Luis Carlos Suárez: “Una sola página termina marcada en casi todas sus líneas”

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    Fotografía: Rafael Martínez

    No creo que haya algo especial en mi forma de escribir, aunque quiero decirles que en mi caso el oficio está acompañado de lecturas, ideas que me nacen y que las anoto en una agenda pequeña que siempre anda conmigo. A veces descubro en la vida cotidiana sucesos y personas que pueden motivar la creación y entran en esos apuntes, lo que no es garantía de que terminarán en obra. Puedo escribir un poema en una terminal de ómnibus, en una cola o esperando que me atienda el dentista. La narrativa no, para ella necesito estar concentrado en un lugar de la casa o en una biblioteca (muchos de mis libros se escribieron en este sagrado lugar), aunque las primeras líneas del cuento o la novela hayan sido anotadas en mi agenda de compañía y después desarrolladas.

    Aunque necesito el silencio para escribir, no exijo mucho, mi oficio no tiene poder para luchar contra el reguetón del vecino soplado hasta mi cuarto con un equipo de audio poderoso y cruel, ni con la gritería que forma mi vecina con el anuncio que llegó el pollo de núcleo familiar. Por lo tanto no puedo hablar del lugar adecuado para escribir y sí  de  mi deseo de hacerlo, porque escribo desde niño por pura vocación. Cuando era muy joven soñaba con publicar libros iguales a los que yo leía, ahora, que soy un hombre de la tercera edad y con más de un libro publicado, no he perdido el entusiasmo y el deseo de superación.

    Aunque necesito el silencio para escribir, no exijo mucho, mi oficio no tiene poder para luchar contra el reguetón del vecino soplado hasta mi cuarto con un equipo de audio poderoso y cruel, ni con la gritería que forma mi vecina con el anuncio que llegó el pollo de núcleo familiar.

    Escribo al inicio lleno de dudas e inseguridades pero avanzo siempre en la escritura hasta que llega un momento que logro liberarme un poco de la inseguridad inicial y voy adquiriendo confianza hasta terminar una primera versión que dejo reposar unos días para pasar a una fase de revisión que, con los años, se ha intensificado de tal forma que una sola página termina marcada en casi todas sus líneas por repeticiones innecesarias de palabras, sonidos que se repiten y afectan, el orden de las palabras que no me gusta y otros errores que trato de remediar.

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    354

    Yo soy un escritor que me emociono cuando un personaje se emociona, que sufre un poco cuando un personaje sufre y se alegra cuando un personaje se alegra. No he podido evitar que esto me suceda y me ha servido  a la hora de crear los personajes. Asimismo en todas mis obras, sobre todo de narrativa, no falta el toque humorístico a pesar de que algunas narraciones cuenten una historia dramática.

    Quiero además decirles que en mi vocación de escritor tuvo una importancia grande la oralidad de los cuenteros campesinos y de algunos vecinos fantasiosos que reunían a los niños del barrio para contar historias exageradas y cómicas. Asimismo, soy un escritor hijo de las novelas radiales y de los dramatizados.

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    No he sido un escritor solitario, no me ha faltado la compañía de otros escritores que me ayudaron y me ayudan. No quiero hablar de ninguno en particular porque a veces me pasa que si no menciono a alguien se me disgusta, unos viven en Cuba, otros están lejos pero a la vez cercanos, siempre me acompañan y me acompañarán mientras viva

    No puedo dejar de agradecer a mi familia. La familia de un escritor siempre es importante. De la misma he recibido comprensión y protección para mi tiempo de trabajo. Mi esposa y mi hijo escriben y yo también respeto el tiempo de sus creaciones. Mi hija es médico, pediatra, y aunque no escribe, tiene una sensibilidad muy especial en lo que respecta a mi obra. Y mis padres, no puedo olvidarlo, siempre me apoyaron a pesar de que eran personas humildes sin una formación intelectual. Ellos consiguieron el dinero y me compraron mi primera máquina de escribir.

    Consejo editorial integrado por periodistas y colaboradores de toda Cuba que gustan del mundo literario.

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