12 años promocionando la Literatura Cubana

Homenaje a Roberto Fernández Retamar re-visitando la revista La Gaceta de Cuba

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    La revista La Gaceta de Cuba, es, sin dudas, una de las más importantes publicaciones seriadas que en nuestro país recoge la historia de la cultura cubana. Sus números de diferentes épocas, dejan esa huella. Sus realizadores, con el paso del tiempo, crearon con los textos publicados, un archivo notable de lo más valioso de la identidad cubana y sus principales personalidades. La Gaceta… ha publicado y promovido a las principales figuras a veces poco conocidas, olvidadas, ignoradas, o súper reconocidas.

    El 9 de junio, se recordó el aniversario 93 del nacimiento de Roberto Fernández Retamar, Premio Nacional de Literatura en 1989, y uno de los intelectuales cubanos más valiosos de los últimos tiempos, dediquemos este espacio, de revista y recordación al autor de textos imprescindibles como Caliban, al poeta, con su poesía toda, y a quien fuera también director de la Casa de las Américas desde 1986. 

    Vayamos a la re visitación. En 2010, no. 4 julio – agosto, La Gaceta… celebró los 80 años de Retamar, en la nota que presenta el dosier apunta las aristas de Retamar que aquí no se abordan. Sería imposible abordarlas todas, evidentemente. La coordinación de ese dosier estuvo a cargo de Jorge Fornet.  En esa nota, a pie de página se apunta una curiosidad que muestra la preocupación del autor de En la España de la Ñ, por el lenguaje:

    Cómo escriben ustedes la palabra dosier?, preguntó Roberto Fernández Retramar (RFR) a Norberto Codina (NC) al enviarle “Visto a los ochenta”. “Hasta ahora a la francesa”, respondió NC. La Gaceta de Cuba, que mucho debe a Casa de las Américas, aprovecha la oportunidad para, de ahora en lo adelante, castellanizar esa palabra cuya traducción literal (expediente) está cargada de resonancias burocráticas que no alcanzan a expresar el sentido que suele adquirir en el universo editorial”.

    En el texto Visto a los  ochenta, de la firma de Retamar tenemos de su puño y letra el recuento de parte de su vida. Declara lugar de nacimiento: “Mi nacimiento en el barrio habanero de La Víbora, en 1930, pasó inadvertido, seguramente por las cosas importantes que entonces ocurrieron en el país. Cuenta de sus primeras lecturas y escrituras en la infancia, su impresión por la poesía de Julián del Casal, y parte de la relación con Orígenes”.

    Dice también:

    Pero además de escritor he sido otras cosas: editor, profesor, diplomático, dirigente de entidades culturales, y últimamente diputado y hasta miembro del Consejo de Estado.  

    Mirando hacia atrás menciono con orgullo que trabajé en la Casa de las Américas quince años bajo la luminosa conducción de Haydée Santamaría, con quien llegué a anudar entrañable amistad: que mis responsabilidades en la Casa me llevaron a conocer personalmente a muchísimos de los mejores escritores y artistas de nuestra América (ya había conocido,  además de cubanos y de otros que he nombrado, a maestros como Alfonso Reyes y Ezequiel Martínez Estrada); y que he tenido el honor de de ser coetáneo de criaturas como Fidel y el Che, con quienes pude conversar en ocasiones inolvidables.

    En este mismo número se publica el texto “Decirlo en voz alta”, de Silvio Rodríguez, donde afirma su deseo de que a Roberto se le entregara la medalla Haydée Santamaría.

    “Mi amigo el doctor de Luisa Campuzano”, cuenta la relación de la ensayista con Roberto, fue su alumna muchas veces, y su secretaria en su casa, en un primer intento de edición crítica de Martí, y poco después lo acompañó  con igual función en el Consejo Nacional de Cultura.

     Y finalmente, de este número, los poetas Ricardo Alberto Pérez, Norge Espinosa,  y Jesús J. Barquet, hurgan en la poesía de Retamar.

    Ricardo afirma en Otra vez Retamar, nuevamente su poesía:

    El hecho de regresar repetidamente a la obra de un poeta mayor termina por exigirte una lectura hasta cierto punto minimalista; cuando esta lectura se refiere a un autor entrañable, como en este caso, entonces se experimenta una seductora relación de complicidad con cada uno de los renglones que van apareciendo, primero como una letra que nos atrapa en su capacidad de reinventarnos viejas sensaciones, y más tarde en una diversidad de sustancias aptas para decretar el toque de queda en la conjugación de nuestros sentidos”. Bajo esta clima asume la lectura.

    En el siguiente texto, Semejante a la vida: Retamar nuevamente reunido Norge Espinosa afirma:

    Pocos placeres literarios son comparables al de poder acompañar a un poeta desde sus inicios hasta los últimos versos que deja mostrar, como ahora nos permite la llegada de este libro. Sin embargo, en Para llegar a Aquí: paradoja, utopía y transtextualidad en Roberto Fernández Retamar de Jesús J. Barquet escribe el ensayista: No resulta fácil, y pudiera ser peligroso, seleccionar un libro específico para hablar de la peculiar poética de su autor. Y estas palabras las asume también para su análisis”.

    Cinco años después, en el número 6, noviembre – diciembre de 2015, La Gaceta continúa el homenaje a Retamar con la publicación de “Roberto Fernández Retamar. Sobre los sentidos de los elegíaco”, de Leonardo Sarría, un texto leído en el homenaje por los 85 años de Roberto Fernández Retamar, celebrado en el Centro Dulce María Loynaz el 15 de octubre de 2015.

    Sarría afirma que “su obra devela la honda ligadura, el punto donde la emoción y la experiencia son a un tiempo saber, hallazgo, testimonio de la realidad, y donde la razón y el logos son asimismo indisolubles de cierto pathos amoroso, de cierta entrega vitalísima y humana como la que suele distinguir cuanto seguimos asumiendo como poético”.

    Y en este orden, el más reciente número de la revista, rinde homenaje a Roberto después de su muerte en 2019. En la nota editorial se afirma que su nombre y su obra estuvieron vinculados desde su fundación a La Gaceta de Cuba. El breve e intenso texto de Jorge Fornet  lo evoca después de su muerte. Me gustaría destacar el cierre, aunque sugiero por supuesto la lectura toda:

    “Más de una vez lo escuché citar una frase: Los grandes escritores son campos de batalla. Sería absurdo suponer, por tanto, que lo dejaremos descansar en paz. Roberto tiene todavía demasiado que aportar a la discusión sobre nuestra incierta época, mucho que conmover con su poesía, tanto que provocar a sus irritados enemigos, como para imaginar que se someterá dócilmente a la instrascendencia”.

    En Roberto y nosotros, el narrador, editor y ensayista, subdirector hasta este número de La Gaceta de Cuba, Arturo Arango escribió: “Sus lecciones, las que recibí junto a amigos queridísimos, o a solas, en años de trabajo junto a él, fueron a un tiempo intelectuales y de vida. Para una de las últimas que me dio, parafraseó, una frase de su admirado Pedro Albizu Campos: Hay que tener valor, para tener valor”.

    Y Pedro Pablo Rodríguez publica el texto “Martí es para mí criatura viva e ígnea”. Roberto Fernández Retamar ante José Martí. Retamar y Martí, o viceversa, indisolublemente ligados. Pedro Pablo pretende en fijar aquí los aportes esenciales brindados por Retamar al ensanche de los conocimientos de Martí. Junto a las entregas de sus análisis y enjuiciamiento que nos ayudan a comprender mejor al Maestro, no puede pasarse por alto la presencia de este en y toda su obra literaria, al igual que en sus ideas y en su comportamiento social.  

    Permítaseme abrir un breve paréntesis para sugerir este número que también contiene otros homenajes a personalidades de la cultura cubana como Benny Moré, Santiago Álvarez, Bernabé Hernández, y Raúl Corrales, a la Casa de las Américas y el Icaic.

    Esta revista, aunque estuvo demorada, puede leerse en cualquier momento. Sus textos son hermosos y profundos ensayos que siguen recuperando la memoria. Súmese a eso la crítica y reseña a títulos publicados recientemente, importantes para la literatura nacional. Y el punto, el #Meetoo una reflexión de la ensayista Zaida Capote, una necesidad constante de escuchar y respetar a las mujeres.

    Pero hay dos números más que traen la firma de Retamar en número 4, julio agosto de 1999 aparece “Como yo amé mi Borges”, prueba de su fascinación por el autor del Aleph:

    “No considero necesario insistir en lo que he admirado y admiro a Borges, lo que ha significado y significa para mí. Estoy seguro de que no escribiría como lo hago de no haberlo leído durante más de medio siglo con pasión, gratitud y placer…”

    Y en el número 6, noviembre-diciembre de 2009 se acerca  otro autor relevante, ahora a al cubano, Cintio Vitier en el recuerdo. Texto dedicado a Fina.

    En el inicio escribe:

    A raíz del tránsito de Cintio Vitier, La Gaceta de Cuba me ha solicitado unas líneas sobre él. No me pide un estudio sobre su vasta y riquísima obra (como el que hice en 1953 a propósito de de su libro Vísperas, sino un texto nacido de la relación que ambos mantuvimos durante alrededor de sesenta años.

    Como hemos visto, hay que agradecer la historia La Gaceta de Cuba y lo que sus equipos liderado por Norberto Codina, Arturo Arango, editores, diseñadores y colaboradores, han realizado. Este homenaje a Roberto Fernández Retamar desde las páginas de una revista es posible. La Gaceta de Cuba lo ha demostrado.

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    Yunier Riquenes García
    Yunier Riquenes García

    Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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