¿Cómo invitamos a leer la obra de José Martí?

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    Para homenajear a José Martí es necesaria la lectura constante de su obra. A Martí no se lee en un solo día, en un mes, ni en un año. Entrar a la lectura de la obra martiana es como entrar al río de Heráclito. Uno vuelve, y cada vez que regresa descubre claves, símbolos, sentimientos que antes no había experimentado.

    En nuestros periodos de crecimiento los cubanos fuimos descubriendo las facetas martianas, sus perfiles, sus preocupaciones desde el niño Martí, hasta el Martí militar, periodista; el que convoca a la guerra necesaria, el que sabe que para triunfar hay que construir la unidad, hay que convocarla, hay que sumar; el Martí que tuvo contradicciones, el maestro, el que habla de la mujer; el Martí renovador de la poesía, y capítulo obligatorio en la literatura cubana. Los libros están en las estanterías para ir mostrando, primero su escritura, su necesidad de escribir. Cuando dicen que Martí escribió de todo hay que entender que sintió la necesidad de escritura como si en ello le fuera la vida. Y ahí están las Obras Completas en varias ediciones, desde las que publicó Gonzalo de Quesada Miranda hasta las más recientes, la Edición Crítica liderada por Pedro Pablo Rodríguez, que realiza el Centro de Estudios Martianos.

    Los que seguimos las publicaciones de y sobre Martí encontramos una amplia diversidad que se desprenden de las Obras Completas. Y en las bibliotecas y librerías se destacan los anaqueles con la bibliografía martiana. El Centro de Estudios Martianos, con más de cuarenta años desarrolla varias líneas de investigación y en su editorial se publican los resultados; la Sociedad Cultural José Martí publica la revista Honda; y casi todas las editoriales cubanas publican en sus planes diversos libros dedicados al Apóstol. Por ejemplo, la editorial Gente Nueva publica regularmente La Edad de Oro, y otros títulos que acercan a Martí al público infantil: libros para colorear, historietas, cuentos y poemas; y las editoriales del Sistema de Ediciones Territoriales, SET, o la Rizo, han publicado centenares de libros dedicados a Martí de escritores e investigadores de todas las provincias cubanas. También se publican los resultados de dos concursos para niños que promueven el pensamiento martiano: el concurso Leer a Martí, que convoca la Biblioteca Nacional, y el concurso de artes plásticas De donde crece la palma.

    Nombres importantes como Jorge Mañach, Herminio Almendros, Leonardo Griñán Peralta, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Pedro Pablo Rodríguez, Luis Toledo Sande, por solo citar algunos, se han convertido en grandes promotores de la obra martiana. Y destacan las biografías de Mañach y Toledo Sande; la Cronología de José Martí, de Ibrahím Hidalgo Paz; los Aforismos de José Martí, de Jorge Sergio Batlle y el Diccionario del pensamiento martiano, de Ramiro Valdés Galarraga, entre otros. En los últimos años, con el uso de las nuevas tecnologías el Centro de Estudios Martianos desarrolla su portal, y han puesto a circular aplicaciones para móviles y libros digitales, entre ellos los Cuadernos Martianos, realizados por Cintio Vitier.

    Cada año la Feria Internacional del Libro de La Habana y las Ferias provinciales incluyen un programa de presentaciones de libros martianos. Hay mucho y bueno, pero, ¿promovemos bien todo ese material? ¿Tienen espacios promocionales en nuestros medios de difusión? ¿Cómo invitamos hoy a leer a Martí?

    #MartíMaestro #MiMartí

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