
Adolfo Córdova me conmovió hasta los huesos con su conferencia magistral “La jaula se ha vuelto pájaro. Migración, guerra e infancia en la literatura”. Me menciono, no para hablar de mí, sino para destacar la emoción que sacó Adolfo en un migrante que acaba de volar de su rama, jaula, suelo. Lo presentó Laura Guerrero Guadarrama el miércoles 16 de octubre, en la primera jornada del XIV Congreso Internacional de la Oralidad a la Literatura Infantil y Juvenil: Memorias de Iberoamérica. Era la primera vez que escuchaba a Adolfo en vivo, ya lo había visto en videos, y había leído sus textos, había sido y es una referencia importante en mi tesis de maestría en Cuba, y lo será para el doctorado.
Sigo su trabajo desde mucho antes de llegar a México. Linternas y bosques, su blog, es una coordenada obligatoria en la literatura infantil y juvenil contemporánea, y no le pongo etiqueta geográfica. El blog es seguido por lectores especializados, críticos, y lectores de varias partes del mundo. He tenido referencias de eso en eventos y conversaciones. Linternas y bosques recibió el Premio Hormiguita Viajera en 2016; es un blog de lectura crítica y periodismo especializado en literatura infantil y juvenil, así se define en este propio espacio digital. Allí mismo se presenta su hacedor:
«Soy Adolfo Córdova Ortiz, escritor, periodista, investigador y mediador de lectura independiente. Cursé el Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2012-2013 y en enero de 2014 lancé este blog. He sido becario de la ONU, el FONCA, la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich, el CEPLI-UCLM y la Fundación de Cornelia Funke. Colaboro con diversos medios impresos y digitales e instituciones de fomento a la lectura. Soy profesor invitado en cursos presenciales y en línea de varias universidades y he sido jurado de premios de LIJ nacionales e internacionales. He publicado libros y antologías para niños, niñas y jóvenes y para mediadores. Todas las entradas en este blog, salvo las etiquetadas como «Expertos invitados», son de mi autoría. ¡Bienvenid@s!».
Así navegamos por las diferentes entradas del blog de Adolfo que incluye una amplia base de datos con reportajes, artículos, entrevistas, y referencias de libros que aparecen en catálogos de las editoriales, y otros que han sido premiados. Pero al blog le dedicaré un texto aparte, conversación y entrevista de por medio, si Adolfo me permite.
Pensé, qué propondría ahora Adolfo después de Canción de protesta: por lxs jóvenes detenidxs desaparecidxs, un libro con el que él y Daniela Rea recibieron el Premio Antonio García Cubas, a la mejor Obra Juvenil. El volumen, con ilustraciones de Rosario Lucas, fue editado por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM. En este libro Córdova y Rea tejen fragmentos de canciones, poemas, crónicas, testimonios. Y en entrevista con el Excélsior, Adolfo dice que con este libro híbrido buscan “otras formas de nombrar esta realidad, que sean más luminosas, que nos lleven hacia el lugar de una resistencia vital, del lado de la vida”. Comenta en esa entrevista que se inspiraron también en “muchas de las madres buscadoras que tienen una vida muy difícil, pero que no han renunciado a la alegría, a la posibilidad de reunirse, de recordar a la persona que buscan”. Sin duda, este libro le habla del horror a los jóvenes, de temas cercanos como la violencia y la desaparición forzada. Sobre este libro también quiero escribir un texto independiente, pero confieso que después de la primera lectura, no pude.
Adolfo Córdova sabe proponer los discursos. No solo en los libros que publica, también tiene la cualidad del orador, y eso lo disfruté aquella mañana. En aquella conferencia, con un tono pausado y jugando con la presentación en la pantalla, entre imágenes bellamente ilustradas, y también con pantallas en blanco, propuso un relato en el texto que leía con referencias a libros, autores consagrados de la LIJ y la literatura para adultos y temas como guerra, exilio, migración, desplazamiento, y en medio de todas esas palabras: las infancias y la memoria.
Adolfo demostró una vez más que es un buen tejedor, un tejedor de textos. Volvió a insertar fragmentos de autores consagrados con las voces de niños y niñas. Evidentemente, para Adolfo las voces de niños y niñas son determinantes. Demuestra siempre su cercanía con ellos y ellas. Hay que buscar en el pasado, en el territorio de la infancia para avanzar, dijo en algún momento. También dijo entre referencias, que necesitamos la conversación, las bibliotecas, las salas de lectura, la mediación de la lectura que es mediación de paz. No voy a pecar apuntando todas las obras y autores de aquel texto que expuso Adolfo Córdova en el XIV Congreso Internacional de la Oralidad a la Literatura Infantil y Juvenil: Memorias de Iberoamérica, es mejor acudir al video que también quedó como memoria. Pero sí quiero parafrasear las citas a Michele Petit que hizo Adolfo, decía algo así Petit: reconozcamos que la belleza es una dimensión humana fundamental. Estar privado de ella puede desencadenar una vida llena de odio. Y parafraseando a Pizarnik, Adolfo jugaba con otro sentido: que las jaulas se vuelvan pájaros; y los libros, vientos, ráfagas, rayos, para que niñas y niños jugando historias en voz alta, seguros y libres existan por metáforas que les hagan imaginar otros vuelos. Y casi al cierre, sin paráfrasis, Adolfo Córdova se preguntaba aquella mañana cómo hacer que los libros, editoriales, las escuelas, no sean jaulas, sino pájaros.



