Ramón Elías Laffita : “Todo lo que se escribe tuvo su antecedente”

×

    Sugerir cambios

    Converso hoy, en ocasión del 54 Aniversario del Instituto Cubano del Libro con Ramón Elías Laffita, subdirector de la Editorial José Martí.

    ¿Cuál es la materia prima fundamental de una editorial?

    El libro, esa es para mí la materia prima fundamental de una editorial, sin el libro no hay producción y si no hay producción no hay comercio editorial. Dice un proverbio árabe que «los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros». Desde la antigüedad el libro ya cumplía una función social, lo que quiere decir que siempre estuvo a disposición de un público ávido de conocimientos. En la época contemporánea el libro llega a las manos de los lectores después de pasar por un arduo proceso y, a través de su lectura, él es quien nos dota de esa inteligencia que a medida que crecemos vamos adquiriendo, nos aporta diferentes visiones sobre la vida, nos educa y, lo más importante, desarrolla y enriquece nuestro lenguaje, por tanto, el desarrollo espiritual del hombre siempre estará ligado a la lectura de un buen libro.

    ¿Qué se necesita para ser un escritor?

    Primero, el deseo de serlo y segundo, hallar algo que pocos hallan, la sencillez. El escritor debe despojarse de todo lo superfluo, de lo manido y no enrarecer su lenguaje como demostrando que posee una gran erudición, esto de antemano puede limitarlo, porque después no llega con el interés que él quiere o desea a los lectores y entonces deja de interesar.

    En mi caso, que escribo poesía, narrativa y ensayo, es difícil alimentar estos géneros y ponerlos al servicio de quienes te leen, gracias a Dios y a mis estudios y al empeño que he puesto he logrado un mínimo de éxito en este duro y limitado camino de la escritura. Cuando uno escucha a alguien decir: «Yo no leo poesía, porque en la poesía se usan palabras muy rebuscadas», rápidamente te percatas de que es necesario la búsqueda de la sencillez y por eso cada día creo que no fue en vano dedicarme a escribir y, menos aun, a dirigir por espacio de 15 años el Grupo de Creación y Análisis del Texto Literario Julián del Casal en el municipio La Habana Vieja; sé y me es gratificante decirlo que a muchos benefició este taller y los dotó de herramientas para su vida futura como escritores, lo cual agradecen y de lo que estoy sumamente agradecido.

    La poesía debe ser sonora, plural, perceptible, de metáforas e imágenes que seduzcan. La poesía pertenece al poeta, pero también pertenece a quienes la comparten y la hacen suya. El poema no se explica, solamente es y al intentar explicarlo podemos afirmar, que él por si solo existe, tiene vida y esencias propias; es ahí, donde radica esa sencillez y, al momento de crearla, lo que acabo de decirte es lo que en mi opinión ―certera o no― le corresponde tener a un escritor que se dedique a escribir, aunque haya tomado la poesía como referencia, pero claro, esto tampoco se consigue con solo abrir y cerrar los ojos. El acto de escribir ha de ser liberador, de sublevación contra el lenguaje, porque no solo brota de la experiencia propia sino también de la experiencia colectiva.

    ¿Consideras que el autor de literatura histórica, científica o de ciencia ficción debe poseer determinada capacidad intelectual?

    Claro que se debe tener ―cierto dominio intelectual―, diría yo con total propiedad, férreo dominio intelectual para asumir estos géneros. El conocimiento es abarcador y el que se dedique a escribir está obligado a conocer el ABC de su lengua y del género que desarrolla y principalmente estar a tono con los tiempos, todo lo que se escribe tuvo su antecedente, no podemos obviar lo que nos antecedió y es válido volver a lo primigenio. Debemos llenar los espacios del cuento y la novela, aunque sean ficción o ciencia ficción, con lo que ya conocemos, no podemos inventar historias de la nada, que después resulten huecas, todo debe tener su porqué; la crítica, el ensayo histórico-social o científico hay que dotarlo de objetividad, falsearlo sería un pecado.

    Ramón Elías Laffita : "Todo lo que se escribe tuvo su antecedente" 2

    En tu condición de escritor, con una extensa trayectoria como especialista de literatura, ¿crees que para escribir un libro de temática histórica se debe tener un título de historiador? Ejemplos.

    No creo que haya que titularse de Historiador para escribir la historia, aunque algunos consideren que sí, esto es complicado, porque a veces los historiadores no tienen las técnicas suficientes para narrar y acaban realizando caricaturas de lo que desean o quieren testimoniar, sin embargo, hay escritores que no son historiadores y sí saben manejar esas técnicas, porque le han dedicado tiempo a prepararse, a investigar, a modelar el lenguaje, a no hacerlo tan objetivo ni frío.

    A mi juicio el escritor-historiador y el historiador-escritor se necesitan el uno al otro, por supuesto que aquí no caben todos, existen sus excepciones.  Ejemplos de escritores que han escrito la historia hay muchos: el argentino Manuel Mujica Láinez con Bomarzo, muestra el Renacimiento Italiano en todo su esplendor, Memorias de Adriano de la escritora francesa Margarite Yourcenar, es el resultado de una investigación sobre la vida del emperador Adriano, aquí el lector sufrirá, padecerá y amará los conflictos de este emperador y de cada uno de los protagonistas involucrados en la historia.

    La Editorial José Martí cuenta en su catálogo con libros de interés histórico, dos de ellos recién salidos de la poligrafía: La Cuba Company, de Jorge Santamarina Guerra, una novela que narra la historia del ferrocarril en Cuba y de cómo este transporte se irá desarrollando a partir de la inversión extranjera en ese sector y A cada uno lo suyo. Memoria conga del Portugalete, de Félix Horta García, investigación fiel y bien documentada, donde el lector podrá apreciar el significado que ha tenido y tiene la cultura conga en el proceso formativo de la nación cubana.

    Para terminar, hago alusión a uno de mis ensayos, aun inédito, Los cantos de trabajo. El aspecto ritual de la poesía, donde expreso lo siguiente: Alejo Carpentier (1904-1980), en el prólogo a su novela El reino de este mundo, publicada en 1949, se formula la siguiente pregunta: ¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real? Con esta aserción Carpentier instaura la tesis de lo real maravilloso en la literatura y, tal vez sin proponerlo, la del realismo mágico. Años más tarde Harold Bloom en su «Canon Occidental» demostrará para beneplácito de unos y, para negación de otros, que el propio Alejo Carpentier es el primer escritor latinoamericano que, con su prosa y estilo barroco, abre una vía literaria imaginativa y fantástica, representativa de la realidad americana, con su historia y sus mitos. La historia está llena de lagunas que ni el propio historiador a veces puede solucionar, pero esto tiene otro matiz, otras aristas que no me competen hablar de ellas.

    ¿Por qué las editoriales se especializan en determinados géneros y organizan sus obras por colecciones?

    Las editoriales se especializan en determinados géneros, porque buscan su identificación con el lector, es decir, tener un sello propio, un camino a seguir. El perfil fundamental de la Editorial José Martí son las publicaciones en lenguas extranjeras, sin menospreciar otras propuestas, siempre tomando como referente la obra de [José] Martí.

    Nuestro sello editorial al organizar y crear sus colecciones ―solo citaré algunas: Cinquillo, Hogar, Fe, Vidas, Catalejo― pensó en un público específico y que dichas colecciones respondieran a temáticas diversas y que también mantuvieran una presentación adecuada y uniforme en cuanto a tamaño, maquetación, diseño y tipografía; siempre con el fin de reforzar la idea de conjunto, de integración.

    Otro elemento a destacar es que en la mayoría de los libros de una colección hay que mantener componentes afines y comunes que los identifique y diferencie de otras colecciones. Las características que te he comentado se cumplen con rigor para cada una de nuestras colecciones, tal vez este sea el motivo por el cual año tras año en la Feria Internacional del Libro de La Habana el público lector se siente tan identificado con nuestros libros. Las colecciones nos definen y están destinadas a reconocer y validar la calidad de nuestras publicaciones.

    A qué se dedica la Subdirección Editorial, ¿cuánto aporta esta área para que el producto libro logre la aceptación del público lector?

    La Subdirección Editorial es como el horcón donde descansa toda la vida, la historia de una editorial, se dedica a establecer vínculos de reciprocidad entre todos los que de alguna manera intervienen en la producción del libro: editores, escritores, productores, fotógrafos, pintores, impresores, correctores, componedores, diseñadores y, principalmente con la poligrafía, por ser esta el destino final del libro, antes de llegar a las manos de los lectores. Un solo descuido en cada uno de los procesos por donde pasa el libro puede tirar por la borda la labor realizada.

    La Subdirección Editorial siempre busca la excelencia del libro como producto, que su función determinante sea la social, que cada publicación sea de interés para el lector, que cada ilustración de cubierta sea lo suficientemente artística y vendible, que cada nota de contracubierta sea de calidad e interés para todo tipo de lectores.

    Gracias por acercarnos al fascinante mundo del libro.

    Luisa Oneida Landin

    Licenciada en Estudios Socioculturales en la Facultad de Artes y Letras de La Habana. Poeta y Promotora.

    Estaremos encantados de escuchar lo que piensas

    Deje una respuesta

    Claustrofobias Promociones Literarias
    Logo
    Shopping cart