Una idea para salvar el Libro cubano y de paso, nuestra economía

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    Escrito por Abel Guelmes Roblejo (www.ahs.cu, 20 octubre de 2021)

    Hace tiempo que tenía en mente escribir este artículo. Soy graduado de contabilidad y finanzas. También del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Por lo tanto, muchos me han preguntado si soy un contador-escritor o un escritor-contador. Bueno, soy las dos cosas. Sobre todo hoy, cuando me pongo a escribir “un poco”, escarbar “un poco” en lo conocido, pensar y hacer pensar “un poco”, y, quizás, ¿por qué no? molestar “solo un poco”, sobre el verdadero Valor del Libro en Cuba.

    ¿Por qué me centro en el término Valor y no en el de utilidad o ganancia?

    Para explicar eso, necesitamos aclarar algunos conceptos básicos, sin entrar mucho en temas densos.

    Cuando uno estudia cualquier carrera en Cuba, nos dan Economía Política. Por lo tanto, hay pocos cubanos que no conozca a Karl Marx y a Adam Smith. Son dos de los principales filósofos de la historia. Justo en los trabajos de estos señores, es que, “supuestamente” se basa nuestra economía y nuestra economía “política” (dos cosas que no deberían ir mucho de la mano, o tratarse mejor, pero bueno… eso es otro tema) y es por eso que utilizo sus palabras. Estos señores definieron bien claro lo que es el Valor y el Trabajo.

    Adam Smith nos decía que el Trabajo era la medida exacta para cuantificar el valor. O sea, el Trabajo es una variable permanente en todo valor. Por lo tanto, todo bien producido (un libro, por ejemplo) contiene trabajo. Y el trabajo no es otra cosa que la fuerza de trabajo de todo aquel que haya interactuado en el proceso de producción de este bien.

    Marx no niega a Smith, y dice que el Trabajo no es valor por naturaleza, sino que es lo que produce valor exclusivamente por la organización social en la cual es empleado. Con esto se refiere a que el valor de las mercancías se mide por el tiempo de Trabajo empleado en producirlas.

    El Valor es algo bastante abstracto, incluso, hasta subjetivo. Sobre todo, si lo vemos desde el punto de vista de la ética. Según la ética, el Valor es una propiedad de todos los objetos: físicos o no. De ahí que separe al valor como Valor absoluto y relativo. En esta línea de la ética, el valor relativo depende de puntos de vistas individuales. Y el absoluto, es independiente de todo punto de vista. Sin importar si es individual o colectivo.

    Dejando claro estos conceptos, ya pueden ir haciéndose una idea de por dónde va dirigido este trabajo. ¿Por qué los Libros cuestan tan poco aquí? ¿A qué se debe el precio de los libros en Cuba? ¿Se le está dando el valor real a los Libros, editores, correctores, maquetadores, diseñadores y los escritores que los producen en Cuba?

    No se puede desligar al Libro de los escritores. Si al Libro no se le da Valor, tampoco al trabajo que realiza el Escritor. Sin embargo, vayamos respondiendo por parte.

    ¿Por qué los Libros en Cuba cuestan tan poco?

    ¿Qué factores intervienen en el costo de producir un Libro? Tengan en cuenta que el costo es el valor monetario del consumo de factores que intervienen en la producción de un bien, servicio o actividad. O sea, todo lo que se gasta en producirlo de forma directa o indirecta. Algo similar dicen Marx y Smith.

      Costo de EditorialCosto de PoligráficoCosto Final 
     CONSUMO MATERIAL$ 98,00$ 146,00$ 244,00 
     SALARIOS$ 365,00$ 400,00$ 765,00 
     SEGURIDAD SOCIAL$ 51,10$ 56,00$ 107,10 
     DERECHO DE AUTOR LITERARIO$ 3.000,00$ 0,00$ 3.000,00 
     OTROS DERECHOS DE AUTOR$ 250,00$ 0,00$ 250,00 
     GASTOS INDIRECTOS$ 70,00$ 50,00$ 120,00 
    COSTO TOTAL DE IMPRESIÓN$ 3.834,10$ 652,0 $ 4.486,10
         
     Costo en CUP por cada Libro publicado  
     COSTO TOTAL$ 4.486,00   
     COSTO UNITARIO EDITORIAL$ 7,66   
     COSTO UNITARIO POLIGRÁFICO$ 1,30Precio de venta$ 10,00 
     COSTO UNITARIO TOTAL$ 8,96Utilidad$ 1,04 
            
    Valores expresados en CUP

    Veamos un ejemplo de la vida real. Estos datos son actuales, ahora en el Plan del 2021. Para producir una tirada de 500 Libros de 75 páginas, en una editorial X del Sistema de Editoriales Territoriales (SET)[1], intervienen en el costo (en CUP):

    Según la contabilidad, producir un libro con estas características, cuesta $8.96 pesos. ¿Les parece poco? Pues sí, lo es. Sobre todo, si tenemos en cuenta todo lo que hemos hablado hasta ahora y lo que dijeron Marx y Smith.

    Analicémoslo solo un poco.

    Podemos comenzar con el consumo material. Según ese dato, para imprimir un Libro se consume $0.49 pesos por cada Libro en este concepto. No hay que ser adivino ni un genio de la economía para darse cuenta que el papel de las 75 páginas, la tinta, la goma, hilo o presillas, cuesta más de 0.49 pesos cubanos.

    Salarios. Como mínimo, en la confección de un Libro intervienen: el encuadernador, impresor, presillado y corte, editor, corrector, maquetador, diseñador e ilustrador. ¿Entre todas estas personas solo cobran $765.00 pesos cubanos en total? Mejor no traten de responder.

    Gastos indirectos. Para el que no lo sepa, los gastos indirectos son aquellos que influyen en la producción del bien, pero no de forma directa. Esto puede ser el consumo de electricidad, agua, gas, teléfono, transporte, impuestos, promoción, servicios contratados a terceros, etc. Según esta ficha de costo, por cada Libro se gasta 0.25 pesos cubanos entre todos estos gastos indirectos.

    Derechos de Autor. Es una realidad que casi todos los derechos de Autor del Sistema de Editoriales Territoriales son de $3000.00 pesos cubanos. No es algo fijo, los hay menores y mayores. Hay rumores que, con el reordenamiento, este monto subirá. Por ahora, rumores, así que no lo tengo en cuenta. No obstante, seguirán siendo montos absolutos por cada escala de Valor, también absoluto. Pero de este tema ampliaré más adelante cuando hable del Valor.

    Como pudieron ver, el precio de venta de este Libro es de $10.00 pesos cubanos, por lo que la editorial obtendrá una “utilidad” o ganancia de $1.04 pesos cubanos por cada Libro vendido. O sea, un 11.6% por encima del costo de producción del Libro.

    Ustedes se preguntarán, entonces ¿por qué las editoriales tienen pérdidas? ¿Por qué no tienen dinero para pagar el papel, distribución, derechos de Autor, promoción y demás elementos por todos conocidos en el país?

    La respuesta no es tan sencilla. Por un lado, está el tema Bloqueo. Es una realidad que afecta no solo a las editoriales, sino a todo el País. Más ahora durante la pandemia. Sin embargo, no es solo eso. Porque el Bloqueo justificaría la falta de materiales, no la de dinero o liquidez de las editoriales, al menos, no completamente. Sobre todo, editoriales con un margen de ganancias superior al 10%. Ah, este aspecto se explica más fácil.

    Como pueden observar, se violan principios básicos de la contabilidad.

    Por lo tanto, cuando veas un Libro con estos valores ínfimos, es que no se tuvieron en cuenta, a la hora de generar el precio del Libro, todos los gastos incurridos desde la elaboración del Libro hasta que este se pone en tus manos, o el de la librería. Tampoco el Valor y el Trabajo del Autor. Eso, parece ser lo de menor importancia para la editorial.

    Un ejemplo sencillo y corto, para ilustrarlo, puede ser el de un puesto de limonadas. Imagínese usted que compra limones por $20.00 pesos, azúcar por $10.00, el agua $1.00, para un total de $31.00 pesos. Eso le daría 10 vasos de limonada. Para que le de ganancia, debe venderla por encima de $3.10 pesos por vaso. Sin embargo, decide vender el vaso a $1.50 pesos, ya que solo tomas como costo, el valor del agua. De esa manera es imposible que pueda reunir nuevamente los $31.00 pesos invertidos. Eso mismo pasa con esta ficha de costo del SET.

    Entonces, nos crea una contradicción. El Estado no quiere que las editoriales tengan pérdida, pero de este modo nunca tendrán ganancias. Al menos, no reales. Con esto me refiero a que en la contabilidad tendrá una ganancia en ventas, con respecto al costo. Sin embargo, en el resultado final, tendrán pérdidas, ya que el resto de los gastos es mayor al de las utilidades.

    Sí, ya sé, me van a preguntar de dónde sale el dinero de las editoriales para recuperar esas pérdidas. Pues, del Estado. El gobierno de Cuba subsidia todos estos gastos con su presupuesto, a través del Instituto Cubano del Libro y otras organizaciones. Ya que el libro es uno de los mejores y grandes programas de la Revolución (aplausos a esto, señores, aplausos de verdad). Gracias a este programa hemos podido acceder a obras maestras universales y a Ferias del Libro repletas de títulos. En realidad, es algo digno de admiración y de todo reconocimiento. Fue una idea magnífica y que ha sido la base de todo lo que somos hoy en día. Pero esos fueron otros tiempos: mucho ha cambiado en el mundo y hemos permanecido inmóviles. Este objetivo se cumplió y nuestro pueblo llegó a ser uno de los más cultos de la región. Ahora, es momento de salvar al libro, sus autores y de paso, ayudar un poco al país.

    En los momentos actuales, ese programa no es una variable beneficiosa para el Estado. De hecho, hace años dejó de serlo. Los escritores hemos vivido este mal durante años, cada vez que se nos impide publicar en estas editoriales debido al atraso en el plan editorial, debido a la “falta de papel”, disminución del número de títulos a publicar o de dinero para pagar. En la actualidad, en el año 2021, aún no se han impreso Libros del plan del 2019, aprobado en el 2018 (quizás algunos del 2017). Y los que se han impreso, la mayoría de ellos no se han contado con una tirada de todos los ejemplares contratados (otra violación contable, de hecho) Se podrán hacer una idea.

    Créanme que estamos bien con solo 3 años de atraso, chupando del presupuesto estatal. Hay elementos que el Estado debe atender y atiende con mayor prioridad, factores más vitales literalmente que seguir amamantando al libro. Sobre todo, cuando el Libro tiene los elementos suficientes para mantenerse solo.

    Una idea para salvar el Libro cubano y de paso, nuestra economía 2

    ¿Cuál es la solución?

    La solución para esto es sencilla:

    • Eliminar el paternalismo existente.
    • Realizar una ficha de costo real, y poner un precio rentable al Libro.
    • Darle Valor Real al Libro y al escritor.
    • Lanzar al Libro al mercado nacional e internacional.

    Bueno, quizás parezca sencilla, pero en realidad no lo es.

    Y ahora dirán: Ah, genio, ¿estás seguro de todo esto? ¿Cómo es posible que los económicos de nuestro gobierno no lo sepan? ¿Por qué no lo hacen si es tan simple?

    Estoy seguro que los económicos de las editoriales lo deben saber (y si no lo saben, despídanlos). El por qué no lo hacen, es algo que se debe preguntar a personas de “arriba” con ese conocimiento. Lo desconozco.

    Solo sé que, al realizar una ficha de costo real del Libro, y pedir un margen de ganancia del 10% o superior, será suficiente para rescatar al Libro y ayudar a recuperar un poco a la economía del país al Valorizar a nuestro Libro y lanzarlo al mercado.

    Lanzar el Libro cubano al mercado: El Libro comercial, un tema Tabú

    Hoy en día, más que nunca, Cuba necesita importar divisas. Al lanzar el Libro al mercado, el estado se quitaría un peso de encima, y de paso, ayudaría a mejorar un poco la economía.

    No es un secreto para nadie que la Literatura Cubana es demandada en cualquier parte del mundo. Muestra de eso es el enorme número de Autores cubanos que publican, casi a diario en el extranjero. Autores que publican, en ocasiones solo por ver el resultado de su Trabajo. Autores que, quizás, nunca han publicado en Cuba, y desean hacerlo.

    En Cuba se vive la falsa creencia que todo lo que se publique debe ser alta Literatura, y sabemos que no es así. No sé hasta qué punto se sufre del mal del traje invisible del emperador en los altos directivos. No es, ni debe ser así. Si se quiere salvar el Libro cubano y de paso la economía: hay que vender.

    Hay que vender el Libro. Las editoriales cubanas deben tener la posibilidad e intención de publicar Libros que se vendan, que sean atractivos, comerciales. Con esto no me refiero a dejar de hacer literatura buena. Nada más alejado de lo que pienso. Lo comercial no se desliga de la calidad. A lo que me refiero es a que las editoriales publiquen títulos que les generen ingresos al mismo tiempo que publiquen títulos que le generen prestigio, aunque no tantos ingresos. Por ejemplo, publicar a Lezama Lima generaría prestigio para cualquier editorial, mientras que las novelas de Corín Tellado garantizarían las ventas. Quizás puse ejemplos muy extremos, pero creo que se pueden hacer una idea.

    Tengan en cuenta que, mientras que las editoriales locales no exijan su lugar en el mercado nacional e internacional, otras ocuparán ese grandísimo espacio desaprovechado por ellas.

    ¿Qué pasa en este caso? Que otras pequeñas editoriales, que no realizan ni la mitad del trabajo que las editoriales cubanas (a veces, ningún trabajo en absoluto), se llenan los bolsillos, viajan por cada Feria Internacional del Libro existente y ganan reconocimientos gracias a Libros de autores cubanos; los cuales, por tal de que su Obra sea leída, publican con ellos. Aún a sabiendas que será casi seguro que no ven un solo centavo de ganancia.

    ¿Qué le impide al país publicar como hacen estas editoriales y publicar al autor cubano en el extranjero? Nada. Bueno, quizás la Política. Es a eso a lo que me refería cuando dije que la economía y la política no deben ligarse siempre. Cuando la política se inmiscuye en el arte de esta manera, lo contamina, y no lo deja crecer. La política puede podrir al arte desde adentro.

    Pero sigamos con el tema. Muchas de estas editoriales no gastan un centavo en nuestros autores. El costo por publicar a un autor, en ocasiones es de $0.00 dólares o euros, ya que las impresiones son a demanda, la edición por el propio autor y el costo de imprimirlo corre por las bibliotecas que solicitan los libros y Amazon, que son los que tienen contrato con las empresas que se encargan de las impresiones. Costos que sí están incluidos en el precio del Libro. Digo en ocasiones no gastan un centavo, porque aquellos que deciden invertir en promoción (alrededor de $1.00 Dólar diario en Amazon) recuperan con creces tales inversiones. Otras, puede que inviertan en maquetación y edición. Por esta razón es que muchos autores no ven nunca sus ganancias. Hasta que esta editorial recupere el dinero invertido, no comienza a pagar utilidades.

    La promoción es un tema que aquí es casi inexistente e ineficaz, ya que no se realiza con la idea de vender, que, a fin de cuentas, es la idea central de la promoción. Un gasto de salario malgastado. Pero este es tema para otro día, el cual detallaré en otro artículo dedicado a este tema en específico.

    Nuestro País, si se lo propone, podría lanzar el libro cubano al mercado internacional y obtener ganancias. Es un modo en que ganamos todos: los Autores/Libro y el País, ya que ingresaría esos dólares tan necesarios para todos. Las editoriales cubanas podrían realizar contratos con poligráficos en el extranjero, como mismo hace Amazon y las demás tiendas virtuales, de esta forma evitaría el tema de la escasez de papel. Por supuesto, en el caso del libro físico y no las ventas del e-book, las que son mucho más económicas y ecológicas.

    Se le tiene que perder el miedo al comercio, a comerciar, a que el escritor (véase también el cubano) gane dinero con su trabajo. Viva de su trabajo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la editorial y el país también ganarán dinero. Hasta que no se deje ver al autor y al editor como potenciales delincuentes o enemigos, y nos vean solo como los artistas que somos, el libro no tendrá salvación. Sé que puede preocupar el contenido de lo que se podría publicar. No nos engañemos. En estos momentos, temerle a eso es casi absurdo. Hay miles de vías más baratas de publicar ese tipo de contenido. Ninguna editorial perderá el tiempo y dinero en esos temas. Actualmente no se hace, ¿por qué se hacerlo en el futuro? 

    Y en este punto podemos referirnos a la nueva lista de “actividades prohibidas” que salieron legisladas recientemente. En ellas se prohibió la creación de una editorial privada, crear libros digitales independientes y ejercer el trabajo de Editor.

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    Todas, son “actividades”, Trabajos que generan Valor e ingresos para el trabajador y el País. Actividades que el País muchas veces no ejerce, o no de manera eficiente y son necesarias. Por ejemplo, si un escritor desea editar su novela, ninguna editorial le hará ese trabajo. No lo tienen permitido. Vale aclarar que esto sería en el caso de solo brindar el servicio editar su obra, sin la obligación de publicarla.  Entonces, ¿quién se lo puede hacer? Nadie. Eso es algo que, a la corta o a la larga, redunda en la calidad de la Obra. Obra que, quizás, podría convertirse en una pieza clave de la Literatura universal. Estas pequeñas Editoriales privadas o de cualquier otro tipo de gestión, también ayudarían a fomentar el Valor cultural del Libro.

    Hay que perderle el miedo a la palabra comercio, a que el Autor y Editor ganen dinero por su Trabajo. Eso debe dejar de ser un tema tabú y convertirse en un objetivo a alcanzar. Hay que darle a cada escritor y a cada obra literaria el Valor que merece.

    Por supuesto, para eso, primero, debe dejar el paternalismo que venimos arrastrando desde 1959. No todos los autores somos iguales. No todos los libros son iguales. En el mercado del Libro, siempre se debe hacer un estudio previo y a cada Libro/Autor se le debe asignar un valor, y por lo tanto, un precio justo y un momento determinado.

    Yo no puedo cobrar el mismo derecho de autor que Leonardo Padura, para solo poner un ejemplo de alguien bien conocido. Y mejor no piensen en él, tampoco puedo cobrar el mismo derecho de autor que Raúl Aguiar, o Sergio Cevedo o Yoss. Vaya, ni siquiera que un contemporáneo mío como Daniel Burguet. No, señores. No porque mis textos sean malos ni nada, es que el mercado valorará más sus Libros que los míos, debido a que son más conocidos y han recibido muchos más premios que yo y me adelantan en número de libros publicados.

    En estos momentos, si cualquiera de ellos (en este caso, creo que podríamos eliminar a Padura de este ejemplo) fuera a publicar un libro en la editorial cubana que puse de ejemplo, cobraríamos el mismo monto por derecho de autor: $3000.00 pesos cubanos. Quizás un poco más, para no ser absolutos. Como si todos fuéramos iguales, cosa que no somos. Otras editoriales cubanas como Unión y Letras Cubanas, tienen “mayor jerarquía” y pagan derechos de autor de mayor cuantía.

    En este momento, el valor del libro y del autor es un valor absoluto, y eso, a mi entender, es un error garrafal que venimos sufriéndolo desde hace años. Es hora de corregir ese error. Supuestamente, estas escalas de derechos de autor igualitario, es para “proteger al autor”. Todos sabemos que eso no es cierto. De esta forma no se les está dando su valor, ni se les protege. Todo lo contrario, se les iguala en un falso y fallido intento de evitar clases, sociales o literarias, que existieron, existen y existirán siempre. Es algo inevitable que suceda, y no es algo negativo. En absoluto. No todos tenemos el mismo Valor literario. Eso hay que trabajarlo, cultivarlo cada día y ganárselo.

    Hasta que mi libro demuestre ser un éxito de ventas, una editorial responsable no puede pagarme un elevado derecho de autor, como se le debe pagar a aquellos que han demostrado su valor comercial y artístico. Creo que todos estamos de acuerdo en que, no importa el monto que le pagues a un bestseller, siempre lo recuperarás.

    Publicarme, invertir en mí o en cualquier autor nobel, siempre representará un riesgo para cualquier editorial. Por eso debe haber un grupo de editores que “valorarán” mi propuesta y dirán cuánto será lo que pueden arriesgar por mi obra. Claro, este comité de “expertos” (como se llama) debe ser una parte interesada en vender, generar ingresos para ellos, el autor y la editorial. O sea, no deben ser paternalistas, como lo son muchos ahora.

    Esto se relaciona al ejemplo de Corín Tellado y Lezama. Si ese ejemplo no les funciona, piensen en lo siguiente. En el colchón editorial de Santiago de Cuba (no los concursos), no publican libros de ficción desde hace mucho. Es una ley no escrita y conocida. Solo libros de historia, política y los premios del concurso Juegos Florales de Poesía. Puedes enviar una obra maestra, que será desdeñada por completo. Y no es la única editorial así. Cada una tiene sus leyes no escritas y métodos de selección ajenos a la Calidad y Valor de la Obra.

    Allí en Santiago la poesía se salvó por muy poco, ya que una de las “brillantes estrategias” (léase con sarcarsmo) de nuestro sistema editorial, para salvar el Libro, fue reducir hasta casi eliminar la publicación de libros de Poesía. De hecho, de varios concursos fue eliminada esa categoría tan importante.

    Otro aspecto que atrasa y en el que no se ve la objetividad del “comité de experto” en relación con el Valor del Libro y el autor para la editorial, es la territorialidad. Eso se nota cuando un Libro de un Escritor de una provincia diferente a la de la editorial, es eliminado del plan, solo por no pertenecer a la misma provincia, ya que: hay que priorizar a los escritores del territorio, independientemente del Valor o Calidad de este. Cuántas cosas que deben ser cambiadas.

    Los comités de expertos, o como quieran ponerles de ahora en adelante, deben ser eso: expertos. Deben velar por el bien de la editorial y elegir aquellas Obras que mayor posibilidad tengan de comercializarse y de proporcionarle Valor e ingresos a la Editorial.

    Claro, ese valor siempre será relativo y puede cambiar. ¿Quién lo cambia? Los lectores que consuman nuestra Obra. Si nos volvemos un éxito, el Valor aumentará y nuestra obra será re-editada o re-contratada con un mayor número de ejemplares, mayor promoción y difusión. Eso, si no se unen al método que se utiliza en gran parte del mundo que consiste en la publicación “a demanda” (on demand). Es una estrategia de win-win para todos. Si algún título seleccionado no rinde los frutos esperados, pues a seguir mejorando en la selección e intentarlo nuevamente. Así, a mi entender, es una forma en que debe funcionar el sistema del Libro. Al menos, así funciona algunas de las grandes editoriales del mundo. Esas que manejan millones de dólares en ventas. Quizás nos funcione para Cuba, quizás no. Quizás existan alternativas mejores. Es algo que probar. Lo seguro es que, del modo en que está ahora: no funciona.

    Por otro lado, está el pago del por ciento de ventas. Aquí en Cuba eso no existe, y es algo que estimula al mercado. Cuando el agente, editor, director editorial y el Autor ganen en dependencia del número de ventas del Libro, todos se esforzarán, no solo en que el Libro se venda muchísimo, sino que se publiquen títulos de calidad literaria, contenido comercial y Libros de gran calidad estética. Simple marketing y sentido común.

    Gracias al paternalismo actual, ni al editor ni al director editorial, ni a la editorial, incluso, en ocasiones, ni al Autor les importa el número de ventas de su Libro, ya que no van a ganar un centavo de esas ventas. En el caso del Autor, es por un concepto de resignación al no poder hacer nada al respecto. No hay un Autor que tenga la mínima posibilidad de tener un control sobre el número de ventas de su Libro. Muchas veces ni siquiera se entera si su Obra está publicada o no, en venta o no. Por esa razón, fuera del autor, ni se preocupan más de lo debido en la calidad del libro o si se lanzó toda la tirada contratada. Muchas veces ni siquiera es un tema que esté en sus manos. A nadie le duele, por lo tanto, nadie se preocupa.

    Esa es una forma de negligencia y falta de respeto total, no solo por el trabajo del Escritor, sino también hacia el Libro en sí, hacia el escritor, hacia los que Trabajaron en el Libro, hacia el País y hacia el Arte.

    Mayor número de ventas, garantiza mayor solvencia económica para todos (los implicados en ese Libro), mayor entrada de divisas al País, mayor visualidad del Arte Cubano, mayor desarrollo de nuestro sistema editorial y social. Sobre todo, estaríamos otorgándole el valor que merece cada libro y cada autor en su momento histórico. Valoraríamos así, el Trabajo ejercido en esa obra.

    Con esto me refiero a que, puede hoy día la Obra de algún Escritor no tenga el mismo valor que la Obra de Padura, pero ¿quién niega que la pueda tener en el futuro? Quizás, hasta más Valor. Por lo tanto, en ese momento, no se le podrá pagar como se le paga hoy.

    Salvemos al Libro

    A diario escuchamos frases como “pensar como país” “salvar nuestra cultura”, etc. Nada de eso podremos hacerlo hasta que dejemos de engañarnos a nosotros mismos, hasta que exijamos el valor que nosotros y nuestra obra merece, hasta que nos lo otorguen en conjunto con el respeto que nuestro trabajo merece. No lo lograremos con paternalismos y pasando la mano y publicando libros “políticamente correctos” y a autores con mayor currículum político que artístico. Libros que se pudren en los estantes de las librerías porque a nadie les interesa. No lo lograremos hasta que desterremos esa mala economía Política de la Cultura. Hasta que nuestros autores compitan en el mercado internacional. Hasta que se aprenda a comerciar y a promocionar como es debido. No se logrará hasta que las editoriales puedan comportarse como tales y tengan la Libertad de elección, la Libertad económica para apostar por los libros y autores que las van a lanzar al éxito.

    Si se logra todo esto, los cubanos dejarán de ir a buscar en el extranjero lo que pueden y quieren conseguir en su País. El éxodo de obras literarias cubanas, que se vive cada día, retornará a nuestra Isla cargada de divisas y éxitos y prestigio tanto para los Autores como para nuestro País. Ganará la Cultura, ganará el Arte, y cada cual luchará por ganarse ese Valor que tanto añoramos hoy en día.

    Sé que todo esto puede tocar temas importantes de forma superficial. Aunque parezca que trato al libro como un producto mercantil, nunca he negado su valor cultural. Su utilidad como herramienta de cultura. Esto es primordial, no solo para Cuba, también para el mundo. El libro es fruto de la cultura. Es un ente multidimensional que abarca nuestra identidad, preocupaciones, sueños, etc. Limitar su Valor a un objeto netamente comercial, sería no entender lo que es la cultura. Sería negar el verdadero valor del Libro. Como dice un amigo: “Cada palabra fue parida por sus autores. Merece respeto y trato diferenciado de una obra manufacturada, un objeto de uso cotidiano”. Y tiene razón.

    Ese respeto hay que recuperarlo. Hay que darle ese Valor, y creo que ese Valor cultural podemos recuperarlo cuando los Autores ganen también. Cuando se les respete y Valore de forma individual por su Obra y Trabajo. Desgraciadamente, vivimos en un mundo regido por el Mercado. Sería absurdo tratar de vivir desligados del resto del mundo.

    Sé que puedo sonar ingenuo (y quizás lo sea). Talvez sea como dice John Lennon “un soñador”, pero nunca dejaré de ser Martiano y esperar al mejoramiento humano. Esperar que las palabras de Fidel, cuando dijo que “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”, se hagan realidad. Lo que pido que se arregle no es algo imposible de realizar. Difícil, sí, muy difícil. Pero no imposible. Todos esto lo digo por amor a mi Patria, por amor a Cuba, y por el bien mío y del Arte Cubano. Así que tíldenme de soñador, no importa. Es mejor eso, que quedarme con los brazos cruzados y no hacer o decir nada.

    [1] Estas cifras pueden que varíen un poco de editorial en editorial, pero no es algo significativo.

    Publicado primeramente en www.ahs.cu (20 de octubre de 2021)

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