Alexander Apóstol: otra poética y lectura a la migración latinoamericana  

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    En “Ser latino es estar lejos”, el artista venezolano Alexander Apóstol, renombra, retoma un verso del poema “Patria”, de Julio Cortázar. Parece que él también estuviera lejos, como si él también hubiera transitado por algunas de esas latitudes latinoamericanas que muestran sus doce ensamblajes en forma de rayuelas, con intersticios, lugares que se fijan en la memoria o muchas veces pasan inadvertidos.

    La fijeza del nombre del lugar depende de la emoción que vive / vivió cada persona. Hay personas que pasaron y nunca supieron el nombre de aquel pueblo, no les alcanzó el tiempo para la curiosidad de aquella calle o escultura. Pero cuando hubo huella en el cuerpo y la memoria, el nombre del pueblo se convirtió en fantasma, en necesidad de olvido.

    Hay una poética en la abstracción, los ensamblajes y las instalaciones de Alexander Apóstol, en la escritura, en la palabra. A Alexander le interesa descubrir, interpelar la identidad latinoamericana, pasar por parte de la geografía migratoria de los que abandonan su hogar, de los que intentan tener una vida mejor y huyen a otros sitios. A veces no saben qué pueden encontrar, pero sí saben lo que hay en la posición de la que parten, saben lo que tienen que abandonar, de lo que tienen que despojarse, incluso en el recuerdo. A la manera de Julio Cortázar, de “Esta tierra sobre los ojos, // este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, // esta noche continua, esta distancia”.

    Alexander Apóstol entre la advocación de María y la migración

    Apóstol, Alexander, encontró una propuesta eficaz de desatar la memoria. Nombres de pueblos, plegaria en la banda sonora, poesía y sus doce rayuelas. Cada nombre desata o no, emociones, cada historia en colectivo o en solitario, aquello que vieron los ojos, o lo que sufrió el territorio del cuerpo en cada travesía. Avión, bus, camión, tren, lancha, balsa, barco, canoa. A nado, caminando, corriendo, arrastrándose. Caminos, montañas, senderos. Lluvia, sequía, noches. Sed y hambre. Vida y muerte al paso. Pero siguiendo el juego de la rayuela / la peregrina para llegar al final.

    La plegaria pudiera recordar la fe. Muchas personas que nunca creyeron, antes de partir fueron a los pies de la virgen, y aún allá en sus hogares madres y familiares prenden una luz y rezan una oración para que el viaje sea leve, para tener noticias. Un día sin tener noticias, allá de donde partieron, es un milenio de tristeza.

    Las caravanas, los desplazamientos, pudieran recoger también la advocación mariana, la fe y la presencia de María en América Latina. Hay personas que antes y durante el viaje buscan su manto protector: México, Nuestra Señora de Guadalupe; Argentina, La Virgen del Lujan; Bolivia; Nra. Sra. de Copacabana; Chile, La Virgen del Carmen de Maipú; Colombia, Nra. Sra. de Chiquinquirá; Costa Rica, Nuestra Señora de los Ángeles; Cuba, La Caridad del Cobre; Ecuador, Nra. Sra. del Quinche; Guatemala, Santa María del Rosario; Haití, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; Honduras, Nuestra Señora de Suyapa; Nicaragua, La Inmaculada Concepción de El Viejo (La Purísima); República Dominicana, Nuestra Señora de la Altagracia; El Salvador, Nuestra Señora de la Paz y Venezuela, Nuestra Señora de Coromoto. Esta historia de la presencia de María en los migrantes no está en la narrativa directa que propone Alexander. Lo encuentro yo escuchando el coro, la plegaria.

    Alexander Apóstol, Julio Cortázar y yo

    “Ser Latino es estar lejos” incorpora también la poesía. La poética de la migración vista desde poetas mexicanos, chilenos, ecuatorianos, guatemaltecos. Pienso yo, recuerdo la poética cubana desde José María Heredia, José Martí y Gertrudis Gómez de Avellaneda hasta el poeta cubano más joven, donde exilio y emigración se repite una y otra vez. Al partir se dejan allá las palmas deliciosas abandonadas entre Cuba y la noche. Y trayendo a Julio Cortázar otra vez, “te quiero país”, “Tan triste en lo más hondo del grito”.

    Cada espectador, recorre la propuesta de Alexander desde su experiencia personal, o el relato que ha llegado a sus oídos, desde hombres, mujeres, sexualidades disidentes. Yo pensé en las infancias que también se exponen a esos recorridos. “Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga”, dice Julio Cortázar en otros versos de “Patria”.

    “La tierra entre los dedos, la basura en los ojos, // ser argentino es estar triste, ser argentino es estar lejos”, dice Cortázar. Pero para Alexander es más amplio: Ser Latino es estar lejos. Como el autor de Rayuela que dejó Buenos Aires para irse a vivir a París; él abandonó Caracas para irse a Madrid. Allí abrió su estudio con su biblioteca incompleta.

    En una entrevista Alexander Apóstol, se refirió que «echar raíces» en Madrid estuvo vinculado a la recuperación de su biblioteca. “La biblioteca es indisoluble de mi proceso de investigación”, afirmó.  Poco a poco ha ido llevando sus libros de Venezuela a España. “Cuando estén todos los de allí aquí conmigo sentiré que me mudé definitivamente», dijo. Los libros, las bibliotecas, también tienen su paso migratorio, o su abandono.

    Alexander Apóstol, este artista de amplia trayectoria y reconocimiento tiene nombre de mi hermano, y Apóstol de Santiago, la ciudad cubana que amo terriblemente. Alexander y sus dos hermanos, como mi hermano y yo, dejamos a nuestras madres solas. Una en cada país, cada una en su soledad partida por las migraciones de sus hijos. Cada una en un punto geográfico latinoamericano. Eso nos confiamos uno a otro.

    “Ser latino es estar lejos”, de Alexander Apóstol, se reconoció en la Bienal de Cuenca, Ecuador, en 2024. Ahora se expone en la Galería Andrea Pozzo de la Universidad Iberoamericana de México. Pudiera recordar la crueldad cortazariana en otros versos de “Patria”: “Te quiero, país (…) te quiero sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado y de noche”.

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    Yunier Riquenes García
    Yunier Riquenes García

    Master en Estudio en Lengua y Discursos, Universidad de Oriente, 2022. Doctorando en Ciencias Lingüísticas y Literarias, Universidad de Oriente. Doctorando en Letras Modernas, Universidad Iberoamerica de México. Licenciado en Letras (2006). Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez.

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