Algunas palabras de luz para Sigfredo Ariel de sus amigos

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    Hemos seleccionado desde las redes sociales algunas palabras de elogios a Sigfredo Ariel de sus amigos. Sirva como muestra de reconocimiento a la obra del que siempre estará en la LUZ de todos.

    Pedro de Jesús López Acosta

    Sigfredo Ariel fue quien me aconsejó usar solo mis nombres, Pedro de Jesús, en el mundo literario, y quien ilustró la edición cubana de mi «Sibilas en Mercaderes». Hace apenas quince días, desde el hospital, me aclaró, prolijamente, una duda sobre la pieza «Galleguíbiri Macuntíbiri».
    Este poema suyo me lo recuerda en su cuartico de Aponte, donde me acogió un tiempo porque me había quedado momentáneamente sin alquiler. ¡Buen viaje, Sigfredo Ariel!

    BARRUNTO

    Vivo en una caja de aire como un virus.
    Presiento la llegada del verano asador.
    Dibujo un círculo de tiza alrededor del tórax
    / un blanco inmóvil donde puedan
    si quieren disparar.

    Cuido la piel del cuello con maternidad
    echo mi comida al pico del halcón maltés.
    Lo he visto antes, acecho
    como el gato a los ladrones
    que suben y bajan por las negras cañerías.

    Respiro otra respiración
    / ese hilo que nutre
    me sostiene en el aire como un virus.

    Barrunto en esta noche un gran incendio
    en Alejandría
    su arribo solitario al aeropuerto
    de Viena
    una decepción en Santa Clara.
    Si quisiera, podría trazar sobre la arena
    el mapa estelar del hemisferio.
    Acecho en la ventana a los ladrones tristes.

    / como el gato
    devoro los pescados hervidos y escucho
    los mismos discos
    un año y otro año
    sin prestar atención.

    He procurado cambiar ciertas cosas de sitio
    fundar un imperio sobre el piso desnudo
    de madera o plástico

    «Jóvenes, hermosos y aún sin haber amado»
    los ladrones acechan en el aire como un virus.
    No me puedo quejar, pienso en voz alta
    mientras fijo una gran reja a la pared.

    Abel González Melo

    Ha muerto un enorme poeta, un ser humano generoso y risueño, un gran investigador y promotor de la música cubana, un dibujante exquisito, un amigo entrañable. Sin su obra no podríamos explicar nuestra cultura y nuestra Isla. Las décadas recientes, ¿cómo entenderlas sin él? Llevo toda la mañana releyéndolo, junto a mi madre. Redescubriendo el patrimonio que es su escritura. Cada libro, una joya: fue un maestro en el arte de componer (algo tan difícil como) un libro de poesía. Con su tono coloquial, con la aparente sencillez de su sintaxis, con esos vínculos secretos y brillantes que solo la sutileza y el buen gusto crean, su obra nos abraza y nos sobrecoge.

    Voy a recordarte siempre así, Sigfredo querido: hermoso, sonriente, lleno de luz. Con tus poemas crecí, con ellos supe de la belleza y la agonía del amor, de los rincones insospechados de la patria, de sus temores inconfesos. Tus versos me enseñaron el costado más íntimo de la gran gesta de la vida. También la dimensión salvadora de nuestra lengua. Demasiado pronto te vas, amigo. Tus palabras no dejarán de iluminarme nunca. Nos queda el recuerdo de tu mirada y la certeza de tu poesía, que te hacen eterno y nos bendicen.

    Para ser cantado ante la boca de un güiro

    Los negritos y blanquitos
    del vecino barrio marginal
    se deslizan por los pocos mármoles
    que quedan del antiguo club marítimo
    intervenido a nombre de un notorio
    sentimiento popular y más tarde
    abandonado, digamos
    a su suerte.

    Se suponía que en esta fecha patria
    no existiera el barrio marginal
    que ha crecido y crece con soltura
    en los márgenes de grandes avenidas
    por las cuales entre otros
    vehículos privados
    pasan los mismos cadillacs
    y chevrolets de hace
    setenta años.

    Sigfredo Ariel (1962-2020)

    Geovannys F. García

    Con gran pesar acabo de conocer de la muerte de Sigfredo Ariel, poeta cubano, que sin conocerlo personalmente admiraba muchísimo. Sin dudas, una importante pérdida para la cultura cubana.

    “Sigfredo Ariel, con una vasta y prolífera obra como poeta, narrador, ensayista, dibujante, guionista de radio, cine y televisión y productor musical nació en la ciudad de Santa Clara el 31 de octubre de 1962, tenía al morir 57 años”, describe el portal web de Radio Ciudad de La Habana al dar a conocer la terrible noticia.

    Gracias a increíbles programas que escribió en Radio Ciudad de La Habana desarrollé un gran cariño por la radio cuando era estudiante universitario.

    A mi juicio uno de los mejores guionistas que ha dado Cuba, y por supuesto un gran escritor en todo el sentido de la palabra.

    Iroel Sánchez

    Qué triste amanecer, con la noticia de que ha muerto Sigfredo Ariel. Pienso en cuántas conversaciones compartidas, en cuánta sabiduría sobre nuestra música, cuánto verso memorable que se va con él, lo veo mostrar los pequeños libros artesanales que estaba haciendo y de los que con tanto orgullo hablaba. Pienso estremecido en el optimismo con el que conversamos esta misma semana. Siempre sonriente, siempre cariñoso, siempre cercano, siempre presto a compartir buenas músicas y buena literatura, te quedas, hermano, con la luz, brother, la luz…

    Indira Fajardo

    Me ha dolido tu partida como un amigo cercano. Conservo los buenos momentos y siempre tu sonrisa. Luz para ti Sigfre.

    Daniel González Cabello

    Una triste noticia me sorprendió esta mañana: murió Sigfredo Ariel. La partida del destacado poeta villaclareño deja dolor, tristeza y un gran vacío no solo en su tierra natal, sino en la cultura cubana. EPD.

    “Y se borrarán los nombres y las fechas
    y nuestros desatinos
    y quedará la luz, bróder, la luz
    y no otra cosa”.

    Nelson Simón

    No. No puede ser. Este es uno de mis amaneceres más tristes. Por primera vez me faltan las palabras. Te las has llevado todas Sigfre. Espero que algunas vuelvan. Ahora solo me dejas un poco más solo. La inconformidad y el llanto.

    Michel Hernández

    Sigfredo Ariel falleció este domingo en La Habana a los 58 años víctima de cáncer. Sigfredo no fue solo un excelente poeta sino un investigador a fondo de la música cubana. Con su obra entregó un abarcador testimonio del origen y la evolución de la creación musical del país. Cronista de su tiempo, el legado que nos deja es indispensable para conocer y comprender la cultura de la isla. Sigfredo mantuvo un diálogo con la realidad a través de una obra poética que no perdió el encanto y el rigor desde que se inició en estas lides hace más de tres décadas. Con su muerte Cuba pierde a uno de los referentes de la generación de los 80 en la poesía y a un intelectual cuya obra es de obligada consulta en el ámbito de la poesía, la música, el ensayo y la promoción cultural. Su poema La luz, bróder, la luz es uno de de los documentos representativos de su obra y de las marcas más visibles del quehacer de su generación y de la poesía cubana contemporánea: “Y se borrarán los nombres y las fechas // y nuestros desatinos // y quedará la luz, bróder, la luz // y no otra cosa”.

    Yunior García Aguilera

    SIGFREDO ARIEL
    ¡Qué poeta y qué ser humano se nos fue!
    Gracias, bróder, por toda la luz que nos dejaste.

    Racso Morejón

    Desde que conocimos el poema, muchos hemos parafraseando o citado algunos de los versos que lo componen, disímiles han sido las circunstancias tras las cuales hemos esgrimido su “la luz brother, la luz” para defini(nos) determinado estado de ánimo. Hoy lo noticia estúpida de su muerte, valga la redundancia, embarga toda posible traspolación del verso/título y la muerte nueva vez se place de hija de puta con el no indicado, con lo ilógico, con lo irracional. A raíz de la muerte de Bladimir Zamora, y en medio de toda desolación posible me propusiste que te hiciera un retrato, tal vez el hecho de verme con la cámara en ristre te dio el pie forzado.
    – Pero tiene que ser así macho, to’ desfata’o como tú estás, le dije mirándole la camisa remangá y entre abierta como hasta el tercer botón.
    -Claro, si no no soy yo. Y me invito a la Peña que tenía con sus músicos en el patio de la Egrem.

    No tuve la suficiente luz ni para lo uno ni para lo otro. Hoy, la última estrofa me arranca lágrimas de impotencia.
    Que dolor Brother, que dolor!!!

    LA LUZ, BRÓDER, LA LUZ

    Mirar caer la nieve en la oficina de registro
    cuando uno es la señal con un pañuelo, un sauce
    que huele a mar del trópico, un animal aislado.
    Pudiera caer ahora mismo la nieve sobre los edificios
    en copos graves
    pudiera morirme si me viera en una cerrazón
    que tumba la cabeza
    hasta las manos de los padres
    que esperan sentados en un parque
    y que no saben nada.
    Un hombre quitaría con una vieja pala esta ceniza.
    Vagamente regresa a aquel lugar
    donde llovía detrás de la cabeza
    cuando tuvo otro nombre y una cicatriz en la barbilla
    y era hipócrita y humano
    como un pobre diablo.
    Bebía en los circos de ocasión
    y tenía el bolsillo repleto de llaves inservibles
    y un temor absoluto de la soledad.
    Seré yo mismo acaso si fuera tenedor de libros
    o fuera neerlandés y conociera la magia
    y si en el extremo de mi vida la nostalgia
    me pasmara las manos sobre el hielo.

    Job pudo reposar sin violentarse
    sobre este caracol marino
    y las sábanas pudieran estar llenas de alfalfas
    o de termas brillantes o de casas de troncos.
    Quiénes seríamos entonces / calle abajo
    acaso compraríamos el periódico de la mañana
    cayéndonos de sueño
    y las mandarinas y el pan dulce.

    Estos años románticos los querrán los hijos de los hijos
    y buscarán la letra en el registro, nuestros discos
    los papeles sucios.
    Voy a morir sin ver la nieve
    qué hubiéramos adelantado bajo la nieve harinosa
    esa pequeña aventura en nuestra luz:
    el paso de un astro, la carrera de una estrella.

    Estos días van a ser imaginados
    por los dioses y los adolescentes que pedirán estos días
    para ellos.
    Y se borrarán los nombres y las fechas
    y nuestros desatinos
    y quedará la luz, bróder, la luz
    y no otra cosa.

    Sigfredo Ariel (Santa Clara, 1962-La Habana, 2020)

    LA LUZ, BRÓDER, LA LUZ

    Ronel González Sánchez (Holguín)

    Sigfedo Ariel Pérez-Guedes (Santa Clara, 1962- La Habana, 2020)

    Mirar caer la nieve en la oficina de registro cuando uno es la señal como un pañuelo, un sauce que huele a mar del trópico, un animal aislado. Pudiera caer ahora mismo la nieve sobre los edificios en copos graves pudiera morirme si me viera en una cerrazón que tumba la cabeza hasta las manos de los padres que esperan sentados en un parque y que no saben nada.

    Un hombre quitaría con una vieja pala esta ceniza. vagamente regresa a aquel lugar donde llovía detrás de la cabeza cuando tuvo otro nombre y una cicatriz en la barbilla y era hipócrita y humano como un pobre diablo. Bebía en los circos de ocasión y tenía el bolsillo repleto de llaves inservibles y un temor absoluto de la soledad. Seré yo mismo acaso si fuera tenedor de libros o fuera neerlandés y conociera la magia y si en el extremo de mi vida la nostalgia me pasmara las manos sobre el hielo.

    Job pudo reposar sin violentarse sobre este caracol marino y las sabanas pudieran estar llenas de alfalfas o de termas brillantes o de casas de troncos. Quiénes seríamos entonces / calle abajo acaso compraríamos el periódico de la mañana cayéndonos de sueño y las mandarinas y el pan dulce.
    Estos años románticos los querrán los hijos de los hijos y buscarán la letra en el registro, nuestros discos los papeles sucios. Voy a morir sin ver la nieve qué hubiéramos adelantado bajo la nieve harinosa esa pequeña aventura de nuestra luz: el paso de un astro, la carrera de una estrella.
    Estos días van a ser imaginados por los dioses y los adolescentes que pedirán estos días para ellos. Y se borrarán los nombres y las fechas y nuestros desatinos y quedará la luz, bróder, la luz y no otra cosa.

    Alberto Sicilia Martínez

    Quiero apagar el teléfono y volver a dormir. Despertar de nuevo y no leer la noticia de la muerte de un amigo. No, de esta manera. Sigfre. No lo puedo creer. Luz para ti mi socio.

    Luis Boitel

    Lamento infinitamente la muerte de mi amigo, el poeta Sigfredo Ariel. E.P.D, vaya con Dios y que la poesía nos muestre el camino

    Félix Julio Alfonso López

    Hoy se ha vuelto luz una de las criaturas más originales y sensibles que he conocido. A Sigfredo Ariel, ese extraordinario poeta, exquisito amigo y musicografo erudito, lo recuerdo con su inefable alegría de vivir, brotando de sus labios un chiste ingenioso, travesuras de niño grande y una sonrisa que acariciaba. Así quiero perpetuarlo ahora en mi memoria: alegre, irreverente, genial y generoso. Joven siempre.

    Arístides Vega

    En la madrugada de hoy falleció el poeta Sigfredo Ariel. No hay consuelo alguno, ni palabras justas para un momento como este. Pido paz y luz para quien fue tan creativo que no hubo nada de lo que hiciera que no tuviera real trascendencia; poesía, crónicas, acercamientos a la música y sus protagonistas, producción de discos, guiones para el cine, la televisión y la radio, cerámicas y dibujos. A su hermana y sobrinos, personas que quiero, a sus amigos y lectores mi más sentido pésame.

    Juan Carlos Roque

    Tengo el alma rota. Se nos fue Sigfredo Ariel! Me cuesta aceptar su irreparable pérdida.La última vez que nos vimos fue el año pasado en los jardines de la UNEAC y, como siempre, tuvo un tiempo para mí. Nos unía una larga amistad como radialistas y, justo por eso, le consultaba siempre mis dudas sobre música.En 2018 asistió a la presentación de mi libro sobre el Buena Vista en la feria de La Habana. Ese día hablamos mucho en compañía de una amiga común, Olga Marta Pérez, que estará ahora también destrozada ante la pérdida, más que del poeta, del amigo inseparable. Ese día, juntos recordamos nuestros encuentros de jóvenes creadores en los que desde la radio queríamos cambiar el mundo (entiéndase Cuba); hablamos de los años que trabajamos en Radio Ciudad de La Habana y de un hecho curioso ocurrido hace ahora tres años.Resulta que en julio de 2017, poniendo en orden mi librero aquí en Holanda, me encontré con una antología poética de lujo, “Usted es la culpable”, de la Colección Caimán (1985), de la Editora Abril. Una compilación de Víctor Rodríguez Nuñez con ilustraciones de Zaida del Río. ¡Qué maravilla! Ese mismo día me reeleí la colección, le dediqué un post en mi muro y me puse en contacto con algunos de mis grandes amigos que aparecen en la publicación, entre ellos él y Ramón Fernandez-Larrea. Ambos me escribieron asombrados de que tuviera aquí en Hilversum esa antología que compila su poesía y la de Reina María Rodríguez, Bladimir Zamora, Albis Torres, Norberto Codina, Alex Fleites, entre otros.Esta noche, como hace tres años, me llevaré la antología a la cama y me detendré en la página 182 para leer “Mientras tanto amanece”, “Las Estaciones” y “Poema que dice que la inocencia solo se pierde una vez y que la vida es muy larga”, porque, sencillamente, Sigfredo, leyéndote voy a pensar siempre que estás vivo.

    Osdalgia (Cantante)

    Es una real y enorme pérdida para la cultura cubana! Muy triste su partida! Que la luz sea con él en la eternidad.

    Carlitos Lage

    El viaje termina pero la belleza te seguirá por siempre hermoso Sigfre…

    Revista El Caimán Barbudo

    “Su obra está ahí, en señal inequívoca de que nuestra generación ha logrado ofrecer a la Cuba transnacional, plural, políglota y transterritorial por la que él y yo apostamos, una propuesta artística que algunos podrán odiar, pero que nadie, sin traicionarse a sí mismo, podrá desmentir, porque puede trascender el mero equilibrismo territorial, generacional, político ideológico, a sabiendas de que, como el propio Sigfre escribiese en un texto suyo incluido en el poemario Algunos pocos conocidos (Premio David, 1986):se borrarán los nombres y las fechasy nuestros destinosy quedará la luz, bróder, la luzy no otra cosa.”

    Fondo Cubano de Bienes Culturales

    El Fondo Cubano de Bienes Culturales y el sello Collage Ediciones lamentan la pérdida del escritor Sigfrefo Ariel. Te recordaremos así, como en esta presentación de 4 títulos de Los Cuadernos de Bongo Barcino en la Feria Internacional de Libro en Pinar del Río.

    Atilio Caballero

    HOY ES UN DÍA DE DOLOR PARA MÍ. HA MUERTO SIGFREDO ARIEL,

    Haydée Milanés

    Sorpresivamente te fuiste, y yo me quedé con ganas de conversar contigo! Luz para ti, Sigfredo Ariel!

    Carlos Celdrán

    Vino al teatro, me esperó al finalizar la función de 10 millones y me dijo, “hay que publicar este texto, hablo con Zaldívar para que salga en Ediciones Matanzas“. Y así fue. Lo conocía desde siempre sin que fuéramos íntimos. Atento a todo. Su presencia atravesó la vida de esta ciudad. Lo descubres cuando miras atrás y lo ves en tantos sitios a tu lado, vivo, brillante, entusiasta, simpático, tan cubano. Como me dice Julio Carrillo Hernández, él vivió muchas vidas. Adiós Sigfredo.

    Centro Provincial del Libro y la Literatura de Pinar del Río

    Descansa en Paz, Sigfredo Ariel. Que no te falte la guía ni el verso angélico. Regresa a tertuliar cuando estés listo. Aparta las desventuras del camino de los poetas y muéstranos siempre el camino hacia #LaLuzBrotherLaLuz

    Lidia Ana Meriño Hernández

    Para todos queda su poesía dispersa de muchas maneras, para mí el buen humor, la conversadera, la música vieja, la complicidad…

    Juan C. Pérez

    Sigfredo fue uno de esos seres excepcionales, tocado por la mano de Dios. Lo conocí cuando ambos éramos unos veinteañeros llenos de sueños y coincidimos trabajando con aquel equipazo de jóvenes talentos en Radio Ciudad de La Habana.

    Carlitos Lage

    El viaje termina pero la belleza te seguirá por siempre hermoso Sigfre…

    Mae Roque

    Es mentira! Me sigo repitiendo… mentira será siempre, hay ausencias que nunca serán verdad, eres la sonrisa de mis ferias, el abrazo necesario de a cada rato. Es mentira, las grandes almas son eterna.

    Zurelys López Amaya

    No crean nunca que un hombre muere de pronto, que un hombre se va para siempre de la noche a la mañana. !Pero claro que no¡ Es que este, el Sigfredo que yo conozco no se iría nunca. Este es un tronco de poeta, un poeta de verdad, ni siquiera con deseos de reconocimientos, porque no lo necesita. Hace mucho tiempo nos ha ido dejando su obra en diferentes manifestaciones artísticas y literarias. Hace poco le brindamos jugo de melón, porque lo asimilaba a mejor, y me dijo, por Wathapp: “Zure, tengo muchos zumos, lo único que de verdad quiero es descansar, besos”, y me puso uno de esos animados de un pedazo de melón. Pero, !coño¡

    Marino Luzardo

    Buen viaje Sigfredo Ariel!!! Gracias por tu obra!

    Sergio Acosta

    Y se fue un gran hombre de un gran corazón, y su poesía y su amistad que quedan para siempre con el mayor reflejo de quien era. Se lo llevó el cáncer. Tan vital siempre. A él le agradezco que casi sin conocerme abrió las primeras puertas para una gran hazaña en la comunicación en Cuba. Gracias a él y a sus contactos mi ya desaparecida Fundación holandesa Aca Media Latam organizó en Cuba los cursos de periodismo durante 4 años. Eternamente agradecido Sigfredo Ariel. Tu poesía, tu memoria, tu alma sobrevivirá tu ausencia.

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