Hierba Mala en la Feria

×

    Sugerir cambios

    Por estas fechas se realiza una nueva edi­ción de la Feria del Libro y Carretera Sonora hace una parada en su perfil habitual para celebrar la publicación de un título imprescindible para comprender la historia del rock cubano. Hier­ba Mala, una historia del rock en Cuba, es de la au­toría del escritor y crítico Humberto Man­duley (La Ha­ba­na, 1959), un acucioso in­ves­tigador que ha dedicado buena parte de su vida profesional a rescatar la historia de este género en la Isla y a dar testimonio so­bre la evolución de los diferentes estilos que defienden las bandas locales. Cola­bo­rador de la re­vista El Caimán Barbudo, don­de man­tiene la co­lum­na En la cuerda flo­ja, Man­duley, quien actualmente reside en Mé­xico, conversó con Granma sobre las coo­rdenadas de esta obra publicada por el sello holguinero Edi­ciones La luz, de la Aso­­ciación Her­ma­­nos Saíz.

    —¿Pensaste Hierba Mala como una continuidad del libro El rock en Cuba, que publicaste en el 2001?

    —Más que continuidad, es una revisión y actualización del libro anterior, conservando el énfasis cronológico y el análisis ge­neral del contexto para esta historia. Tam­bién retomé el título original previsto para el texto publicado en el 2001 y que en aquel momento la editorial consideró ina­propiado, haciendo además la salvedad de que esta es solo “una” (la mía) de las tantas historias (o visiones) posibles en torno al tema.

    —¿Cómo fue el proceso de investigación para escribir este nuevo volumen?

    —Reescribí el texto original (el del 2001) actualizándolo, corrigiendo y agregando información. También mi propia visión se había afilado con el tiempo y los derroteros por los cuales me condujo la investigación. En cuanto a esta última, el acceso a Internet resultó crucial pues me permitió entrevistar a muchos músicos, activos o no, que por otros medios me habría sido imposible —o muy difícil— localizarlos. Pude también au­xiliarme con escritos y documentos que aparecieron en el transcurso de las pesquisas, y tener así una panorámica más extensa que espero haya encontrado reflejo en estas páginas.

    —Como se sabe, el rock cubano nun­ca ha gozado del favor de los medios de difusión ni ha contado con demasiado apoyo de las instituciones. ¿Te sorprende entonces que Hierba Mala haya sido presentado en la Feria Internacional del Li­bro de La Ha­bana?

    El rock en Cuba también tuvo una presentación en la Feria del Libro del 2002 y se vendió no solo en La Habana sino también en otras provincias. En este sentido, tanto la desaparecida Ediciones Musicales Atril co­mo Ediciones La Luz en la actualidad, son las responsables de haber aceptado los textos dentro de sus planes, y haberlos conducido hasta su publicación final, incluyendo presentarlos en las respectivas Ferias. Por lo cual no es tan “sorpresivo” pero sigue siendo placentero.

    El rock en Cuba  se agotó rápidamente de las librerías y todavía hoy muchos preguntan cómo pueden adquirirlo. Te­niendo en cuenta este punto  de  parti­da, ¿qué expectativas tienes con Hierba Mala?

    —En realidad El rock en Cuba sufrió de una errática comercialización. Se vendió en precios muy distintos, no hubo un eficiente estudio de mercado, se desaprovecharon mu­­chas oportunidades. Ni siquiera estoy se­­guro que se haya agotado; aparece y desa­parece caprichosamente de las estanterías. Supongo que al Instituto Cubano del Libro le corresponda decir si aún lo tiene en existencia o no. Para Hierba Mala mi interés es que llegue a sus lectores naturales, y contribuya a rescatar esa historia. Si logra eso, ya estoy satisfecho.

    —¿De qué forma has percibido la evolución del rock cubano desde los años 60 hasta el presente?

    —Más ralentizada de lo necesario y lo aconsejable, tomando en cuenta que Cuba fue uno de los primeros países a los que lle­gó el género. Se tardó demasiado tiempo, por un sinfín de motivos, en intentar buscar voces y discursos propios. Hoy coexisten di­ferentes líneas de trabajo que incluyen los covers, las fusiones de casi todo tipo, la radicalidad punk y metalera, entre otras, que en teoría deben darle pluralidad, aunque sigo viendo una excesiva compartimentación y hasta rivalidad que resultan perniciosas.

    —¿En qué proyectos trabajas ahora?

    —Este libro tiene una especie de anexo en otro que ya está en manos de una editorial para su aprobación y próxima publicación. Se titula Parche. Enciclopedia del rock en Cuba y recoge fichas biográficas de alrededor de 900 agrupaciones y solistas des­de 1956 hasta la actualidad, así como unas 350 fotografías. De tal manera Hierba Mala y Parche están pensados para funcionar como textos independientes, aunque complementarios.

    Una buena parte del patrimonio del rock cubano se ha perdido  por el de­sinterés de las instituciones y por la poca posibilidad de grabación que han tenido las bandas a lo largo de la historiaPre­ci­sa­mente, El rock en Cuba y Hierba Ma­la se han convertido en dos testimonios de culto para todos aquellos que se interesen por la historia de este género en Cuba. ¿Cuándo escribiste ambos vo­lú­menes pen­saste que podían ser adoptados con  tanto interés por los seguidores del rock cubano?

    —Sí, es lamentable que tanto patrimonio haya desaparecido sin dejar rastro. Por otro lado, sin sonar pretencioso, espero que estos textos (imperfectos y limitados, pero creo que sinceros y documentados) sirvan para quienes se interesan por el rock en Cuba, algunos de los entresijos de su historia y sus exponentes. Pienso que pueden re­sultar puntos de partida para otros acercamientos (musicológicos, sociológicos, etc.), y entre todos juntos conformar un corpus teórico necesario (parafraseando al grupo chileno Congreso) “para los arqueólogos del futuro”. A fin de cuentas todo esto es par­te de la cultura nacional.

    —Aparte de las páginas del Caimán Barbudo, ¿en qué sitio los lectores pueden leer tus comentarios sobre rock, blues, jazz, trova y otros de los géneros en los que has profundizado durante más de 30 años?

    Por el momento solo mantengo mi sección habitual sobre música, La Cuerda Flo­ja, en El Caimán Barbudo, que ya sobre­pasó el centenar de entregas. De vez en vez colaboro con alguna publicación impre­sa o virtual, pero me he centrado más en es­tos libros y los que tengo en preparación, así como la propia actualización de la in­ves­tigación en torno al rock, el jazz, el blues y la trova, que es algo que por suerte no tie­ne fin.

    FUENTE: Granma

    Claustrofobias Promociones Literarias
    Logo
    Reset Password
    Ir al contenido