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Pistas, lecturas e influencias de la obra de Gonzalo Moure en Cuba

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    El escritor para niños, Gonzalo Moure Trenor llegó otra vez a Cuba, a Santa Clara. Esta vez al VIII Encuentro de Escritores Hispanoamericanos que organiza la Asociación Hermanos Saíz en el territorio, con el apoyo de otras instituciones. Ese día Gonzalo traía puesto un pulóver que identificaba la Editorial Sed de Belleza, sé que ese pulóver es de hace unos años. Le pregunté por qué lo traía puesto; y me respondió que lo había guardado con cariño, como hace con los regalos especiales. El escritor para niños, y actualmente director de la Editorial Capiro, Idiel García, estaba también. Idiel fue quien pensó el encuentro hace unos años.

    Recuerdo el día que Idiel me presentó a Gonzalo en el café del Pabellón Cuba [La Habana], y lo escuché decir que tal vez nunca se había leído tanto como ahora. En ese momento no sabía que esa misma sentencia formaba parte de un hermosísimo libro suyo que se llama ¿Por qué llora la maestra? En aquella ocasión le regalé dos libritos míos a Gonzalo, y vaya sorpresa, en la siguiente jornada me los comentó. De los libros que motivan a la escritura, podría recomendar ahora ¿Por qué llora la maestra? Los que deseen aprender a escribir, deben leer ese texto de Gonzalo.

    ¡A la mierda la bicicleta!

    En todas las jornadas de aquel encuentro en Santa Clara, Gonzalo Moure era uno más entre jóvenes y consagrados, con una humildad y sencillez extraordinarias, aunque para mí era un sabio de esos cuentos infantiles que uno ha leído. Siempre tenía una sonrisa y una respuesta. También presencié el momento en que el editor Yeinier Aguilera le entregaba diez ejemplares de la edición de ¡A la mierda la bicicleta!, por la Editorial Sanlope. Supe que esa sería la edición impresa y que tendría versión digital. Aproveché para poner a Claustrofobias Promociones Literarias al servicio.  

    Pistas, lecturas e influencias de la obra de Gonzalo Moure en Cuba 1

    Yeinier me había comentado que llegó a Gonzalo a través de Idiel, ya sabía de la publicación de Palabras de Caramelo, por la Editorial Sed de Belleza en 2019, y en una conversación Idiel le preguntó si podía mandarle una novela de Moure para la Sanlope; y le dijo que sí. Para incluirlo en el catálogo, Yeinier tuvo en cuenta la importancia del autor en la literatura universal, “y así también se prestigia el trabajo de la Editorial Sanlope”. Me contó que a sugerencia de Gonzalo trataron de darle un tratamiento más poético a las ilustraciones de cubierta e interiores, realizadas por Saimí K. Torres.

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    56

    La Editorial Gente Nueva había publicado en 2014, en la colección Veintiuno, coordinada por el escritor Enrique Pérez Díaz, Hojas de la Hamada.  En él se recogen tres textos: Un río de lágrimas, Hojas de la Hamada y El silbo del dromedario que nunca muere. En este mismo texto, más adelante, Enrique Pérez Díaz cuenta cómo Gonzalo le regaló el libro para publicar en Cuba; y más adelante ofrecemos también comentarios de la escritora Leidy González Amador, quien ganó el Premio Barco de Vapor; opinión del destacado escritor español Alfredo Gómez Cerdá, que también estuvo en ese encuentro en Santa Clara y tres respuestas de Gonzalo Moure a propósito de la edición cubana de ¡A la mierda la bicicleta!

    TRES RESPUESTAS DE GONZALO MOURE

    ¿Qué significa para ti poner títulos a circular para el lector cubano?

    Es sembrar en tierra fértil. Ninguna más fértil que Cuba, y ninguna con tanto talento por metro cuadrado. Mis libros, leídos en Cuba, adquieren un significado nuevo. Además, siento como si fuera la primera vez, porque frente al aire viciado de la vieja Europa, mis libros vuelven a nacer. ¡A la mierda la bicicleta! se escribió hace treinta años, pero también hace uno. Eso significa.

    El libro lo publica en Cuba la Editorial Sanlope, de Las Tunas. ¿Cómo fue ese proceso?

    Curiosamente hace dos años la editorial que tenía los derechos mundiales del libro me pidió que le cambiara el título, algo que ya se me pidió cuando me presenté al premio Jaén, y que rechacé entonces, tanto como ahora. Es una petición descabellada, basada en un triste retroceso de la libertad creativa, demasiado sujeta a la “corrección”. Lo volví a rechazar, porque bueno o malo, es el título que tiene que tener la novela, y la editorial decidió descatalogarlo. Así que, con el libro ya libre, cuando el editor Idiel García Romero, que ya había publicado en Cuba Palabras de Caramelo, me sugirió hacer lo mismo con otro libro pensé de inmediato en A la mierda la bicicleta. Idiel lo propuso a Yeinier Aguilera, el editor de Sanlope, y la respuesta fue inmediata, entusiasta. Ha sido editado en formato electrónico y unos pocos ejemplares en papel, tan difícil de conseguir ahora en Cuba. Y estoy feliz, encantado con las ilustraciones de Saimy K. Torres, con todo el resultado final de la edición. 

    Pistas, lecturas e influencias de la obra de Gonzalo Moure en Cuba 2

    Y ya dicho que es una novela publicada hace más de 30 años y aún mantiene vigencia, ¿qué propone con ella a los lectores?

    La verdad es que creo que la novela no ha envejecido, sino todo lo contrario, está más vigente que nunca. En cierto modo fue una novela adelantada a su tiempo, porque proponía una visión de la naturaleza que no ha tenido su eclosión hasta la última década. Silvestre, el protagonista, es un antecedente de los grandes luchadores medioambientales jóvenes, como Greta Thumberg, jóvenes que anteponen sus principios a cualquier halago o compra por parte de los gobiernos y las grandes corporaciones. Hace treinta años apenas comenzaba la devastadora invasión de la naturaleza por parte de los coches todoterreno, que constituyen ahora una auténtica plaga, el sumun del antropocentrismo que considera que la naturaleza es un simple y bucólico escenario para su ocio y su disfrute. Silvestre es rabiosamente actual, porque solo con su actitud el ser humano puede convivir con la flora y la fauna sin derecho de conquista. Y no solo se trata de ecología, sino de principios éticos, morales. Ojalá todos los jóvenes fueran como Silvestre, tan auténticos, tan esenciales.

    TRES OPINIONES SOBRE GONZALO MOURE

    Enrique Pérez Díaz: Gonzalo es un indispensable y su obra un canto a la verdad.

    Gonzalo y yo nos conocimos en el Maratón de cuentos de Quito, auspiciado por IBBY Ecuador Girándula y su líder la escritora Leonor Bravo. El tenía una gran amistad con Laura Antillano quien me lo presentó porque admiraba profundamente su obra que entonces yo no conocía. Al año siguiente, Laura nos invitó a ambos a Caracas y Valencia a su encuentro de LIJ y Gonzalo y yo nos volvimos inseparables, intercambiamos obras y su tablet me permitió tener contacto con el mundo. Leí sus libros y en especial los que cuentan de su amado pueblo saharaui, como “Un río de lágrimas”, publicado a la sazón por El perro y la rana. Hay una anécdota curiosa de entonces y es que Gonzalo temía que la aduana o la aerolínea no le dejaran pasar sus 100 libros de cortesía, muchos para su proyecto bibliotecario del Bubisher, por lo que no los facturó y luego vine a aparecer yo con la bolsa casi cuando él iba a inmigración, diciendo yo que era de la Editorial o algo semejante. En ese momento hicimos el compromiso de que publicaría en Cuba y ahí nace la historia de su primer libro en la isla por la colección Veintiuno. Idiel que ya conocía de Gonzalo me pidió su contacto y nos regaló luego esa hermosa edición del impar Palabras de Caramelo.

    Mi querido Carlo Frabetti siente un gran cariño por Gonzalo. Ambos son parte de una generación de vanguardia en la LIJ española que más se compromete con la niñez y el futuro. Gonzalo es un indispensable y su obra un canto a la verdad.

    Leidy González Amador: Gonzalo es ese escritor que cuenta sobre el alma de las cosas

    Contar desde el realismo ha sido fundamental para brindarme confianza y satisfacción como escritora. Hablar sobre sociedades tan distantes, si se quiere exóticas para los cubanos, ha sido una apuesta certera, pero de alguna forma apreciada como rareza dentro del panorama de la literatura infantil y juvenil en nuestro país. Para llegar a sentirnos cómodos, guiados, son importantes los referentes y es allí donde entran dos escritores fundamentales para mí: Deborah Ellis y Gonzalo Moure.

    Gonzalo es ese escritor que cuenta sobre el alma de las cosas. Dos de sus obras, El beso del Sahara y Palabras de Caramelo, han sido vitales para mostrarme la sutileza a la hora de explorar contextos extranjeros sin atiborrar, sin perder de vista la esencia de toda historia que no es otra que los sentimientos.

    Mi novela, Faruk y la cabra, como varias que aún permanecen inéditas, le deben en cierta medida a Gonzalo, claro está, y aunque soy menos visceral que él, trato de que esa mirada de amor, de igualdad, de respeto hacia el otro que vive y expresa una cultura distinta esté siempre presente.

    Alfredo Gómez Cerdá: libros sacados de la propia experiencia

    A mí me parece una persona comprometida consigo mismo, con su literatura, y también con el mundo y la sociedad. Eso se nota también en sus obras. Es una persona muy honesta y me refiero a esa honestidad desde el punto de vista literario. O sea, no es uno de estos autores que escribe por escribir y que va acumulando libros y más libros, títulos, siendo consciente de que todos los autores que caen en eso pues inevitablemente se repiten.

    Yo creo que Gonzalo escribe cuando realmente tiene algo que decir, y además algo diferente a lo que ya ha dicho. Una característica de Gonzalo para mí es eso, no son libros donde haya una imaginación deslumbrante, son libros sacados de la propia experiencia, de la propia vida ¿No? Yo creo que una cualidad aparte de la imaginación que a mí personalmente me parece una cualidad fundamental de un escritor, pero quizá en Gonzalo la cualidad principal no sea la imaginación yo creo que quizá podríamos decir que es la observación la capacidad para observar para vivir; y luego, bueno, pues esa experiencia vital para sacar una historia, sacar unos personajes.

    A mí me gusta más Gonzalo en los libros infantiles que los juveniles Y en la literatura infantil me gusta sobre todo esa esa ternura. Esa ternura, esa emoción que siempre, impregna en los libros.

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    Yunier Riquenes García
    Yunier Riquenes García

    Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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