Consideraciones en torno a la promoción de libros de literatura infantil y juvenil en la Secundaria Básica

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    Escrito por Dr.C. Sandy O. Moré Mir, Lic. Claudia Cruz Espinosa, MSc. Beatriz Méndez Díaz

    Introducción

    “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”.   Jorge Luis Borges (1899-1986)

    Al analizar el criterio expuesto por quien es considerado uno de los escritores más reconocidos del siglo XX, se puede evidenciar la importancia mundial de los libros y por ende de sus lecturas. Son los libros los encargados de conservar e ilustrar el pensamiento de los hombres a lo largo del tiempo. Ellos guardan infinidades de memorias escritas respecto a varias esferas de la vida, dígase económica, política, social, sentimental, cultural, intelectual, entre otras.

    La historia de los pueblos, sus doctrinas, todo lo que el hombre ha sido y es, se encuentra guardado en las páginas de los libros. Por esto, resulta de vital importancia que se incentive la necesidad por la lectura en las diferentes generaciones. Una correcta lectura y comprensión de determinado texto enriquece la conciencia del ser humano, aporta conocimientos, y aumenta de esta manera el universo cultural, intelectual y espiritual de las personas.

    La lectura y apreciación de la literatura desempeñan un papel fundamental en la sociedad actual y por ende en la educación secundaria básica, dado el carácter educativo que la determina, en armonía con la concepción marxista-leninista del mundo. De ahí la importancia de contribuir a su promoción. Notable interés para este fin despierta la literatura infantil y juvenil que pretende cultivar la sensibilidad, los valores humanos, éticos y estéticos.

     De manera que nuestras más jóvenes generaciones reciban mediante ella una formación integral combinando lo agradable con lo educativo. Basado, además, en los más notables sentimientos. De este modo podrá incidir positivamente en la personalidad de esos lectores tan especiales que son precisamente niños y jóvenes.

    Respecto a la lectura y su promoción existen actuales y valiosos estudios; son válidos citar autores como: Camila Henríquez Ureña (1968), Ernesto García Alzola (1972), Leticia Rodríguez Pérez (2006, 2014), Rosario Mañalich, Noemí Gayoso (2012, 2014), Georgina Arias (2005), Enrique Pérez Díaz (2016,2018,2020), Ramón Luis Herrera (2009, 2013, 2015, 2017), Mercedes Alfonso Chomat (2013), José A. López (2014) Alfredo González (1998), incluso profesores del departamento de Español-Literatura de la Universidad Central de Las Villas, como Zoraya Artiles, Gloria López y Sandy Moré (2008, 2013,2015,2017). Además de ellos existen otros investigadores sobre todo en países hispanos que aportan importantes sugerencias y propuestas teórico-metodológicas referidas a la lectura, su motivación y promoción. Pero aún no se logra apreciar en la práctica la aplicación consciente y renovadora de dichos aportes de los autores antes mencionados.

    Sin embargo, a pesar de lo antes mencionado, durante la estancia de los autores en la impartición de la asignatura Práctica laboral II de  la carrera Licenciatura en Educación, Español-Literatura para la cual se utilizó como entidad laboral la Secundaria Básica Ricardo Zenón Martínez, se pudo constatar que los alumnos de 80. no muestran interés por la lectura de obras literarias.

    Se evidencia la preferencia de estos por otros medios de recreación, como los audiovisuales y la telefonía móvil. Sin embargo, consideran las potencialidades de estos recursos tecnológicos para practicar la lectura, lo que constituye una potencialidad para la propuesta, puesto que la lectura digital también es lectura.

    Otro de los elementos significativos es que la mayoría de los alumnos muestran desconocimiento de autores que escriben para niños y jóvenes. Lo cual puede estar motivado por la falta de acciones de promoción de obras de autores de la literatura infantil y juvenil, a pesar de que los profesores reconocen la importancia de la lectura de estos libros para la formación de la personalidad y la existencia de varios de ellos en la biblioteca del centro; además de tener en nuestra localidad autores de reconocido prestigio.

    Después de la aplicación de diferentes técnicas y métodos empíricos se pudo evidenciar que ni los libros de texto, ni lo cuadernos de trabajo que se utilizan en el grado contribuyen a la promoción de la lectura, para lo cual se tomó la iniciativa de presentar un sistema de actividades que propiciaran la promoción de la lectura de libros de literatura infantil y juvenil de autores santaclareños. De ahí que lo anteriormente expuesto se convierta en el objetivo de la presente ponencia.

    Desarrollo

    Si se habla de Literatura Infantil y Juvenil, surgen una serie de interrogantes como ¿qué es exactamente la Literatura Infantil y Juvenil?, ¿cuáles son sus características?, ¿quiénes son los autores representativos a nivel internacional y nacional? Para cada una de estas preguntas se han encontrado razonables respuestas.

    Muchos autores coinciden en definirla simplemente como la literatura dedicada a niños y jóvenes, incluso la subdividen en literatura infantil y literatura juvenil atendiendo a que se trata de grupos de edad diferenciados, a los que se ofrecen temas, estilos, formas narrativas y puntos de vista diferentes.

    Por su parte, Virgilio López Lemus (2004) “propone estudiar la literatura infantil como área, como zona específica dentro de la literatura universal, con relativa autonomía dentro de esta, dadas sus funciones más centradas en la formación del niño“. (p.5)

    Sin embargo, Ramón Luis Herrera ofrece un criterio más abarcador en el capítulo 1 del libro Panorama de la literatura infantil y juvenil en el que refiere:‘’La literatura infantil y juvenil (…) es una modalidad de las respectivas literaturas nacionales, integrada por textos pertenecientes a los más diversos géneros (narrativo, lírico, dramático, didáctico), que presenta como especificidad esencial el unir su cualificación estética y su función socializadora, es decir, su condición de arte literario y de vehículo transmisor de ideas y valores, con la posibilidad de establecer la comunicación, de ser comprendida y disfrutada, por niños y adolescentes, en el contexto de la formación del individuo a la luz de las concepciones ideológicas predominantes en una determinada sociedad”. (Herrera, s/f, p. 4)

    Muchos son los escritores como Mirta Aguirre, Mariela Landa, Consuelo Portu, Alga Marina Elizagaray, Herminio Almendros y Ramón Luis Herrera, que se han referido a las características de la LIJ y que se pueden resumir en las siguientes: fusión de realidad y fantasía; formadora de valores éticos y estéticos, en el niño y el adolescente; presencia de un diseño, tipografía e ilustraciones que captan la atención de los lectores; brevedad en las descripciones; adecuación a la psicología de niños y jóvenes; presencia de un comienzo mágico, humor y ternura, lo mitológico, lo folclórico y lo fantasioso juegan un papel importante.

    Estas características hacen que los lectores sientan la necesidad de leer y que se identifiquen con cada lectura que realicen.

    La obra literaria infantil, según López Lemus, posee relieve destacable en el conocimiento del mundo circundante y en las relaciones humanas, porque aquellas que posean tales temas, le facilitan al niño su visión de lo que le rodea (…) A su vez, va siendo necesario que existan ‘’rincones de lectura’’ donde el niño tenga un cuidadoso acceso a los libros escritos para ellos, donde el educador le hable sobre lo valioso que es un libro, donde le lea poemas y cuentos y, en general, un sitio donde el niño se sienta a su gusto, no como  lugar donde lo llevan, sino donde él quiere ir  con placer (…). (López, 2004. p.35)

     El profesor López Lemus reconoce la necesidad de crear un espacio donde niños y jóvenes se sientan acogidos por el placer que ofrece la lectura. Además, destaca la importancia de la selección de libros valiosos que los preparen para su vida en sociedad.

      La Literatura Infantil y Juvenil va ocupando un espacio cada vez más amplio en el espectro cultural de sus respectivos países. Se fundan editoriales y revistas, se convocan concursos, se crean cátedras de literatura infantil en escuelas normales y universidades, se realizan campañas de promoción de la lectura, se organiza con los auspicios de la UNESCO el Centro Regional para el Fomento de Libro en América Latina y el Caribe, surge una crítica especializada y, sobre todo, aumenta de forma significativa, en cantidad y calidad, la creación en las distintas literaturas nacionales. (Herrera, artículo: ‟La Literatura Infantil y Juvenil en la escuela. Potencialidades para la educación estética, ética, cívica y ambiental‟).

     Cuba no se encuentra ajena a este movimiento promocional y desarrollador de la Literatura Infantil y Juvenil. Cuenta con autores valiosos entre los cuales se pueden citar, Renée Méndez Capote (1901-1989), Dora Alonso (1910-2001), Nicolás Guillén (1902-1989), Onelio Jorge Cardoso (1914-1986), Mirta Aguirre (1912-1980), Eliseo Diego (1920-1994), Excilia Saldaña (1946-1998), Luis Cabrera Delgado (1945), Julio Miguel Llanes (1948), Enrique Pérez Díaz (1958) y Mildre Hernández (1972); entre otros.

    En un encuentro reflexivo con el prestigioso escritor Luis Cabrera Delgado, que además es graduado de Psicología y ejerció la profesión precisamente con niños y jóvenes, varios fueron los aspectos interesantes que se debatieron con respecto al tema tratado. Se hablaba de la necesidad de desprenderse de la cultura europea y rescatar en la Literatura Infantil y Juvenil los temas tradicionales, populares cubanos, o sea, nuestra cultura y nuestro folclor. La intención que se persigue es alejar a las más nuevas generaciones de lecturas que poco aportan a la formación integral de la personalidad. En ocasiones presentan canibalismo, maltrato físico y sicológico, incesto y pese a que no sobresalgan a simple vista influyen en el comportamiento de los lectores a los que son dedicados.

    Otro aspecto debatido es el hecho de que la voluntad del creador no determina que el niño vaya o no a leer el libro. Existen textos de la literatura martiana que no fueron escritos para esos lectores y, sin embargo, los leen y disfrutan. De ahí la necesidad de que el autor adulto sea capaz de entrar en la sicología del lector ya sea niño o joven y reflejarlo en su obra.

    La narrativa para niños y jóvenes se complica por el tipo de receptor que la va a consumir; o sea, el niño de edad preescolar acepta una solución mágica pero cuando entra en los nueve o diez años todo cambia y las exigencias son mayores según van creciendo. La clave está en la comunicación que establece el autor con el receptor, el estímulo verbal tiene que establecer consonancia con dicho receptor.

    Se considera útil y necesario que se trabajen obras de escritores cubanos que han logrado penetrar en la sicología de niños y jóvenes, aportando importantes presupuestos para su formación. Entre ellos se recomienda la lectura del libro Seis caras de una infancia (2012), de Luis Cabrera Delgado en el que se presentan seis historias de niños y jóvenes con problemas y situaciones diferentes. También son recomendables los libros Una niña estadísticamente feliz (2014) y El niño congelado (2015), de Mildre Hernández. Ambos narran historias divertidas, que a la vez contienen profundas reflexiones.

    Los autores consideramos de gran utilidad los criterios planteados y la selección de obras y autores según las particularidades de las edades. Constituye una necesidad que se trabajen con dichos títulos y se incorporen otros que también se correspondan con los intereses de niños y jóvenes. En este aspecto el profesor de Español – Literatura juega un papel fundamental, como encargado de promocionar libros de LIJ que impulsen el crecimiento humano, que posean valores artísticos, cognitivos, educativos, instructivos y lingüísticos.

    Una adecuada formación de lectores es el desafío al que se enfrenta la escuela cubana y una vía para lograrlo es la cuidadosa selección de textos pertenecientes a la Literatura Infantil y Juvenil, conjugada con atractivas actividades de promoción que despierten el interés de niños y jóvenes hacia la lectura.

    Después de abordar estas cuestiones teóricas las que dijimos se consideran fundamentos para la propuesta de las actividades, se hace necesario determinar la situación en que se encuentran los alumnos del grado objeto de intervención, para lo cual tomamos una muestra de un grupo, correspondiente al Octavo 1 y aplicamos una encuesta para conocer sus intereses lectores. Además de la encuesta, también se aplican otras técnicas para la recogida de información como entrevista a docentes, observación, análisis de documentos escolares, entre otros.

    Haciendo un resumen de los resultados arrojados en la aplicación de las técnicas podemos decir que:

    1-La mayoría de los alumnos no muestran interés por la lectura y rechazan las obras que se estudian en el grado; sin embargo, reconocen la importancia de esta para su formación. Además,  desconocen a los autores que escriben precisamente para niños y jóvenes. La mayoría  prefiere la lectura en formato digital, el amor y las aventuras como temáticas y la narración como orden discursivo.

    2 -Los profesores admiten la necesidad de despertar en los alumnos el interés por la lectura, sin embargo, no favorecen su promoción desde las clases. Ellos están de acuerdo con la realización del sistema de actividades de promoción de lectura de Literatura Infantil y Juvenil.

    3 -El Programa del grado y los textos correspondientes al 8°. grado no contribuyen a la promoción de obras de la Literatura Infantil y Juvenil.

    4- El trabajo desde la biblioteca escolar es insuficiente para que los alumnos se interesen por la lectura, a pesar de que cuenta con bibliografía de muy buena calidad.

    La determinación de las regularidades anteriores es considerada para la presentación de un sistema de actividades que tribute a la promoción de la lectura de Literatura Infantil y Juvenil, en los alumnos que forman parte de la muestra seleccionada, atendiendo a sus potencialidades y deficiencias.

    Conclusiones

    La teoría de referencia permite sistematizar diferentes puntos de vista respecto a la lectura y su promoción en la secundaria básica, asimismo se destaca la importancia de la lectura de obras de la literatura infantil y juvenil en la formación de los adolescentes.

    Los resultados obtenidos mediante la aplicación de los diferentes métodos y técnicas manifiestan las insuficiencias en relación con el trabajo con la lectura y por tanto el poco interés de los alumnos hacia ella.

    Constituye cada día más un imperativo promocionar y animar la lectura de libros de Literatura Infantil y Juvenil desde las diversas actividades que se insertan en los espacios de la secundaria básica. Solo así se podrá estimular la formación de lectores, pues como dijera Denisse Ocampo:

     “Los libros y sus lecturas pueden ser un camino a la coexistencia del hambre y la mirada, un medio para operar transformaciones. Se trata de estimular, cada vez más, lectores profundos, críticos, ávidos, soñadores, humanistas, capaces de generar cambios necesarios, personas ‘con ojos para ver’ en la cultura un camino a la libertad”. (Ocampo, 2014, p. 127)

    Bibliografía

    • Arias Leyva, Georgina. (2006).’La lectura: una historia de encuentros’’en Español para todos. Más temas y reflexiones. La Habana, Editorial Pueblo y Educación.
    • Cabrera Delgado, Luis. (2012). “Vino tinto y perejil” en Seis cara de una infancia. La Habana. Editorial Gente Nueva.
    • __ . “No quiero ser niña” en Con kétchup no se vale. En proceso de edición.
    • Diccionario Grijalbo.
    • Diccionario de la Lengua Española y de nombres propios.
    • Gayoso Suárez, Noemí. (2012). ‘’El libro y la lectura: ¿problema sin solución?’’ en Leer en el siglo XXI. La Habana, Editorial Gente Nueva.
    • González Mayor, Tamara. (2013). ‘’Promoción de la lectura’’en Proposiciones para la lectura desde la biblioteca escolar. La Habana, Editorial Pueblo y Educación.
    • Henríquez Ureña, Camila. (1989).’El arte de leer’’ en Invitación a la lectura. La Habana, Editorial Pueblo y Educación.
    • Hernández, Mildre. (2014). Una niña estadísticamente Feliz. Santiago de Cuba, Editorial Oriente.
    • ­­­­­­­­­­­­­­­ _. (2015). El niño congelado. La Habana, Fondo Editorial Casa de las Américas.
    • Herrera Rojas, Ramón Luis. (2009). ‘’Unas cuantas preguntas y respuestas en torno a la lectura y su promoción’’en Magia de la letra viva. La Habana, Editorial Pueblo y Educación.
    • __ . (s/f). Panorama de la literatura infantil y juvenil. En proceso de edición.
    • Moré Mir, Sandy O. (2008). “Propuestas de actividades para contribuir a la promoción de lectura”. Trabajo de Diploma. ISPFV.
    • Moré Mir, Sandy O. y Cruz Espinosa, Claudia. (2018). “La promoción de obras de la LIJ: una propuesta para S/B” en Memorias del Congreso Internacional de Lectura. Para leer el XXI”. CD. La Habana, 2018.
    • Ocampo Álvarez, Denise. (2014). ‘’Leer para transformarse. Mediar para propiciarlo’’ en Libro infantil y Juvenil. Formación de lectores. La Habana. Editorial Científico – Técnica.

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