Veintiuno: la más atrevida y polémica colección de literatura para niños y jóvenes en Cuba

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    Escrito por Manuel Alejandro Martínez Abreu y Grettel Herrera Peña

    Quienes clasifican a la Veintiuno como una simple colección, o una más entre tantas otras, pertenecen al grupo de personas que, evocando a Saint-Exúpery, ven sólo un sombrero y no al elefante dentro de la boa, aquellos que jamás comprenden algo por sí solos y necesitan demasiadas explicaciones, que para disfrutar de un buen libro son incapaces de derribar las intangibles fronteras entre la literatura infanto-juvenil y la adulta.

    Desde la salida de los primeros títulos por toda la red de librerías del país, se avizoraba que sería distinta a todas las antes creadas en nuestro país. Loca por Roger, una antología de cuentos de autores noruegos y El cuervo dijo nunca más, del autor italiano Carlo Frabetti, se distinguían de otros ejemplares en venta por su dinámico diseño de cubierta: una ilustración sobre fondo blanco (que marcaría su identidad visual) y el sello que de manera diametral identificaba la que a la postre se convertiría en la más atrevida y polémica colección de literatura para niños y jóvenes en Cuba.

    Veintiuno: la más atrevida y polémica colección de literatura para niños y jóvenes en Cuba 1

    Con la máxima de que la literatura infanto-juvenil es literatura de verdad y puede ser juzgada por los mismos estándares que la literatura adulta, surgió Veintiuno, como parte de un proceso de renovación de colecciones realizado por la Editorial Gente Nueva a propósito de su 40 aniversario.

    La propuesta se definió como una colección de literatura contemporánea, de autores cubanos y extranjeros, dirigida a niños, adolescentes y jóvenes, con temas que representaran los intereses y urgencias de los diferentes segmentos de su público, incluidos los considerados como difíciles o tabú, con espacio para lo social, el amor, el humor y otras temáticas, y con maneras de hacer que fueran asimismo desprejuiciadas, novedosas o atrevidas.

    Se convertía, de esta manera, en una colección amplia, aumentando en cauce común temas y estilos que hasta entonces se publicaban de manera aislada, y que marcaban una notable diferencia con respecto a los valores de los libros infantiles y juveniles cubanos que constituían la “clase dominante”.

    De lo homogéneo a lo diverso, su abanico temático permite indagar en temáticas que no eran tan abordadas anteriormente como conflictos sociales, políticos y económicos. El humor, el surrealismo, la revisión paródica y satírica de los cuentos de hadas, el conocimiento de la fantasía infantil y hasta el absurdo adquieren aquí un carácter más transgresor.

    Bajo la fórmula que “lo importante no es el tema, sino el tratamiento a este”, los títulos de esta contemporánea colección permiten acercamientos a la soledad, la muerte, la marginación social, las crisis familiares, enfermedades, la esclavitud, la delincuencia y la drogadicción.

    A diferencia de otras colecciones esta se deshace de los clichés y huye de las connotaciones pedagógicas y moralistas de la literatura, cuestiones que suelen definir lo potencialmente publicable.

    Importantes, populares y destacados narradores extranjeros (en su mayoría desconocidos en Cuba hasta el momento de su publicación), han cedido sus derechos gratis para este proyecto editorial y ahora se dan la mano con lo mejor de la literatura nacional. Con más de cien títulos en su catálogo, hoy se respira sensibilidad en una visión que aporta diferencia y valentía, que atrapa no solo a lectores sino también a escritores que con su impronta marcan los destinos de la Literatura Infanto Juvenil cubana.

    Otra carta a su favor es la creatividad en el diseño de la colección: la presentación gráfica y visual es atractiva, moderna y sugerente. La experimentación en las portadas y la policromía de los enfoques que regalan los ilustradores y diseñadores provocan en el lector la necesidad y el interés de profundizar y seguir construyendo su itinerario.

    Veintiuno: la más atrevida y polémica colección de literatura para niños y jóvenes en Cuba 2

     A pesar de haber seducido y atrapado a muchos lectores, todavía esta colección debe lidiar con una problemática existente en nuestro sistema editoral: la promoción. No es que falte, sino que en estos tiempos de nativos digitales toda la promoción que se realice, ante la rivalidad entre los distintos medios que consumen los niños, adolescente y jóvenes, no es suficiente. Su visibilidad debe lograrse más allá del estante de las librerías, de las bibliotecas o de las ferias. La radio, la televisión y las redes sociales pueden ser más utilizadas para contagiar el placer de la lectura de esta colección que no excluye temas ni autores.

    Ante detractores y seguidores, la Veintiuno florece como propuesta terapéutica para los amantes de la buena literatura, para los lectores más exigentes, para los que deseen sumarse al grupo de los “lectores sin edad”. Con su diseño novedoso, anticonvencional y poco conservador, su creador Enrique Pérez Díaz la define con una identidad propia al declarar:

    El hecho de que solo se dedique a obras narrativas y autores del siglo o sus albores le confiere una actualidad que pocos espacios editoriales del país y el continente poseen. Si para la Editorial Gente Nueva resultaba necesaria una colección de literatura actual, a un lustro de nacida, por su crecimiento, Veintiuno desborda su intención pues la gran nómina de autores cubanos y extranjeros que se suman, le confiere primacía en el catálogo de la editorial, al punto de ser la colección que anualmente se respalda con mayor cantidad de títulos, atendiendo a la constante afluencia de obras novedosas, actuales, con problemáticas interesantes y cuestionadoras y que tiene un stock futuro de donde escoger, por haber trabajado, no solo en el encargo, sino la gestión de una literatura de autor”.

    Ante tales argumentos no cabe duda alguna que cuando se refieran a la Literatura Infanto Juvenil que se publica y se escribe en Cuba, todos los caminos conducen a la Veintiuno.

    Consejo editorial integrado por periodistas y colaboradores de toda Cuba que gustan del mundo literario.

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