
Escrito por María Alexandra Loyola Moya
La Habana, 21 may.- En la tarde del día 21 del mes en curso, en la sede de la Casa del Historiador de la Unión de Historiadores de Cuba se presentaron los libros Construyendo la Nación y Construyendo la Nación en versión 2.0. Alicia Conde Rodríguez, Presidenta de la UNHIC provincial y Yorlis Delgado López, coordinador de los textos, centraron el acto. En las palabras de presentación de Construyendo la Nación refiere Delgado López, con intervención de María Alexandra Loyola:
En el año 2015, la Quinta de los Molinos (La Habana, Cuba) y el Instituto de Historia de Cuba (IHC) realizaron el Coloquio Historia de la Quinta de los Molinos, en recordación al Dr.C. Oscar Antonio Loyola Vega, fallecido un año antes en un accidente de tránsito. A partir de ese año se decidió renombrar y ampliar las perspectivas de dicho evento, propuesta que Leonardo Pascual Mesa, director de la Quinta, hizo a la familia de Loyola Vega. Por ello, el Coloquio Historia de la Quinta de los Molinos devino en el Coloquio Construyendo la Nación – Oscar Loyola Vega In Memoriam; María de la Caridad Moya Rivero y María Alexandra Loyola Moya, viuda e hija de Loyola Vega propusieron el título de un artículo del doctor, «Construyendo la Nación», publicado por primera vez en el libro Perfiles de la nación, compilación de textos realizada por la Dra.C. María del Pilar Díaz Castañón, presentado por la Editorial de Ciencias Sociales, en La Habana, en el año 2004.
El propio enunciado del artículo y un fragmento de este motivaron a la familia a decidirse por este nombre para el Coloquio homenaje a Loyola Vega:
Cómo seremos dentro de muchos años es algo que nadie puede predecir. No pocas de las singularidades actuales de la nación cubana se habrán matizado y algunas de ellas habrán desaparecido, dejando su espacio a otras, acordes con la evolución histórico-cultural de la Isla. Es difícil imaginarnos sin un carácter franco y abierto, sin un gusto desmedido por la música y el baile, sin hablar alto y gritar, sin un sentido colectivo fortísimo, sin compartir las penas y las alegrías, sin una risa espontánea habitual, sin rápidas ternuras y bruscos odios, sin caña de azúcar, arroz blanco, frijoles negros y carne de puerco, sin disfrutar en compañía un café, puro o mezclado. Igualmente, no es imaginable un pueblo cubano no solidario, no fraterno hacia sí mismo y hacia el extranjero, no defensor a ultranza de su soberanía, no amante exacerbado de lo que ha considerado históricamente como suyo. Casi sería imposible creer que continuemos nuestro camino como nación sin estar convencidos de que nuestro cielo es el más bello, nuestro país el mejor, nuestras mujeres las más bonitas, nuestra historia la más victoriosa, nuestros hombres los más aguerridos y viriles. ¿Quién puede sustraerse a la emoción íntima, colectiva e individual de saber que la Patria nos contempla orgullosa ¿Quiénes se ríen y se disfrutan más que nosotros mismos, los cubanos de todas las latitudes? Mucho cambiará el mundo en las próximas décadas, y mucho se mundializarán las identidades nacionales. Pero los cubanos hallaremos un lugarcito en tamaña globalización para seguir siendo nosotros, cubanizando la internacionalización. Y así la Ma Teodora, del brazo de La Bayamesa, podrá seguir cantando Aé La Chambelona al compás de los maravillosos acordes de Yolanda, mientras, sonrientes y seguros de la respuesta, preguntaremos al resto del mundo: ¿Quién se construye a sí mismo mejor que el pueblo cubano?
La intención al elegir esta denominación para el Coloquio fue que los ceñidos márgenes de un programa circunscrito solo a historiar la institución organizadora se difuminaran para abarcar un diapasón mucho más amplio, cuyo centro de atención fuese la formación de la nación cubana. De este modo, el Coloquio es un evento que se realiza anualmente, en la segunda quincena del mes de noviembre, organizado por la Quinta de los Molinos, en el cual convergen académicos, profesionales y estudiantes en un escenario de debate.
Loyola Vega sentía una especial admiración por la figura del Generalísimo, Máximo Gómez Báez. Disímiles textos suyos han sido publicados sobre esta trascendental figura de las Guerras de Independencia de Cuba. Precisamente las cenizas del profesor están resguardadas en la Quinta de los Molinos, como deferencia que el Dr.C. Eusebio Leal Spengler tuvo para con el legado y la vida de la figura académica, cerca del lugar que fuera residencia temporal del patriota cubano-dominicano, nacido en Baní, República Dominicana, un 18 de noviembre. Y esta fue la causa que motivó a escoger la segunda quincena del onceno mes del año para la materialización del programa académico.
Muchos y diversos han sido los temas abordados por especialistas, investigadores y estudiantes durante el decurso de estos años. En cada coloquio se aporta una visión integral a la historia de la nación, siempre con una mirada inclusiva a dichos estudios. Destacar la urgencia, la necesidad y las potencialidades de mantener un espacio como este es prioridad de todos los implicados en el proyecto, a quienes colaboran en este empeño, su viuda y su hija agradecen.
Con esta visión renovadora se llega a este libro producto de las contribuciones presentadas a los Coloquios. En un primer enfoque, el texto se acerca a reflexiones sobre la categoría república en Cuba, al expendio y consumo de vino en La Habana de la primera mitad del siglo XIX, a las posibilidades de que conociera Colón el petróleo cubano, a la presencia étnica, comercial, económica y cultural británica en la ciudad de La Habana, a figuras históricas como el cubano Juan Gualberto Gómez y el francés Andrés Viosin, a estudios sobre la Revista Bimestre Cubana, a la visión docente sobre el cumplimiento del Programa del Moncada y a la importancia del conocimiento de las nuevas tecnologías comunicacionales en defensa de la Revolución Cubana.
Siguiendo la ruta holística de la historia, el texto profundiza sobre el surgimiento de la Federación Estudiantil Universitaria, la historia de la lengua española, la preparación del teleprofesor de Historia de Cuba, el Programa Yo sí puedo en la República Democrática de Timor Leste, la estrategia participativa para la carrera de Gestión Cultural para el Desarrollo, el desarrollo ambiental en el municipio de Candelaria, los servicios bancarios, los medios de comunicación y la historia patria y sobre el pintor Oscar de la Portilla.
Como colofón de esta obra aparece la contribución especial “Donald Trump: sus encrucijadas ¿y las nuestras?” del desaparecido ensayista Dr.C. Esteban Morales Domínguez y varios comentarios a valiosos libros que en su novedad y pertinencia encierran visiones sobre la historia patria.
Loyola Vega fue un singular pedagogo de la historia, con una visión integral e inclusiva de los estudios referentes a los procesos que soportan la identidad cubana. Así, los coordinadores han pretendido ilustrar este texto donde se manifiesta que todo es posible si se consagra como principio la unidad plena para los cubanos. Sirva este material para honrar la figura del Dr.C. Oscar Loyola, de la mano de aquellos que, como él, creen que la construcción de la patria nos compete a todos.
Cierra así la introducción a la primera compilación de textos del Coloquio, que abre sus puertas con una hermosísima exégesis: «A Oscar Loyola Vega, por su magistral capítulo en la historia de Cuba».
El Dr. Rafael Tenreyro Pérez, autor incluido en este primera compilación, quien nos acompañó en la presentación, nos comparte algunos criterios:
He participado varias veces en el Coloquio «Construyendo la Nación – Oscar Loyola Vega In Memoriam». Recuerdo la primera con especial agrado, me encontré con varios amigos y amigas muy queridos, pero más allá de los encuentros del alma me impresionó profundamente el ambiente de la reunión. Era fácil darse cuenta que el aire estaba ionizado y polarizado por el recuerdo del profesor Loyola a quien no tuve la dicha de conocer. Sus compañeros de trabajo, amigos y discípulos se encargaron de traerlo en sus recuerdos de intelectual comprometido, diáfano, culto e irreverente, como deben ser lo hombres probos. Un auténtico profesor que sembró en sus alumnos el germen del explorador que aborrece repetir los caminos a partir de agotar todas las preguntas: las fáciles, las complejas y las muy incómodas, especialmente en la por algunos manoseada impúdicamente, historia de Cuba.
Fruto de este entorno de libertad plena son los artículos plasmados en los libros Construyendo la nación y Construyendo la nación en versión 2.0 aunados de la mano de Yorlis Delgado. Gracias a su familia, su hija Alexandra y su esposa María y a la voluntad de muchos amigos llegan estas variopintas monografías con artículos de encumbrados intelectuales de gran calibre pero también de estudiantes universitarios que hojean con sus manos asombradas su primera publicación. Repito, nunca conocí a Oscar Loyola pero de algo sí creo tener seguridad y es que hubiera estado orgulloso de estos libros.
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Para presentar Construyendo la nación en versión 2.0 Yorlis Delgado precisa:
Mirar nuestros antecedentes históricos deja siempre un sabor de necesaria inteligencia para entender el pasado. Es una necesidad recurrente y profética. Los que de interesan en sus historias desarrollan un hambre voraz de conocimiento prácticamente invariable. De ahí el compromiso motivador de los educadores que se encargan de enseñarla a las nuevas generaciones: tratar de aludir a ese tormentoso aroma del misticismo histórico.
Esa característica de impresionante orador es la virtud más recordada de Oscar Loyola, profesor universitario de profesión y vocación. Por eso cada año se reúnen en La Habana, Cuba, su familia, sus compañeros de universidad, sus eternos estudiantes junto a otros adeptos a la cultura histórica y su personalidad para, sencillamente dialogar sobre historia. Como resultado de las contribuciones a los Coloquios «Construyendo la Nación – Oscar Loyola Vega In Memoriam», surgió el libro Construyendo la nación (2023) editado y gestionado por la Editorial Universitaria. Pero las deudas académicas fueron muchas y los intereses por honrar al «profe Loyola», más.
Entonces se concibió, Construyendo la nación en versión 2.0, con la misma intención integral y holística, de ver a la historia patria. Un intento de acudir sistemáticamente a las miradas diversas y suigéneris de nuestros antecedentes.
En esta ocasión con capítulos vinculados a la figura de Máximo Gómez; a Jesús Prado López: una antifascista orensano-habanera; a las memorias de la Cátedra de oralidad de Carolina Poncet de Cárdenas; al petróleo en los jardines de la Tropical; al lector de tabaquería y a la prensa mambisa, como soldados de la cultura de resistencia; a Raúl Ferrer; a Antonio Núñez Jiménez y a José Antonio Echevarría Bianchi.
En un segundo momento dedicado, por supuesto, a la enseñanza de la historia, se reflexiona sobre la evaluación del aprendizaje de este proceso; las alternativas para el desarrollo sociocultural y productos desde las nuevas tecnologías para lograr el aprendizaje, como la multimedia «Quivicán antes y después».
Un tercer bloque dedicado a las fuentes primarias para hacer historia y su gestión encauzan este texto: archivos y pandemia del Covid-19 y los procesos de restauración de valiosos documentos históricos como el «Acta de la constitución del Partido Revolucionario Cubano» y el Diario Español. Finalmente, con una nota diferente, un un homenaje al legado de Eusebio Leal Spengler y una interesante alusión a la décima y al punto cubano: «entre menosprecios y emprendimientos».
Este texto es solo un intento de seguir contribuyendo y construyendo la historia patria, dedicado a Oscar Loyola y sus colegas -estudiantes de siempre.
La Dra. María Julia López Pardo, participante activa en los coloquios y asistente a la sede de la UNHIC comparte una reflexión del Dr. Loyola y algunas otras ideas propias: «El historiador construye la historia. Y si la construye, lo hace de manera subjetiva, y al construirla de manera subjetiva la imagina. La imaginación es fundamental para el historiador». Y al mencionar estas palabras la autora se propone significar la gran valía de aquella fantasía, de aquel sueño ahora hecho realidad por Yorlis Delgado López y un colectivo de autores que no quisieron perder la memoria histórica de lo que acontece en los coloquios y que por tanto, hoy plasman las investigaciones que tributan a los encuentros en dos maravillosos textos: Construyendo la nación y Construyendo la nación en versión 2.0 que se mueven entre el análisis histórico y el análisis testimonial pasando por un espectro sumamente amplio de posibilidades.
Las enseñanzas de Oscar Loyola Vega perduran en la pedagogía cubana de hoy que reclama una enseñanza desarrolladora donde el educando analice, piense y reflexione sin memorizar mecánicamente. Sin lugar a dudas, en los tiempos actuales se necesita poner en práctica las prioridades de Loyola Vega, entre las que descuella escuchar y apoyar al educando que emita sus criterios, aún si estos difieren de los del profesor; lo cual refleja la prioridad que significaba para él el respeto a sus alumnos.
Añado que solo así salvaremos la educación: únicamente si sabemos lo que piensan nuestros educandos para poder debatir con ellos de manera tal que seamos capaces de brindarles los instrumentos y argumentos que les permitan dominar el contexto histórico, social, político y culturológico que se les presenta en la Cuba contemporánea.
En la siempre acogedora sede de los historiadores de la calle Muralla, Alicia Conde hizo gala de su condición de anfitriona y agradeció la presencia de los allí reunidos no sin antes afirmar con ahínco que los dos libros presentados contribuyen sin dudas al desarrollo de la cultura cubana; libros que son fruto de los Coloquios que honran la vida y obra del destacado intelectual e historiador cubano Oscar Loyola Vega. A los textos los engalana la suerte de que en ellos comparten generaciones diversas, historiadores consolidados y jóvenes que comienzan en el camino arduo de la investigación. Este es un extraordinario ejemplo, dijo, que otorga al debate de las ideas la mayor prioridad y urgencia.
Los colegas reunidos en la Casa del Historiador disfrutamos de un intercambio fraternal sobre el alcance de la editorial de la Universidad de La Habana, la cual asumió la publicación de los libros; también sobre los Coloquios en la Quinta de los Molinos desde la partida física de Oscar Loyola, de la mano de las anécdotas personales de su familia que hablan del carácter y la determinación del profesor ante situaciones previsibles de la vida.
La apuesta será siempre el trabajo sostenido, la esperanza de no renunciar a esa construcción permanente de la Nación aún en condiciones tan difíciles como las actuales.
La familia Loyola-Moya nos honra con su presencia, su amor y su fuerza; igualmente nos honran los colegas y amigos todos.
Un conversatorio inicial sobre la posibilidad de nuevas colaboraciones entre la UNHIC provincial y la familia Loyola-Moya, así como también entre la Editorial universitaria y la familia del profesor fueron la antesala del cierre.
Concluyó la velada con dos hermosísimos gestos de Alicia Conde y Yorlis Delgado para con María y Alexandra, viuda e hija de Loyola. La primera les regaló el texto Males y vicios de Cuba republicana. Sus causas y remedios, de Emilio Roig de Leuchsenring, para la materialización del cual la historiadora puso todo su empeño y empuje. El segundo, les entregó los únicos dos ejemplares impresos de Construyendo la nación y Construyendo la nación en versión 2.0 presentados pocos minutos antes.
Visiblemente conmovidas, después del obligado agradecimiento, se comprometieron a continuar colaborando con todos los proyectos que pretendan articular y proteger a la Nación cubana.


