
El escritor español Antonio M. Utrera presentó su primera novela Objetos perdidos publicada en 2025 por la editorial Egales en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de este mismo año. Agendamos una conversación por Instagram donde se identifica como @el_volatinero, pero llegamos a él porque esta redacción sigue el trabajo de la editorial Egales que andaba celebrando los 30 años y anunciaba las presentaciones y novedades en la FIL.
El encuentro con Antonio M. Utrera trajo varias sorpresas que nadie imaginó. Ni Mili Hernández, directora editorial de Egales, ni Antonio, ni yo. Aunque fui a entrevistarlo por su novela Objetos perdidos, a las cinco de la tarde en el stand de Somos Voces y Egales, descubrimos todos que teníamos un libro en común. Se trata de Diarios de viaje. Lectura rosa del callejero: voces LGTBQ+ de Perú, Cuba y México, del periodista español Arturo Arnalte. Mili me sugirió aquel libro sin saber ni ella ni yo que en aquellas páginas estaba parte de un testimonio que le di a Arturo Arnalte y luego le conté a ella que yo había acompañado a Arturo a propuesta del historiador cubano Ismael Sarmiento. Pero de eso habrá que escribir en un próximo texto.

Según la ficha que se publica en el libro, Antonio M. Utrera (Madrid, 1985) es licenciado en Historia, docente y corrector ortotipográfico y de estilo. Realizó el Máster de Escritura Creativa de Hotel Kafka así como el Taller de Nouvelle de Fuentetaja. Es autor del poemario Los días jueves (Flores Raras, 2024) y ha participado en la antología homoerótica Tu boca en mi piel y en el libro homenaje Yo no tengo la culpa de haber leído a Mendicutti, ambos títulos publicados en Egales (2023).
“Estudié Historia y después la vida me ha llevado por lo que fue mi inicio: la escritura, la literatura. Y hace unos años comencé a publicar textos”, me dijo Antonio cuando le pregunté por la relación entre ambas disciplinas. “Me ha ayudado mucho, de alguna manera la historia es al final y al cabo el devenir de la humanidad. Como lo ha hecho Almudena Grandes, y yo siento que en mí es un poco igual. Conociendo los personajes que ha construido la historia uno puede entender cómo nos comportamos como seres humanos. Y eso ayuda también, a mí particularmente, a crear personajes de ficción”.
¿En tu obra también asumes temas históricos o te van temas realistas contemporáneos?
Actualmente estoy explorando la cercanía contemporánea. Es verdad que siempre tengo fantasía de escribir una ficción histórica, la novela histórica es una doble mentira porque ni es novela ni es historia, pero hay grandes ejemplos de esa novela histórica que son compatibles y son ejemplos muy dignos. Tanto como novela como historia ficticia.
Cuéntame algo de tu primera novela Objetos perdidos
Esta es una historia de amor cuántico, de un amor en distintos universos. Narra la historia de Alexis de Maura que es un escultor que un verano dando clases para jóvenes artistas conoce por casualidad a un chaval algo más joven que él, jardinero de la organización en la que él reside. A partir de la historia del desamor, Alexis cuenta con la voz de la persona que ha sido abandonada en su historia de amor.
¿Qué autores traes como influencias o resonancias?
En esta novela creo que tengo que decir que he sido muy influenciado por autores como Virginia Woolf, en su manejo del tiempo descosido de alguna manera, desordenado. Es una novela que tiene una línea temporal desordenada. Es muy fácil de entender que nadie se asuste, interesante como ejercicio literario, como reto para el lector o la lectora. Podría hablar o tener algo con Pedro Páramo, sí. El mensaje de Rubén me lo han comparado con Muerte en Venecia, de Thomas Mann; y yo veo también que tiene que ver con La Maga de Julio Cortázar. Hay muchos referentes, Antonio Tabucci, Sostiene Pereira. O poetas como Jaime Gil de Biedma o Fernando Pessoa tienen su peso específico dentro de la obra.
Fuiste parte del equipo editorial de Diarios de viaje, un libro póstumo del periodista Arturo Arnalte…
Tuve el privilegio de ser el corrector de Diarios de viaje. Yo a Arturo no tuve la suerte de conocerlo. Lo conocí como lector. Había leído su libro Redada de Violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo (2003) que también había publicado Egales y de pronto me dice Mili un día, tengo un libro que dejó Arturo antes de morir, un libro casi terminado que hay que sacar como sea. Y me pidió que fuera el corrector. La corrección fue apasionante. He tenido que abrir las tripas del libro, porque el libro evidentemente ente estaba escrito, pero no estaba para ser publicado.
Arturo no había tenido tiempo para darle el último pulido. Y establecí con el libro una relación muy íntima como si hubiera sido más mío que la propia novela. Porque a través de él he dialogado con Arturo, a través de él he conocido a Arturo. Su parte de historiador me ha hecho que me vincule a él. Hablo del libro y se me pone la piel de gallina, es como si hubiera conocido a Arturo a través del libro.
Tres comentarios sobre Objetos perdidos, la primera novela de Antonio M. Utrera
«Una novela delicada que transita los géneros y se sumerge con valentía en el torbellino de la pasión amorosa con una prosa tan poética como precisa». Elvira Navarro
«Los amores perdidos de juventud son un género literario en sí mismo, el más poderoso de todos. Cada uno de nosotros sabe reconocer que ahí estuvo la piedra angular de su vida. Es lo que hace Antonio M. Utrera en esta novela triste y exultante. Nos presta con maestría un espejo para que regresemos a nuestro pasado». Luisgé Martín
«El diario de una ruptura amorosa que es también un epistolario lírico y un original registro sismográfico del cuerpo y la memoria –entre la teoría de los universos paralelos y la teatralidad operística de Visconti–, al tiempo que una búsqueda detectivesca en pos de las huellas de un fantasma, pues todo ser amado no deja de ser una suposición. En esta línea temporal dos escultores y un perro se aman y se separan para que nunca olvidemos que el sándalo es el único árbol que perfuma el hacha que lo derriba». Eloy Tizón


