12 años promocionando la Literatura Cubana

Edilberto Rodríguez Tamayo viene de Todas partes

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    Escrito por Reinier del Pino

    Cualquiera que se acerque con pereza al libro Vengo de todas partes, (Editorial EnVivo 2023) creerá que no se ha seleccionado bien el título que el experimentado periodista Edilberto Rodrígez Tamayo pone a esta obra sometida a su consideración. Así pasa con los títulos, terminan siendo una etiqueta por la cual se prejuzga una propuesta y pueden no comprenderse a cabalidad si no se asume la lectura hasta el final y no se disfruta el producto completo para formarnos una idea de su exacta dimensión.

    Comienza el libro con entrevistas a personalidades imprescindibles de la cultura cubana y nos deja ver a un entrevistador acucioso, con intereses claros, con un hilo que lo conduce a develarnos a seres humanos reales, llenos de motivaciones y conflictos, más allá de la estatura cultural. Por eso le pregunta al etnólogo, escritor e investigador Miguel Barnet por el Barnet funcionario o le reclama algo íntimo para compartirlo con sus lectores. A la actriz Corina Mestre la conmina a manifestarse sobre el teatro hecho por jóvenes que asumen, desde la crítica, la realidad nacional.  

    • Producto
    • Especificaciones
    Autor

    Editorial

    Encuadernación

    N° de páginas

    266

    Público Objetivo

    Junto a esas dos figuras consagradas se aparece Rodríguez Tamayo con una personalidad más local, menos promocionada, menos visible en el panorama nacional. ¿Hecho fortuito? No lo es si se tiene en cuenta la manera en la que el autor nos presenta al trovador avileño Pavel Poveda y los vericuetos por donde lo lleva antes de indagar por su proyecto Tamarindo dulce.

    El texto reivindica a figuras locales. Figuras que trescienden su carácter territorial para escribirse en la historia patria. Se acerca también a grandes nombres de la Revolución como el de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Raúl Castro. Los coloca en el protagonismo concreto de la construcción, de la búsqueda del desarrollo. Nos invita al Sitio que habitamos  y nos recuerda que ese sittio es resultado de un ayer, al tiempo que nos siembra cuestionamientos fundamentales que impulsan a cuidar ese pasado, a reverenciarlo, a conservar la obra de nuestros antecesores.

    De todas partes viene Edilberto

    De todas partes viene Edilberto. De Moa, de lo particular, del barrio que puede ser el de un lector cualquiera porque su análisis es general a pesar de circunscribirlo a un espacio definido. Las preguntas que formula pueden ser respondidas (merecen responderse) por cualquier lector cubano. Los cuestionamientos que se hace, los ejemplos de los que se vale para ilustrar los fenómenos se dan en Moa, Santiago, La Habana o la Isla de la Juventud proporcionan universalidad a su obra, o al menos cubanía.

    No existen en este libro paternalismos. Lo que tiene que decirse se dice sin ambagues, sin aplogías ni recelos. La verdad aflora desgarradora en ocasiones y sorprendente en otras, pero fundamentada, esgrimida para defender un fin superior del que ignoramos si el autor es consciente o solo responde a los presupuestos de su propia conducta y ética. Su radiografía debería asumirse por el lector como diagnóstico y devenir en una conducta, un tratamiento, una solución para los males que enuncia. Edilberto nos habla de la basura, de la desidia, de la superficialidad, de la falta de sentido común. Toca con maestría temas de nuestra idiosincrasia como la muela, el béisbol o las bodegas. Se pone rojo con asuntos como la emigración y la impunidad. Nos retrata realidades cotidianas y nos invita a pensar porque el filo de su análisis disecciona, penetra, busca las esencias, las causas casi científicas de cada fenómeno.

    Edilberto no puede esconder su profunda vocación martiana. Lo hace desde la aproximación formal a la obra del más grande y universal de todos los cubanos en el epigrafe que titula Donde crece la palma y también de manera expontanea en sus aseveraciones, en los análisis y comentarios que nos regala, en los valores que transmite que son cosecha de quien conoce la obra del apóstol y la practica. De hecho, su voluntad va más allá, al develarnos a un Martí diferente, novedoso, en esas facetas de su obra quizás desconocidas por la mayoría del público. Martí hablando sobre la belleza, sobre el matrimonio, sobre la libertad o la ciencia. Un Martí rescatado del busto y la pancarta. Uno de carne y hueso aún en su grandeza indiscutible.

    Reconoce el autor que del poeta de la Rosa Blanca aprendió la fe en el mejoramiento humano y la utilidad de la virtud. Sin embargo comienza su libro materializando el deber de honrar y se honra al regalarnos las semblanzas, los acercamientos, los pasajes sobre estas personalidades vinculados al Níquel. Edilberto nos relata una proeza desde sus detalles. Nos edifica un templo a partir de la descripción de dada columna. Nos contamia con cada pincelada para irnos develando, sin que lo percibamos, el cuadro de una industria sustantiva para la economía cubana, su devenir impresionante, la gente que protagonizó la hazaña. Para ello se vale de la cultura a la que dedica la última parte de su libro. Una cultura vista en su dimensión más abarcadora. Una cultura sin trincheras ni fincas. Es consecuente con esta idea cuando pone en Vengo de todas partes trabajos publicados en medios diferentes. Medios que confluyen aunque estén  separados en la estructura del texto, que se unen en el mensaje del servicio a la localidad, de cubanía y cubanidad. Medios concebidos por Rodríguez Tamayo como herramientas de la transformacion, apreciados por su valor de uso.

    Por esas razones valer la pena llegar al final de Vengo de todas partes. Porque su autor termina convenciéndonos de que no se trata de un libro armado con descuido sino de una propuesta intencional, o al menos de las huellas de una vida intencional. Se trata del resultado de una vida consecuente con una vocación, con un ideal, con un propósito. Digamos que leer este libro que enVivo es conocer un poco a su autor, adentrarmnnos en sus inquietudes más profundas. Termino diciendo que es un libro disfrutable y revelador, escrito con buen gusto y que en mi opinión no solo tiene el título bien puesto porque viene de todas partes sino que debería llegar tambien a cada rincón de este país.

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    Equipo Editorial
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    El personal editorial de Claustrofobias Promociones Literaria esta coordinado por dos amantes del mundo literario cubano. Yunier Riquenes, escritor y promotor cultural y Naskicet Domínguez, informático y diseñador.

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