
Escrito por Iris Cruz Núñez, Crítica de Arte.
La décima es Patrimonio Inmaterial, en tanto sus cultores son el reservorio de las palabras y las tradiciones. Son el aspecto material que también debemos reconocer y preservar.
Por estos días Mayabeque le rinde honores a los 90 años de Flora Encarnación de Armas Medina (Jaruco, 1933), convocado por el poeta Juan Carlos García Guridi, quien no deja en el olvido el mínimo aliento cultural cubano.
Como bien dice Guridi, «se trata simplemente de un humilde y sincero acto de justicia para con una mujer a la que cualquier reconocimiento le resultaría pequeño; que 90 años no se cumplen siempre y mucho menos todos los días…«.
Otros medios se hicieron eco de la trayectoria de Encarnación, destacando los premios recibidos por su obra y la constante presencia en los espacios literarios cubanos.
Pero quiero destacar la conexión de esta escritora con la tierra de Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo y la décima como forma de expresión de la lengua hispana.
En 1994, Encarnación de Arma obtuvo el Premio Cucalambé. Es significativo la rica historia de este premio convocado por la Casa Iberoamericana de la Décima, en Las Tunas, ganado en su primera edición de 1993 por Renael González con «Sábado solo», compartido con Alexis Díaz Pimientas y David Mitrani Arenal por la obra » Robinson Crusoe vuelve a salvarse».

La segunda edición de 1994 tuvo como ganadora a Encarnación de Armas con el decimario, «Beso que desata luz«, publicado al siguiente año por la Editorial Sanlope, como parte del premio.
Encarnación de Armas recuerda con ojos húmedos y voz apasionada el momento en que se supo poseedora del Premio Cucalambé,1994, «fue algo extraordinario porque nunca escribo pensando en premios sino en dar a conocer lo que hago. Escribir décimas ha sido muy importante para mí, es como si yo le hubiese tendido la mano para rescatarla del lugar donde estaba recluida».
Otros premios avalan su consagración como escritora, en el 2009 fue la ganadora del primer concurso Nacional de glosas Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, sobre ello refiere el escritor y periodista, Pedro Peglez que es «la única cita literaria en que se compite glosando versos del autor de Viajera Peninsular, lauro que mereció por su obra Soliloquio en la distancia, la cual se inicia con la siguiente estrofa:
Poeta, pido a la muerte
en abstinencia de luto,
que me conceda un minuto
el privilegio de verte.
Quiero conocer tu suerte
donde el tiempo deshilvana
un susto de arruga y cana
del humano desnivel,
y palpar sobre mi piel
tu proximidad lejana».
El lenguaje de la décima es adoptado por millones de poetas y cantores como parte de la cultura bucólica de la isla. Encarnación de Armas es una de sus voces femeninas, y una de las más duraderas en el tiempo.
Cuba ha de significar su obra aunque la humildad no le permita ver su reinado por varias décadas.»Me sorprendieron con los reconocimientos que me han hecho por los 90 años, soy como una reina sentada en su trono».
Su obra habla por ella, del poemario «Tengo un ala», Ediciones La Puerta de Papel, La Habana, 1991, les muestra está décima que es referente.
Acróstico
Amor lejano
Amor, no sé si de amarte
Muero a solas cada día,
O nazco por la agonía
Repetida de esperarte.
La distancia se reparte
Entre tu adiós y tu beso
Junto a la duda que expreso
A veces cuando te evoco,
No sé si olvidarte un poco
O soñar con tu regreso.



