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Jorge García Prieto (Poe Cid): “Creo que escribo por venganza”

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    Jorge García Prieto mueve las redes sociales con sus versos. Son varios jóvenes y otros escritores consagrados que afirman que es uno de los mejores de su generación, y que su poesía tiene mucho que ver con la vida del cubano de hoy y sus situaciones; lo sitúan como uno de los poetas contemporáneos más interesantes de la literatura cubana de hoy. Se hizo muy famoso hace un tiempo cuando su madre intervino en unos videos a modo de performance o en un juego en contra de la poesía. Ella cuestionaba hasta dónde la poesía era posible alimento o sustento para la familia, y no para el poeta y los suyos. Incluso uno de esos materiales fue comentado en uno de los programas de Alexander Otaola. La madre de Jorge se convirtió también en motivo, en un sujeto lírico tal vez, de su poesía.

    Pero en este momento no se encuentra a Jorge García Prieto en las redes sociales. Hay que buscarlo como Poe Cid. Creí yo que tenía que ver con el Cid Campeador, y hasta supuse en un juego que podía ser el poeta campeador, o un fanático de Edgar Allan Poe; pero la historia parece más sencilla, y más honda. Me explicó el poeta que en un tiempo borró el perfil de Jorge García Prieto por cuestiones personales.

    Creo que escribo por venganza

    Hay gente que ni siquiera se sabe mi nombre y me dicen Poe, o Poe Cid. Yo veo a Poe Cid como un proyecto, porque es muy difícil ser un poeta las 24 horas al día, y yo necesitaba un personaje donde tenía que ver Jorge García Prieto, pero no era Jorge García Prieto. Con Poe Cid trato de recuperar la misión que tenían los juglares”.

    Nunca interactué mucho con personas del gremio, no asistía a lecturas, menos a festivales. Abrí mi cuenta de Facebook siendo completamente un desconocido. Las redes me permitieron tener acceso a una plataforma de publicación. Vi que no era visualmente emotivo leer desde un papel o un móvil, y comencé a entrenar la memoria, que debía crear un personaje, y nació Poe Cid. La lectura de poesía en las redes debía dejar de ser tediosa, y allí entró mi madre, un trabajo performático al cual tengo mucho que agradecerle.

    A Jorge García Prieto, Poe Cid, algunos le dicen El Flaco, o Jorge. Es alto de estatura, y fuma. En la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana, en una lectura en la Calle de Madera Jorge tenía un público cubano y extranjero que se emocionaba con sus textos y aplaudía. Todos quieren a Jorge, dijo una poeta dominicana. Los oyentes se familiarizan con lo que dice y como lo dice Jorge o Poe Cid.

    Le pregunté cuáles eran los resortes que movían su escritura y me respondió que el arte fue una necesidad en él desde pequeño. Lo primero que me cautivó fue la escultura en madera, matriculé en un taller, solo pude dar una clase, mi madre no me volvió a llevar; era en Párraga. Los profesores bebían alcohol de noventa, y yo solo tenía cinco o seis años… Luego vino la música, estudié guitarra clásica y nunca pude afinarla, ni cantar el Himno Nacional. El profesor terminó diciendo que mis manos eran de carterista. Soy un trovador frustrado. Quedó el papel en blanco, la soledad de la escritura, ahí me sentí libre como nunca antes, y es lo que sigo haciendo, intentar traducir las emociones, sin fórmulas ni rituales dejo que llegue el poema, o lo busco. Creo que escribo por venganza.

    Me siento a esperar, el verso llega con su música propia

    Como algunos libros de Jorge han sido galardonados en varios certámenes importantes que promueven la décima en Cuba le pregunto sobre la preferencia por una u otra forma y me responde: Trabajo más el verso libre que las estrofas clásicas, solo he escrito dos libros de décimas. Trato de no forzarlo, la poesía no es forma. Me siento a esperar, el verso llega con su música propia. También influyen las lecturas. Es muy difícil que luego de leer décimas escriba versos libres, y viceversa.

    Todos los días aparece un sobre

    sin que lo pida
    sin que nadie lo traiga.

    Es el salario destinado a este oficio
    de escribir

    Lo recojo
    lo mastico.

    Un sobre con las raíces del dolor
    creciendo dentro.

    Debo cambiar de oficio.
    Los vendedores
    no comprenden que el dolor
    sea mi única moneda.

    He cantado sin miedos lo que realmente he sentido…

    Mercedes Melo, mi asesora literaria, me enseñó que el tormento de un escritor debe ser estético. No me puedo quejar, en poco tiempo he publicado seis libros, y hubiesen podido ser más, pero no es lo que me quita el sueño. En Heredades reúno muchos de los poemas que fueron exitosos en las redes sociales y que me piden en las lecturas, todos ellos tienen algo en común: es poesía testimonial, la familia, el país como un ser más ante la mesa. Forma parte de una trilogía, Heredades, Desheredades (Premio Cucalambé, 2023) y Otras Heredades, aún inédito. No puedo evitar ser parte, porque no hay nada peor que no pertenecer. He cantado sin miedos lo que realmente he sentido, con mis recursos y mis carencias literarias. Creo que he acompañado a mi gente, y eso me reconforta cuando me siento solo, me escribe Jorge cuando le pregunto por Heredades, el poemario con el cual alcanzó el Premio Hermanos Loynaz 2022, que se presentó en la Feria Internacional del Libro de la Habana 2024, y en la Feria de Pinar del Río.

    Jorge, o Poe Cid, me explica emocionado que lo que más le complace del libro publicado por Ediciones Loynaz es la cubierta, por su valor simbólico. Es mi mano la de la foto, lo que hay ella es un clavo que debido a un accidente de construcción estuvo muchos años adentro de mi padre, en la ingle. Recuerdo que de niño él me daba un imán para que yo lo sintiera. Fue rescatado en la exhumación, dentro de sus cenizas. Los versos escritos en la palma de mi mano, tienen la caligrafía de mi padre: es un orgullo poder dejarte algo.

    • Producto
    • Especificaciones
    En este libro los textos se silban para mostrar diferentes escenarios alrededor del poeta, ninguno suficiente para el sustento diario, para sus …
    Editorial

    Autor

    N° de páginas

    57

    Publicado

    Público Objetivo

    Dimensions
    Dimensions 12 × 20 cm

    Padre tiene un clavo oxidándole la ingle

    “Cuando me exhumes, hijo,
    husmea con un palito entre mis restos
    y si el óxido te da un salvoconducto,
    guarda el clavo”.
    “Hazte un dije, un punzón de sábado en la
    noche o simplemente: guarda el clavo”.
    Su rebotar en el hormigón no pude verlo;
    al perforarme no dolió,
    y en el momento de picar para extraerlo,
    llegó un anciano al que tuvieron
    que amputarle las medallas.
    Era una urgencia azul
    y regresé a destiempo con la radiografía.
    “Busca el imán, ¿lo notas?,
    solo cuando llueve y es abril molesta un poco
    como si el capullo de grasa que lo envuelve
    comenzar a cuartearse”.
    “Cuando me exhumes, si la realidad te deja,
    apriétalo bien fuerte”.
    “Es un orgullo poder dejarte algo”.

    Jorge García Prieto es natural del municipio Arroyo Naranjo en La Habana, este año para sorpresa suya le dedicaron también la Feria del libro en el municipio; su nombre y foto aparecieron promovidos en las pantallas digitales en la capital cubana. Todo eso fue gracias a Juana Rodríguez, una librera del territorio que fue su vecina y se sorprendió cuando lo vio en la feria del libro en la provincia de Las Tunas. Ella ni sabía que yo existía, y me dijo que iba a hacer todo lo posible porque me dedicaran la feria; y lo logró.

    Jorge García es Técnico Medio en Mantenimiento Eléctrico. Dejó tres carreras universitarias: Derecho, Psicología y Estudios Socioculturales. Yo tuve buenos profesores en la Universidad, pero me fundí con la escuela. Yo tenía la voluntad, yo quería, hice todo el esfuerzo, pero no pude terminar ninguna por cuestiones de salud. Fui alumno ayudante y se me daba bien dar clases, pero como alumno, no pude. En algún momento Jorge fue especialista de Literatura en la Casa de Cultura de Arroyo Naranjo, y es feliz contando los resultados de sus estudiantes, pero por no tener el título universitario tuvo que abandonarlo. Hace un tiempo Jorge fue invitado a México a presentar uno de sus libros, y a impartir conferencias. Pronto regresará a tierra azteca a otro ciclo de conferencias y lecturas.

    Jorge García Prieto (Poe Cid): “Creo que escribo por venganza” 1

    Para Jorge la poesía cierra ciclos, dicen que salva, pero también hay que cuidarse mucho, porque es profética, me escribe; sin embargo, en un audio me cuenta más: Yo me pongo un poco extraño cuando escucho a la gente que tiene el discurso de que la poesía salva, y todo eso… Yunier, la poesía mata, bróder. La poesía mata. Yo tengo unas habilidades manuales para el comercio, para el negocio. Antes de dedicarme a todo esto perseguí el dinero. Tuve moto, construí casa, y a mí esto de la poesía me ha robado el tiempo y me exige cada vez más no hacer nada. Ahora mismo te estoy escribiendo y estoy sentado ante una bola de poemas que estoy escribiendo. Esto es una desgracia, mi hermano.

    Pero parece que la poesía no es una desgracia total, porque antes, Jorge García Prieto, o Poe Cid, o ambos, me habían escrito al preguntarle por qué escribir en tiempo de crisis: No recuerdo que nos haya tocado vivir un tiempo que no sea de crisis, incluso hemos vivido las crisis de la crisis. Sin poesía, sería imposible, no valdría la pena.

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    Yunier Riquenes García
    Yunier Riquenes García

    Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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