Al Norte de Oriente: la narrativa infanto-juvenil en Holguín

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    Escrito por:
    MsC. Manuel Alejandro Martínez Abreu ([email protected]). Licenciado en Estudios Socioculturales y Máster en Historia y Cultura. Promotor literario e investigador sobre la temática de la literatura infanto-juvenil holguinera. Trabaja como Profesor Auxiliar de la carrera de Gestión Sociocultural en la Universidad de Holguín. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.

    MsC. Grettel Herrera Peña ([email protected]). Licenciada en Estudios Socioculturales y Máster en Historia y Cultura. Promotora literaria e investigadora sobre la temática de la literatura infanto-juvenil holguinera. Trabaja como profesora de la carrera de Gestión sociocultural en la Universidad de Holguín.

    La literatura destinada a los niños y jóvenes fue menospreciada durante siglos, pero con el decursar del tiempo muchos son los autores que se han encargado de que germine: haciéndola crecer con obras multipremiadas y hechos trascendentales, convirtiéndola hoy en una de las manifestaciones más reconocidas y valoradas en Cuba.

     El territorio holguinero atesora, en su acervo literario, una narrativa para niños y jóvenes creada junto al desarrollo cultural que promovió la Revolución en todos los ámbitos, a partir de 1959. El Círculo Literario “Rubén Martínez Villena”, fundado en 1961, fue la cuna que vio nacer a un grupo de escritores, quienes, pensando en la más joven generación, sacan a la luz sus primeros cuentos en publicaciones periódicas locales. A pesar de que ya se aprecia una tendencia a la creatividad, el fundamento estético-literario de esta incipiente narrativa para niños, es dominado, generalmente, por el afán de enseñar y fijar pautas moralizantes.

     Entre 1959 y 1985, esta literatura prospera desde la prensa escrita, en específico, los periódicos locales surgidos en la zona oriental luego del cierre del semanario Surco en el primer lustro de los años 60. Data de entonces la Página Infantil del periódico ¡ahora!

     En la década siguiente, resalta el año 1979 con el surgimiento del tabloide local Cayajabo, el cual ofrecía textos que saldarían la deuda de los escritores locales con dicho público.

     A partir de 1986 se evidenció el despegue, gracias al cual fue promovida esta literatura. Esta década no solo premió en certamen a un holguinero gracias a El Pintorcillo (Premio de la Provincia en 1986), sino que por vez primera se publicaba un libro interesado en mostrar gustos, reflexiones e intereses de los más pequeños. Luis Caissés inauguraba un camino de triunfos, al tiempo que imprimía a este tipo de creación literaria en Holguín el diferenciador inicial: hondo lirismo y riqueza temática y conceptual.

     Los años 80 abrieron el diapasón al género y aseguraron pasos firmes con este. En 1987, Alberto Lauro obtenía el Premio de la Ciudad con Los tesoros del duende y dos años más tarde repetía el galardón con el poemario Acuarelas. Rasgo característico de la etapa fue la alusión a la historia local y al propio terruño.

     El Premio de la Ciudad de Holguín constituyó incentivo y acicate para la literatura provincial: Arsenio Valdés Bruceta publica, en 1991, Una historia por contar; en 1992, Quintín Ochoa trae el poemario Cofre de estrellas, y Ronel González junta prosa y lírica en Un país increíble.

     En 1993, regresa la voz de Luis Caissés con una obra presentada para jóvenes y también novedosa dentro del plano lingüo-estilístico, Cantos de caminos. Sin embargo, ese año se detiene el tiempo de instauración y renovación del género, al dejar de convocarse la categoría de literatura infanto-juvenil dentro de los Premios de la Ciudad, silencio que dura hasta el año 2000. A pesar del mutismo de la editorial local, la década de los 90 abre a varios autores holguineros las puertas de las casas editoriales nacionales, que publican obras premiadas en concursos nacionales e internacionales.

     Ejemplo de ello son varios títulos de Magaly Sánchez: Tatarí, la pandilla y yo sale a la luz por la Editorial Gente Nueva en 1994, favorecido por los premios La Edad de Oro y La Rosa Blanca; Un hada y una maga en el piso de abajo alcanza Mención en el Concurso Ismaelillo y Premio La Rosa Blanca y aparece bajo el sello de Ediciones Unión; mientras que Constantino en globo logra Primera Mención en el Concurso La Edad de Oro y es publicado por Gente Nueva.

     Como un renacer se puede calificar lo acontecido desde 2001 en el ámbito literario nororiental, a partir de la llegada de la máquina Risográfica y el proyecto de Ediciones Territoriales, del cual Holguín fue pionero. Verdaderas puertas de papel abrieron para los escritores alejados de la urbe capitalina y el silencio quedó atrás.

     En el año 2001, Fidel Fidalgo publica Cuentos de niños para adultos tristes, especie de epistolario narrado en la intimidad y las vivencias de la infancia, cuando la temática abre el camino a tramas inusuales para el público infanto-juvenil como la locura, la muerte y el desencanto. Ese mismo año, Ediciones Holguín publica Los viajes del velero, de María Luisa Pérez López de Queralta, poemario ganador en el concurso Regino Botti, de Guantánamo, y del Premio Nacional de la AHS, en 1998.

     Otra vez el género se abre paso en el mundo editorial a raíz de los nuevos mecanismos editoriales propuestos. La nueva colección Comunidad, de la casa impresora holguinera, posibilita la publicación de libros de diversos autores residentes en la provincia. Así aparece Acuarela de las nubes, de Germán David Fournier, se reedita Una historia por contar, del gibareño Valdés Bruceta, y Agustín Serrano publica Había otra vez, entre otros textos dentro de la literatura infantil.

     La etapa no se limita a premios literarios, sitios geográficos o generaciones de escritores, sino que consigue variedad temática y estilística. El retorno de Pío, de Quintín Ochoa; Tembleque: una gallina para respetar y otros cuentos, de Arturo Mora de la Cruz; y La princesa Dayán, de la camagüeyana Niurki Pérez, son varias de las obras a citar.

     La primera década del siglo XXI fue testigo también de importantes premios: Magaly Sánchez publica por la Editorial Gente Nueva en el año 2004 Ámame, Claudia, con el que obtiene el Premio La Edad de Oro de ese mismo año, mientras que Ronel González logra el Premio Iberoamericano Cucalambé 2006, Gran Premio en poesía y cuento del Primer Concurso Internacional de Literatura Infantil Los Zapaticos de Rosa 2002 y Premio José María Heredia en literatura para niños 2008, entre otros lauros. Dentro de su narrativa destacan: La enigmática historia de Doceleguas (2010), Relatos de Ninguna Parte (2013), Los hechiceros de Brujanamá (2013), La honorable bruja Granuja del esqueleto embrutecido (2014) y Relatos turulatos (2015).

     En el 2005, Rubén Rodríguez gana el Premio de la Ciudad con su noveleta El garrancho de Garabulla y un año después, su coterráneo Fernando Doimeadiós merece el lauro. A partir de 2005, Rodríguez publica varios títulos de literatura infanto-juvenil, entre los que sobresale la novela Mimundo (Editorial Oriente), con la que había alcanzado Mención del Concurso Herminio Almendros; certamen que vence en 2006 con la novela Paca Chacón y la educación moderna, que aparece en el 2007. En este mismo año, El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton sale por Ediciones Loynaz, luego de lograr Premio Hermanos Loynaz 2006; este título se reedita bajo el sello de la Colección Veintiuno, de la Editorial Gente Nueva. Otra entrega de la misma serie literaria, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, le confiere a su autor el Premio La Edad de Oro 2007 y su publicación por Gente Nueva en 2008, se hace del Premio La Rosa Blanca y el Premio de la Crítica.

     Mientras, la novela El país de los tatai logra el Premio Ismaelillo de la Uneac y es publicada por Ediciones UNIÓN en 2013; y Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo gana el concurso Abril y aparece bajo ese sello en 2015, con reedición en 2016 por Oriente. El libro de cuentos El final de los finales felices, se publica en el 2018 por Ediciones LaLuz y recoge ocho nuevas historias de su peculiar bruja Leidi Jámilton. La novela La retataranieta del vikingo, por Editorial Oriente, es la entrega más reciente de esteprolífico autor.

     En el 2011, Fidel Fidalgo gana el Premio La Puerta de Papel por la noveleta para niños Notefíes. Por su parte, Emerio Medina sorprende al público infantil con Sarubí, el preferido de la luna, aparecido por Ediciones Holguín en 2009 y con el que había alcanzado Premio de la Ciudad un año antes; Suné y Rudel, los güijes guardianes, llega por la Editorial Oriente en el año 2012, luego de obtener Premio Oriente 2011; y La ciudad de los pájaros sagrados, bajo el sello de la sugestiva y polémica Colección Veintiuno, sale a cargo de la Editorial Gente Nueva en el 2013. En el 2015, los lectores reciben Capul y Aruní visitan el mar, la tercera parte de la saga de los güijes. La entrega que cierra este ciclo fantástico: El último viaje (2017) llega, al igual que las dos anteriores, por la Editorial Oriente.

     En el 2015, aparece por el sello de Ediciones Holguín la noveleta Balgamel y el reino de las Fábulas, de la hasta entonces poeta y editora Kenia Leyva. Por su parte, Luis Caissés se consolida como figura cimera de la literatura infanto-juvenil holguinera con entregas donde explora los más diversos temas: Antilo y Darié (2001), Cuentos locos (2007), Pipe Felipe Cabeza de Trapo (2008), Malandrín y Guabairón (2009), De cuando el Diablo Tun Tun andaba suelto sobre la tierra (2010), Tres mundos para Patricia (2011), El caso de la mesa que huyó de su casa (2013), Cuentos Testarudos (2013), Puertas (2015), Entre pitos y flautas (2015) y Zaraí y la ciudad de Yo No Sé (2017).

     La calidad estética de su obra ha sido muy reconocida por la crítica, legando a los infantes una obra literaria renovadora, dotada de gracia y originalidad. Ha sido considerado como el autor holguinero más divulgado en el contexto nacional e internacional, avalado por su inclusión en el Catálogo de Escritores e Ilustradores Latinoamericanos del libro infantil y juvenil en el 27 Congreso IBBY.

     Los impulsos que guían, actualmente, a la literatura infantil cubana se evidencian en Holguín, donde escribir para niños y jóvenes ha seguido los mismos derroteros. Si bien el cuento predominó en la primera etapa de la narrativa infantil holguinera, en la última década los escritores han sentido preferencia por la novela como medio expresivo.

     Cabe cerrar este esbozo de la literatura local destinada al público infanto-juvenil, destacando que debe su mayoría de edad a la casa editora holguinera, pues a pesar de que los escritores más laureados del patio integran la lista de autores publicados en editoriales nacionales y extranjeras, Ediciones Holguín ha sido el catalizador gracias al cual han revelado sus empeños y rasgos distintivos: imaginación, respeto al lenguaje propio del género, exaltación del entorno histórico y geográfico y proyección universal.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
    -Cimarro López, Á. (2004): La lírica holguinera para niños de la etapa revolucionaria (1959- 2000): valorización y difusión. Tesis presentada en opción del título de Máster en Historia y Cultura en Cuba. Instituto Superior Pedagógico José de la Luz y Caballero. Holguín. 
    – Felipe Mauri, O. (2002): La isla de los niños. Ensayos de literatura infantil cubana. Editorial Oriente. Santiago de Cuba.
    – Moreno Tamayo, A.R. (2004): La narrativa para niños en Holguín en el periodo revolucionario (1959-2000). Tesis presentada en opción del título de Máster en Historia y Cultura en Cuba. Instituto Superior Pedagógico José de la Luz y Caballero. Holguín.
    – Osorio Salermo, A.M. (2009): La literatura infantil local y su contribución a la formación literaria de los estudiantes de la Licenciatura en Educación Primaria. Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Facultad de Informática. Instituto Superior Pedagógico José de la Luz y Caballero. Holguín.
    -Pérez López de Queralta, M. L. (2006): “La literatura local destinada al público infanto-juvenil debe su mayoría de edad a la casa editora holguinera”. En Revista Diéresis. Año 6. No. 10. Ediciones Holguín. Holguín.

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