El cañonazo de las 9:00 am. Esto lo vi yo

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    Escrito por Teresa Melo (El Cañonazo de las 9:00 a.m., Edición Espacial, Febrero 2018)

    “La Feria en persona: una mirada”, fue durante años la columna que escribí para el periódico El Cañonazo, que circulaba una vez al año, exactamente durante los días que duraba la Feria Internacional del Libro de La Habana, en los espacios mágicos, calurosos –o muy fríos– y diversos de la Fortaleza de La Cabaña. La idea de que la hiciera, respetando el estilo que quisiera darle, fue de mi poeta hermano Edel Morales, quien dirigiera durante años esa publicación.

    Hace poco, en un encuentro feliz con Yamilé Tabío y el inabarcable artista que es Moisés Finalé (la primera, una de las editoras iniciales de aquellas páginas, esposa del segundo, además), hablábamos justo de aquellos días increíbles de ser casi los que “cerrábamos” La Cabaña (leo en una de mis columnas: “terminamos a la 1 y 25 de la madrugada”), pues Moisés preguntaba por qué recordábamos tanto y sentíamos nostalgia de un pequeño periódico que salía solo una vez al año y leían los que estaban allí. Yo me he hecho muchas veces la misma pregunta.
    El Cañonazo más antiguo que guardo es del año 2002, cuando todavía no era parte de él. Una foto hecha por Magda Resik muestra a Fidel en la inauguración de la Feria, con un titular: “Dejar para la prehistoria el uso de los cañones para sustituirlo por el uso de las ideas”. En el bello entorno de la Fortaleza de La Cabaña la frase tiene hoy la misma resonancia. Mi primera colaboración, sin embargo, es del sábado 5 de febrero de 2005 y comenzaba: “Amo el olor de los libros nuevos. De todos los libros”; la foto que la acompaña muestra a un sonriente Amaury Pérez junto a su amigo Fidel Antonio Orta, de quien edité un modesto libro en Ediciones Santiago.

    Teresa Melo: El encuentro de poetas es un abrazo para crear...
    Foto: Naskicet Domínguez Pérez

    Escribir la columna me sirvió para conocer escritores, artistas, editoriales, libros, público y espacios de la Feria, y era un lujo poder decir de forma impresa las sensaciones ante un poema leído bajo los laureles [“Bañado de poesía” dice Chávez que ha estado esta tarde, luego de recorrer el Malecón para llegar a La Cabaña, y para demostrarlo lee para todos un texto de Tarek William y luego, con voz envidiable, lee otro de los poemas de ese libro. Así, por la magia de la palabra, esta inauguración tiene el espíritu de la Tribu de la Poesía// del 4 de febrero de 2006]; la presentación de un libro [La Estrella de Cuba, antología del grupo de poetas “estrellas” que hicieran una gira por la patria literaria e histórica en homenaje al bicentenario de José María Heredia, tuvo día de lujo en La Cabaña, pues se presentó en sus versiones impresa y digital. Letras Cubanas y Cubaliteraria fueron los sellos que nos acogieron. Como la capitana que todavía creo ser trazo un puente de emoción para encontrarme con cada uno de estos poetas. Crúzalo tú, lector// del miércoles 9 de febrero de 2005]; una descarga de trova, un brindis en los antiguos muros, un abrazo infinito de gente [Mi amiga mexicana Adriana Naveda inventó el verbo “engentar” para describir esa sensación de multitudes. Me he engentado hoy, pero lo he disfrutado// del mismo día]; lugarcillos de los que nadie más escribía, el agradecimiento a muchos por pequeños detalles (ah, el café mañanero de Asela y Gema!); ideas al despertar [El rocío de agua mineral cae sobre mí. Me desperté entre girasoles color ochún regalados a la muchacha que fui a los 18 años parada en un balcón de F y 3ra// del 11 de febrero 2015]. Basten para la nostalgia esos ejemplos de cómo la escribía.

    El cañonazo de las 9:00 am. Esto lo vi yo 2

    Entre diarias risas por cosas de nuestra Basilia Papastamatiu, su subdirectora (griega-argentina-cubana, como le decíamos), tomábamos cada cual un camino; el mío tal vez un poco más amplio porque el espacio me daba la libertad de hablar un poco de TODO. José Manuel Espino, mi admirado escritor, era el escribiente de la otra columna fija: “Desde Nunca-Jamás”, centrada en la literatura y autores para niños; Daniel Díaz Mantilla, Kirenia Legón, Osmany Oduardo, Yordán Rey, Omar Perdomo, Yasmín Portales, Roberto Manzano, Teresa Fornaris, Mercedes Melo, Yinet Polanco, Rogelio Díaz, Roberto Zurbano, y por supuesto, Edel y Basilia, son solo algunos de los nombres que recuerdo o tengo cerca ahora, pero con estos volvería a fundar cualquier publicación.

    Una sensación indefinible provocaba regresar temprano a La Cabaña a esperar la llegada de El Cañonazo, su entrega al público, y las reacciones por lo que contenía. Así conversé largamente con personas de otras latitudes que aman nuestra feria; con editoriales extranjeras presentes cada año; intelectuales y artistas relevantes que con humildad caminaban por los extensos adoquines; gente solidaria en comunión de ideas que son hoy mis amigos, como Justo Cruz con Cuba Sí.

    Un día la columna ya no estuvo más, pero quedaron palabras de hermosa gente como Ambrosio Fornet, Roberto Manzano y muchos, muchos de los que veían su nombre en ella. Así que El Cañonazo fue, en mi caso, no solo páginas para informar, valorar y promocionar la lectura; fue también el ejercicio escrito de la amistad, desde los libros.

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    Equipo Editorial

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    El personal editorial de Claustrofobias Promociones Literaria esta coordinado por dos amantes del mundo literario cubano. Yunier Riquenes, escritor y promotor cultural y Naskicet Domínguez, informático y diseñador.

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