Los endemoniados de Yaguaramas y la eterna condicional

×

    Sugerir cambios

    Hace más de 60 años, mi padre desaprobó un examen de Historia. El profesor, un sacerdote bastante pícaro, cambió un poco las preguntas. Así, en aquella prueba se leían cosas como: “¿Qué habría pasado si los ingleses no hubieran derrotado a la Armada Invencible?”

    Yo tuve la suerte de tener un profesor igual. Era un genio de 26 años. Cuando hablaba, uno podía sentir los mosquitos de la manigua y el sudor de los caballos. Uno les tenía lástima a los pobres españoles, formados en cuadro, mientras los mambises les iban arriba a machetazo limpio. Él también era fanático a los “¿Y si…?”.

    La psicología moderna le tiene miedo a esa pregunta. En esta época de optimismo pacotillero, se nos enseña a jamás pensar en lo que pudo ser. A aceptar el presente tal y como viene. Y eso embota. Porque cuando se canaliza el “¿y sí?” en su lado más positivo, ese que sirve para analizar causas y consecuencias, surgen esas obras maravillosas que llamamos Ucronías.

    Según la RAE, una ucronía es reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuestos acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder.

    El libro Los endemoniados de Yaguaramas, de Víctor Hugo Pérez Gallo, es una ucronía radicada en Cuba. Como todo buen camagüeyano, Víctor se hace la pregunta por excelencia: “¿Qué habría pasado si Agramonte no hubiese caído en Jimaguayú?” y a partir de ahí comienza la historia.

    Una Cuba que ganó la Guerra Grande, incluso antes de 1878. Una Cuba superpotencia, apoyó al sur estadounidense hasta que ganaron la Guerra de Secesión. Un mundo donde el escudo de nuestro país tiene fábricas en lugar de palmas, y caimanes en lugar de una pacífica llave del Golfo. Donde el petróleo está prohibido y el vapor aun manda. Donde los europeos intentan emigrar aquí. Al mismo tiempo, un joven de ese futuro ucrónico viaja al pasado y crea, sin querer, la línea de tiempo que hoy vivimos.

    Hay que ser valiente para hacerse tantas preguntas. ¿Cómo seríamos si en vez de eternas víctimas, fuéramos los agresores? ¿El mundo sería mejor? ¿Quiénes serían José Martí, Fidel Castro, el Che? ¿Quiénes seríamos tú y yo, cubanos de a pie, sin neocolonia, Revolución, Período Especial? ¿Si el mundo fuera nuestro? Solo un valiente nos podría sacar de nuestra línea de tiempo para plantearnos el “¿Y si…?”. Y se agradece.

    Claustrofobias Promociones Literarias
    Logo
    Reset Password
    X
    Ir al contenido