Publicarán en Cuba, “Zona de obras” de la argentina Leila Guerriero

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    Leer Zona de obras, de Leila Guerriero con la lectura anterior de Los frutos extraños, con la lectura reciente de Los suicidas del fin del mundo, con los deseos de leer todo Leila. Y seguir su columna en El País. Leer Zona de obras sabiendo que llegará impresa por fin a los lectores cubanos, y mientras llega impresa leerlo todo digital. Zona de obras está en proceso de impresión, aunque se anunció para la feria del 2020. Se publicará gracias a una gestión de la Editorial Capiro en el centro de Cuba, una pequeña editorial que algunos llaman “de provincia”. Leer a Leila con Teoría de la Gravedad, en cola, listo para leer. Leer a Leila porque es una tarea de clase de Federico Mastrogiovanni, otro lector apasionado de Leila, otro periodista para leer con atención.

    Leer a Leila, esa periodista fetiche que leen e imitan jóvenes y consagrados periodistas. Leila dice, repite que no estudió Periodismo, que se aprende más el Periodismo leyendo ficción, viendo películas, escuchando música. Se pueden usar todas las herramientas narrativas posibles, pero nunca inventar. En el periodismo el invento está prohibido. Nada de alterar nombres, de poner en boca de un personaje lo que jamás dijo o alterar lo que dijo.

    Leer a Leila con la imagen de la Leila de siete años siempre con un libro debajo del brazo. Leer a Leila pensando que se hace y aprende a hacer y escribir Periodismo con un libro debajo del brazo, reconociendo los grandes inicios de las novelas, los grandes poemas, los grandes autores. De ficción, de Periodismo. Hay nombres que Leila repite a lo largo de sus textos, ideas que repite en cada una de las conferencias o colaboraciones en la prensa. Leer a Leila para leer y apuntar a Gay Talesse, el perfil de Frank Sinatra, a Jon Lee Anderson y Tom Wolfe. Joseph Mitchel. Leer a Leila para apuntar nombres más recientes: Martín Caparrós y Alberto Salcedo Ramos, por ejemplo. Con ellos, y otros recortes Leila arma y desarma. Sin influencias no puede escribirse. Ni saber para qué se escribe, por qué se escribe y cómo se escribe.

    Leer a Leila Guerriero para apuntar esta idea: “Todo lo que tiene que tener un buen texto de periodismo narrativo es intriga, tono, y una estructura que tiene a su vez, sentido”. Leer a Leila para apuntar esta otra idea: “El periodismo en el que creo toma riesgo de la duda, pinta sus matices, no hay malo sin bueno, dice no hay bueno sin malo”. Y apuntar una tercera idea: “Un buen principio debe tener la fuerza de una lanza bien arrojada y la voluntad de un vikingo: ser capaz de empujar a la crónica a su mejor destino y caer con la brutalidad de un zarpazo en el centro del pecho del lector”. 

    Y por qué no una cuarta idea:

    “Nunca pretendo ser amiga de quienes entrevisto, porque no escribo para disgustarlos, pero sé que no tengo por qué escribir para que les guste y porque no creo que periodismo sea un oficio de sobones, pero sobre todo porque el periodismo, no es un oficio de canallas”. 

    Leer a Leila Guerriero que insiste en la lectura una y otra vez. Y brinda otras referencias: Rodrigo Fresán, Mariana Enríquez. Insiste que se trata de tener algo que decir, y escuchar, ser un gran preguntador.

    Leer a Leila para saber una y otra vez que las historias que le interesan hablan de los mutilados, gigantes, bateristas con síndrome de down, chinos de supermercado, mafiosos, envenenadoras, y magos, y aunque contado una y otra vez, tiene la sospecha que, a pesar de todo, queda todo por decir.  

    Leer a Leila para saber que hay que estar en el lugar de nuestra historia tanto tiempo como sea posible, ir una y otra vez, acompañar al personaje, almorzar con él, con ellos, y para poder ver hay que estar. Para poder ver hay que volverse invisible.

    Leer a Leila Guerriero sabiendo que es necesaria la curiosidad insaciable. Leer a Leila con otras imágenes: escribe durante el día, hace gimnasia, casi no fuma, no toma café, pero cada vez que se dispone a escribir, desea otra cosa, abrazar otra profesión. Leer a Leila entendiendo que para ella un perfil es, más que el arte de hacer preguntas, el arte de mirar, y la crónica una forma del arte. Leer a Leila Guerriero, como si fuera Sócrates, ella y yo, ella y tú. Solo sé que no sé nada. No tiene método exacto. Escribir, y leer, solo eso.

    Yunier Riquenes García

    Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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