béisbol, el deporte nacional cubano. Por supuesto hay otros lugares que hacen posible la nocturnidad gay de Santiago y que solo los protagonistas pueden imaginar.

    Hace dos años, por poner un ejemplo, dos hombres encontraron la puerta abierta de una caseta y fueron a poseerse en la madrugada. Lo que tal vez nunca supieron es que los estertores que tuvieron no eran de goce. Habían entrado a una caseta eléctrica. Aquel hecho se comentó en toda la ciudad, pero no estimuló la apertura de algún sitio para que los hombres pudieran amarse con libertad en algún bar, o en algún hotel. Al contrario, las patrullas de la policía siguieron entrando en los alrededores del estadio, por la autopista, y en los parques.

    Según encuestas del proyecto Hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) las provincias en las que mayores espacios ocupan los homosexuales, “y las de mayor relajamiento o tolerancia por parte de la población homosexual, lo constituyen La Habana, Santa Clara y Santiago de Cuba”.

    Por otro lado, en estudios publicados en 2017, la socióloga Yamirka Robert escribe que “algunos oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) que prestan servicios refieren que antes no eran tan numerosos y ocupaban menos espacios que en la actualidad”.

    EL MARICÓN SE LE ESCAPÓ AL DIABLO

    Antes del rebrote de la Covid-19, Rey Alexander, activista y trabajador del Centro Municipal de Epidemiología explica en el parque Boulevard que aquel sitio fue muy famoso hace unos años para la comunidad LGBT+. Era uno de los lugares más frecuentes para ligar y vender el cuerpo en la ciudad. Pero ahora la policía pide el Carné de Identidad a quien le parezca que no se sienta a tomar fresco y a conversar. Pudiera pensarse que es por la Covid, pero desde antes hubo acciones evidentes para dispersar a las personas LGBT+ que se sentaban en aquellos bancos. Un muchacho dice que primero iluminaron todo el sitio, después comenzaron a jugar con las luces, encender y apagar, como para que te sintieras inseguro, y luego soltaban a los locos en el parque. Llegaba la guagua que recogía a los locos de la ciudad y los dejaban allí. 

    Alex estuvo trabajando por las noches en los parques de Santiago, en el Boulevard y en otros más alejados. Una vez, aunque andaba con la bata blanca, la policía quiso llevárselo y tuvo que mostrar el carné que lo identifica como especialista del Centro Municipal de Epidemiología y explicó que andaba en asuntos de trabajo. Por las noches iban a esos parques a conversar con gays, trans que frecuentaban aquellos lugares, a repetir que otra vida es posible si se tiene un puesto de trabajo, a hacer promoción del uso del preservativo y hacer pruebas rápidas de VIH.

    Santiago de Cuba es una de las ciudades de mayor propagación del VIH en Cuba. La Encuesta a personas con VIH/sida – 2018 diciembre 2020, de la Oficina Nacional de Estadística e Información publica un análisis de la distribución de las personas que viven con VIH a lo largo del territorio donde refleja que existe una gran disparidad entre la capital y el resto de las provincias. En La Habana residen cerca de la mitad (44.5%), y las provincias que mayor índice presentan después de la capital, son Santiago de Cuba (8.4%), Villa Clara (5.2%), Camagüey (5.2%), Granma (5.1%) y Holguín (4.6%), lo que representa entre un 4 y un 8 por ciento al total nacional.

    Alex insiste siempre en que no existen sitios legales donde las personas LGBT+ puedan socializar. “Pero el maricón se le escapó al diablo”, dice. “Y aunque cierren un lugar, se empoderan de otro. Migran como los pájaros. No pueden tener sexo en un lugar donde puedan tener posiciones adecuadas que permitan dilatación y el uso adecuado del condón, y tienen que estar pendientes si pasa un carro y pita, y de las bandas de maleantes que van a esos lugares a asaltar. Son espacios que no permiten tener relaciones sexuales satisfactorias. Y quedan una parte espiritual insatisfecha. Somos los más calientes del mundo, pero no hay gimnasio para que se practique la calentura. A la gente no le queda otra alternativa que ir a los parques y otras zonas de encuentro”.

    Por ética Alex no puede contar lo que ha visto, y en la sombra sucede de todo. Los personajes más insospechados han pasado por los parques en la madrugada. Personajes de todos los niveles. Pero a él y su equipo de trabajo solo le corresponde hacer pruebas rápidas de VIH.

    Más del 80% de los cubanos infectados con el VIH son hombres. De ellos, el 84% mantienen relaciones sexuales con otros hombres, según el Programa Nacional ITS/VIH/Sida en 2008. Estas estadísticas han llevado a las autoridades sanitarias, los educadores, y los promotores cubanos a elaborar programas, emprender investigaciones, y buscar maneras novedosas de llegar a este grupo, que es el más vulnerable de la sociedad cubana.

    Cae la noche en Santiago de Cuba y el parque está casi desierto. Solo un loco revisa los latones de basura. Al frente del parque Boulevard está la Discoteca Matamoros. La población LGBT+ se apoderó de ella a inicios del 2000. Fue un lugar adonde hombres con hombres y mujeres con mujeres se besaban, se abrazaban, y había espectáculo de transformistas. Pero aquellos besos y abrazos, aquellos espectáculos le molestaron a alguien y mandaron a cerrar el establecimiento. Dicen que para repararlo, pero cuando se abrió tenía un escenario para presentar grupos en vivo de la Empresa Provincial de la Música y los Espectáculos. A la Matamoros le llamaron “La Patoteca”, y fue muy famosa. Se rumora también que otra de las causas del cierre fueron los hechos violentos que se dieron en el lugar, como si los lugares para heterosexuales los cerraran cuando hubiera hechos de violencia y sangre.

    LA CARA OCULTA DE LA LUNA

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    Bien cerca del Boulevard está La Isabelica, una emblemática cafetería de la ciudad. En un momento, en el noventa, se reunieron intelectuales de la ciudad, y en el 2000 la convirtieron en “la oficina”. En “la oficina” se sentaban a beber café y conversar, a hacer negocios turbios y a ligar. Y en ese café un grupo de mujeres se juntó para defender los derechos de las mujeres lesbianas. Se llamaron Las Isabelas, y fue en Santiago que nació la Red de Mujeres Lesbianas, que luego el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) asumiría con apoyo metodológico según su coordinadora Isel Calzadilla. Pero esta tarde la cafetería está cerrada y las mujeres ya no se dan cita. Antes de la pandemia las dependientas dispersaban las conversaciones, tampoco se podía hacer estancia y el servicio era muy malo. “La oficina” quedó cerrada.

    Dice Rey que los cubanos tenemos que agradecerles a las telenovelas brasileñas. Desde hace un buen tiempo incluyen entre sus personajes y conflictos, personajes y conflictos gay como parte fija en sus argumentos. En Cuba gozan de buena teleaudiencia y se convierten en temas de debate en las colas de bancos, tiendas y mercados.

    También se ha abordado el tema de la diversidad sexual en telenovelas cubanas. Pero Alex dice que siempre las telenovelas cubanas abordan conflictos donde los personajes homosexuales quedan mal parados; por ejemplo, en La Cara oculta de la luna se aborda el tema del VIH, y en Bajo el mismo sol, los conflictos de mujeres lesbianas, presidiarias. No hay finales felices.

    Según estudios del Centro Nacional de Salud Pública, después de la trasmisión de la novela La cara oculta de la luna en 2006, unas 22 mil personas más que lo habitual acudieron espontáneamente a realizarse las pruebas del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). La llamaron “la novela del SIDA”, y por primera vez una telenovela levantaba tanto debate sobre la bisexualidad, homosexualidad y el VIH.

    Recientemente la Televisión Cubana censuró un beso gay en la transmisión de la película Mi nombre es Simón que se trasmitía a las tres de la tarde y generó en las redes sociales estados de opinión que hizo que se reprogramara y se retrasmitiera el filme. Parecía algo insignificante, pero por primera vez desde las redes sociales, un reclamo pedido a voces, se escuchaba.

    El periodista Reinaldo Cedeño, galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020, dice que hay que tomar la palabra y mostrar toda la otredad, todo lo diverso que somos. Él y Alexander Rey se juntaron para poner a debate en Santiago de Cuba varios temas sobre sexualidad, y para circular y presentar algunas películas LGBT+ que pudieran ayudar a cambiar la forma de pensar: El secreto de la montaña, La flor congelada, todo Almodóvar, y muchas otras entre las que estaban las cubanas Fresa y chocolate, convertida en símbolo del amor y la amistad y que puso de moda que un heterosexual podía ser amigo de un gay; Suite Habana, que mostraba una faceta diferente de un transformista; Casa vieja y Chamaco, por solo mencionar unas pocas.

    Reinaldo Cedeño llevó a Alexander a conocer a Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro para que le propusiera un espectáculo con transformistas y con otros mensajes de salud. Dice Fátima que era necesario para la ciudad, y que Macubá, su sede teatral, le abría las cortinas en el mismo centro de la ciudad. Pero luego la propuesta fue mermando, dice ella. 

    Cuando a Rey le corresponden las reuniones con el Gobierno para darle seguimiento a los temas de VIH en la ciudad, los decisores dicen que él es complicado. Siempre tiene una respuesta para todo y nunca se queda callado. Para ellos Rey es complejo. Y cuando a él le toca ir al Gobierno por su trabajo logra acuerdos que su jefa no logra. Pero dice la jefa que le han dicho varias veces que no lo mande cuando ella no pueda asistir.

    Dice Rey que hablar de voluntad política pasa por el hecho de que todos los espacios cuentan con el apoyo de personas que, desde los locales donde se realizan los mismos, representan una autoridad del Estado. “Sin embargo, no hay desde una posición gubernamental una institución administrada por el gobierno para el esparcimiento y aprendizaje de la comunidad LGBT+”. Actualmente, en Santiago solo hay bares y restaurantes privados que nacieron con los trabajadores por cuenta propia.

    Una muchacha interrumpió la conversación. Era locutora de una emisora adonde Alex estuvo un tiempo. Le pidió que regresara a abordar aquellos temas; desde que se fue, nadie ha ocupado ese lugar. Dijo la locutora que ahora más que nunca es necesario hablarles a las audiencias de esos temas. Había gente que todavía llamaba a la emisora preguntando por la sección “Si de sexualidad se trata” que él conducía. El programa de Prevención y Control de las ITS/ VIH/sida y las Hepatitis Virales, mantiene estrechas relaciones con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

    Lo hacía una vez a la semana, cuenta Alexander y abordaba temas muy variados desde las parafilias, las identidades de género, la sexualidad en la tercera edad, o las orientaciones sexuales. Recuerda Rey que le permitía el intercambio con los radioyentes.

    SIN TRANSFORMISTAS NO HAY FIESTA GAY

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    Antes de la Covid los bares y restaurantes privados eran casi los únicos sitios de presentaciones para los transformistas. Jordano Dragg, uno de los drag más famosos en Santiago de Cuba, narra que el primer espacio privado que se abrió fue el Don Chago, los jueves y los sábados. Presentaba un show con transformistas y otras variedades y desde sus inicios fue dirigido a la población gay. Es el único que ha perdurado en el tiempo.

    Explica que con la llegada de la iniciativa privada es que los transformistas comienzan a recibir un pago por su trabajo.

    “Se cobraba según la cantidad de personas que asistieran al local, de ese dinero de la entrada que eran 50 pesos por personas se les daba a los artistas el 50% de todo lo que se recaudaba; y ese total se dividía entre todos los que trabajaban ese día. Luego ese pago fue variando hasta que se acordó pagarle 5 CUC (equivale a 125 pesos cubanos) por actividad a los artistas y así lo hacían todos los proyectos hasta las últimas presentaciones antes del reordenamiento laboral”.

    A estos espacios puede ir cualquier tipo de público, pero en su gran mayoría el público gay es el asiduo a estos locales. Los espectáculos están en función de esa subcultura gay y los transformistas son la principal atracción. Sin transformistas no hay fiesta gay.

    Sin embargo, Manuel Lescay, coordinador de la Red Social Humanidad por la Diversidad y Coordinador de la plataforma de hombres cubanos por la Equidad Social y la No Violencia de Género del Centro Oscar Arnulfo Romero en Santiago de Cuba reconoce que la mayoría de las acciones que se hacen son privadas y con fines de lucro, y no es que los particulares estén sensibilizados y desprejuiciados, lo que se trata es que los espacios LGBT+ son altamente consumidores y no así los hetero, pero siempre con el temor de perder a otros clientes, porque los cataloguen como espacios de gays.

    VERDADERO CARIBE

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    Para los extranjeros Verdadero Caribe es un sitio en internet que se encarga de venta turística. Tiene una pregunta: “¿Quieres que vendamos tu viaje al Caribe?” Ofrece lo mejor de República Dominicana, Puerto Rico y Cuba, entre otras islas. Gastronomía, hoteles, casas de rentas, playas y sitios nocturnos adonde ir a recrearse y distraerse; bien diverso y para todos los gustos. Uno de esos textos presenta la vida nocturna en Santiago de Cuba. Se escribe: “Santiago es una ciudad grande con lo que hay de todo, desde pequeños bares en los que la gente local pasa la noche en torno a una mesa echando la botella de ron, hasta discotecas orientadas a los turistas, cabarets, bares con música en directo, y demás… Por cierto, en esta ciudad es donde más se percibe esa fama de Cuba sobre el turismo sexual. En casi todos los bares y discos con gran afluencia de turistas veréis “movimiento” de este tipo”.

    El texto describe, con mapa de la ciudad incluido, los locales nocturnos más famosos. Se mencionan la Casa de la Trova, el Iris Jazz Club, la Casa de la Música, la Casa de las Tradiciones, en estas primeras opciones asisten los que prefieren la música tradicional; y en el Club 300, el Disco-Cabaret San Pedro del Mar, las discotecas del Hotel Santiago, Casagranda, Versalles, La Maison y Tropicana Santiago, hay más desenfado, shows y espectáculos con lentejuelas. En todos estos sitios, aunque no se escribe explícitamente, hay noche y fiesta gay, mercado del cuerpo.  

    En los sitios digitales, directorios de casas de alojamiento o de renta aparecen pocas casas marcadas que aceptan personas del mismo sexo. Dice Adis, dueña de una de las casas, que hay directores de estos sitios que ponen este elemento en las descripciones, para que cualquier persona de cualquier parte del mundo lo sepa. Pero otros arrendatarios como Zayda, prefiere no marcar eso y ha rentado en su casa a hombres y mujeres sin distinción. Eso puede limitar el negocio. Sin embargo, hay en Santiago una casa de renta que tiene la bandera multicolor y está abiertamente declarada para homosexuales y fiestas en la terraza.

    Hay otros directorios donde se coordina la noche gay de Santiago. Aplicaciones como Romeo, Badoo, Grindr y otras se han hecho muy famosas. Si antes necesitaban ir al parque boulevard para coordinar la noche, ahora basta con conectarse y no arriesgan a ser vistos en el parque ni con la policía.

    CULTURA JURÍDICA Y VIDA GAY

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    En 2008 Ricardo Alarcón de Quesada, entonces presidente del Parlamento cubano asistió en el Pabellón Cuba en La Habana a la primera Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia convocado por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). Este año se celebra la 14 Jornada y en Santiago, a pesar de la Covid se organizan galas desde las redes sociales para visibilizar la población LGBT+ y sus derechos. Actualmente, hay una comisión aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular para cambiar el Código de Familia y que permita el matrimonio igualitario.

    Alexander Rey insiste en que hay que mejorar la cultura jurídica y cuando se sufra discriminación por parte de la policía u otra fuerza, hay que recordarles que el Código Penal cubano vigente en el Capítulo VIII plantea el Delito contra el derecho de  igualdad del Código Penal en su artículo 295.1, donde refiere que “el que discrimine a otra persona, promueva o incite a la discriminación, sea con manifestaciones y ánimo ofensivo a su sexo, raza, color u origen nacional o con acciones para obstaculizarle o impedirle por los motivos de sexo, color u origen nacional, el ejercicio y disfrute de los derechos de igualdad establecidos en la Constitución, incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a dos años o multa de 200 a 500 cuotas o ambas”.

    Para Daniel Marzabal, hace muchos años atrás tenían más opciones. “A casi todos los espacios que alguien ha creado para el fin le han puesto de pretexto que los ruidos, las broncas y la bulla molesta a los vecinos. Es irónico como disfrazan la homofobia”. E Isel cuenta que muy pocas lesbianas van a esos sitios, casi todos son para hombres.

    Orlando Alfonso, director de teatro escribe que, si antes las noches gay era flojas, ahora no existen. Es una ciudad sin espacio real para los homosexuales, aunque muchos pudieran creer que hay más apertura en la segunda década del siglo veintiuno.

    Hace más de un año la Covid ha impedido la realización plena de las noches gay en Santiago de Cuba: las pasarelas en La Maison con los mejores modelos hembras y varones, los espectáculos de transformistas en bares privados, y las actividades espontáneas a cielo abierto y en parques. Sin embargo, la policía no ha dejado de multar a algunos que a pesar de la pandemia han acudido por sexo a los sitios de ligue. Otros se han apoyado en las aplicaciones y redes sociales para seguir viviendo sus noches, porque desde hace siglos según las antiguas crónicas de Santiago de Cuba, “nuestro pueblo alegre se agarra de un pelo para hacer fiestas”.

    Yunier Riquenes García

    Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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