Crónicas del Sierra Maestra

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    El periódico provincial de Santiago de Cuba Sierra Maestra, cumple, 64 años. Claustrofobías a modo de homenaje publica una serie de crónicas recopiladas por Manuel García Rodríguez en el libro “Sierra Maestra en la clandestinidad”. Vallan nuestra felicitaciones a este equipo de trabajo.

    José Nivaldo Causse, (Guillermo)

    Maestro, trabajó en la propaganda clandestina desde los primeros momentos de la lucha insurreccional. Desde noviembre de 1957 hasta después de la huelga de abril ocupó la responsabilidad de la propaganda del Movimeinto 26 de Julio em la provincia de Priente. Fue combatiente del Ejercito Rebelde en el Segundo frente Oriental Frank País hasta el final de la guerra.

    Yo me incorporé al Movimiento 26 de Julio antes del 30 de noviembre de 1956 en una célula que estaba integrada principalmen­te por maestros graduados de la Escuela Normal de Santiago de Cuba. Esta célula estaba dirigida por el compañero Enzo Infante.

    Mi primer trabajo de propaganda fue reproducir en un mimeógrafo unas proclamas redactadas por Frank [País] para ser distribuidas el día 30 de Noviembre. En esta tarea me acompañó José Ángel Mustelier.

    Después del alzamiento del 30 de Noviembre y del desembarco del Yate Granma el 2 de diciembre de 1956, el Movimiento se estructuró por frentes. Enzo Infante pasó a ocupar la responsabi­lidad de propaganda en la provincia de Oriente. Cuando él fue trasladado para Camagüey, yo ocupé la responsabilidad de propaganda.

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    ¿Cómo se desarrolló esta actividad de propaganda clandestina en la rebelde, hospitalaria y heroica ciudad de Santiago de Cuba? Para dar respuesta a …
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    Editorial

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    N° de páginas

    124

    Yo estudiaba pedagogía en la Universidad de Oriente y tenía buenas relaciones con el entonces decano de la Facultad de Educación, Doctor Brielo León. Allí daba clases de Educación Física tres veces a la semana con lo cual costeaba mi matrícula.

    La vinculación con el doctor Brielo León me permitió, ya que sabía que él pertenecía al Movimiento de Resistencia Cívica, plan­tearle una misión del Movimiento 26 de Julio, consistente en aprovechar las instalaciones que tenía la Universidad para situar allí un mimeógrafo y más tarde una multilith.

    La máquina multilith llegó desde La Habana como si fuera una imprenta con la cual la Universidad iba a imprimir textos de ca­rácter docente, por lo tanto, no despertaría ninguna sospecha. Des­pués que funcionó un tiempo allí y se tiraron algunos números del periódico Sierra Maestra clandestino, se presentaron dificultades y nos vimos en la necesidad de trasladar la multilith de allí.

    Recuerdo que llevé la multilith hecha piezas en una máquina del Movimiento para la casa comercial Miquel y Bacardí, en Martí y Carnicería. Una gran parte de los trabajadores de este establecimiento comercial estaban plenamente identificados con el Movimiento e incluso allí había una multilith idéntica a la que nosotros habíamos llevado, donde también se habían tirado algunos números clandestinos del Sierra Maestra.

    Los técnicos de Miquel y Bacardí armaron de nuevo la multilith del Movimiento y la trasladamos en un camión para el centro comercial Casa Cártaya, en San Félix entre San Jerónimo y Callejón del Carmen, y desde allí, en el centro de la ciudad de Santiago de Cuba, se continuó tirando el Sierra Maestra clandestino hasta el final de la guerra.

    En la Universidad se continuó tirando el periódico, pero en un mimeógrafo. Siempre se usó la táctica de tirar la prensa clandestina desde diferentes lugares.

    El periódico se llamó Sierra Maestra por una orientación de la Dirección Nacional del Movimiento que estableció que en cada provincia se editara un periódico con ese nombre, y que como órgano nacional quedaba el periódico Revolución. Muchos números del periódico Revolución fueron preparados en Santiago de Cuba.

    Las fuentes de información más importantes del periódico Sierra Maestra en la clandestinidad eran los partes de guerra, los informes que hacía la Comandancia General, los escritos de Fidel y Raúl, que eran donde se describían las diferentes acciones de guerra. Además, los partes que enviaban los diferentes responsables de los grupos de acción de los distintos lugares de la provincia; estos partes los daba unas veces Frank; otras Daniel, Vilma o quien estuviera al frente de la coordinación del Movimiento, basados siempre en las informaciones verídicas.

    Una de las cosas principales de la prensa clandestina nuestra es que jamás se publicó una noticia falsa. Todas eran noticias reales de las acciones realizadas por el movimiento revolucionario. Nunca se inflaban las cifras ni nada.

    Otra fuente de información eran las propias transmisiones de Radio Rebelde, las cuales captábamos en un radio que teníamos expresamente para eso. Sabíamos a qué hora era que salía al aire y escuchábamos perfectamente todas las informaciones.

    También obteníamos informaciones sobre las barbaries y atro­cidades que cometía el ejército de Batista y sus esbirros en los cen­tros de trabajo, zonas campesinas, centros estudiantiles o con la población en cualquier parte. Todo lo que la prensa oficial o con­trolada por la tiranía no publicaba, nosotros lo divulgábamos en el periódico como denuncia.

    En fin, las noticias procedían principalmente de la acción del movimiento revolucionario, la denuncia de la barbarie de los representantes del régimen batistiano y la parte doctrinaria de orientación, donde siempre había un editorial que expresaba, en ese momento, cuál era el aspecto más importante y necesario: informar a la población.

    También había propaganda especializada, dirigida a las distintas capas y estratos propios de la estructura capitalista. En la sociedad capitalista hay demasiados escalones y sectores: hay hacendados, estudiantes, militares, trabajadores, campesinos, comerciantes, profesionales-, etcétera. La propaganda dirigida a cada uno de estos sectores trataba de señalar aquellos aspectos que eran más beneficiosos del proceso revolucionario hacia ellos, instándolos a cooperar con el movimiento revolucionario.

    Al igual que el Movimiento orientó que se publicara el Sierra Maestra en las provincias, también tomó la decisión de que se publicara un periódico como órgano oficial del Movimiento Obrero del 26 de Julio, que llevara el nombre de Vanguardia Obrera. La tarea de dirigir este periódico le fue encomendada al compañero Calixto Morales.

    En este periódico se alentaban las conquistas de los trabajadores, se denunciaba a los muralistas y las barbaries que el régimen co­metía con la clase obrera; además, se postulaban toda una serie de principios que luego se concentraron en el triunfo de la Revolución. Así es que pudiéramos señalar que, desde el punto de vista doctrinario, el Vanguardia Obrera era bastante avanzado, porque iba en lo fundamental a denunciar el estado de opresión en que vivía la clase obrera. Este periódico cumplió un importante papel y era una propaganda muy especializada.

    Para los efectos de la distribución, se utilizaban los mismos canales del periódico Sierra Maestra, independientemente de que se creó, ya de una manera más especializada, una red de distribución en todos los sectores obreros para que el mismo circulara entre los trabajadores.

    El Movimiento estaba tan arraigado y era tal el contacto y la vinculación que tenía en todos los sectores, que, en los ferrocarriles, había compañeros que despachaban los paquetes de periódicos como si fuera mercancía normal, bien empaquetados y dirigidos a nombres supuestos en cada municipio.

    Cuando llegaba a la estación de ferrocarril de destino, ya había un compañero allí que se encargaba de recoger los periódicos, pues ya él sabía que tal bulto iba dirigido a ese nombre supuesto.

    cuando se iba a recoger el paquete en la estación de destino. Es ne­cesario señalar que jamás la tiranía pudo conocer este método de distribución; por eso el periódico Sierra Maestra se leía en toda la provincia de Oriente. Todas estas cosas las aprendimos de Frank.

    Frank era un maestro en el arte de la organización y en desarro­llar todas las tareas con una estricta compartimentación. Era muy exigente con todo el mundo para que se observara el principio de la compartimentación. Esta educación en que él formó a los cuadros permitió qué, por lo menos, hubiera menos bajas, y. muy es­pecialmente en Santiago de Cuba.

    Este tipo de estructura era casi piramidal, y este sello, esta fisonomía la dio Frank al movimiento clandestino. En una compañía había sus pelotones y cada pelotón tenía sus escuadras, pero cuando una escuadra iba a realizar una acción, sus miembros tenían las instrucciones estrictas de no comunicarle a nadie que ellos realizarían tal acción, y cuando a un miembro se le encomendaba un trabajo le estaba prohibido decir en qué consistía el mismo y quién lo realizaría. Solamente por razones de colaboración o de cooperación otro miembro del Movimiento tenía conocimiento de que tal acción se iba a realizar.

    Otro método de distribución de la prensa en la provincia, fue a través de los choferes de-ómnibus que eran militantes del Movimiento. Los paquetes que llevaban los choferes de los ómnibus ge­neralmente no se registraban por’ los agentes de la dictadura, además iban sin nombre ni dirección y el chofer podía tener la coartada, en caso que descubrieran el paquete, de decir que un pasajero se lo había dejado allí. Este método tampoco nunca fue descubierto por la tiranía.

    En Santiago de Cuba teníamos los centros de distribución y en cada uno había un grupo de compañeros responsabilizados de hacer los paquetes de 50,100 ó 200 ejemplares, dependía de la capacidad que tuviera el otro activista para la distribución.

    Para la distribución de la prensa clandestina también se utilizaban los canales del Movimiento de Resistencia Cívica, que tenía sus responsables en cada lugar para recibir y distribuir la propaganda.

    Cuando cogieron preso a Rafael Infante, Adonis, junto con un grupo de compañeros del Movimiento en La Habana, le encontraron algunos documentos firmados por Guillermo -mi nombre de guerra en la clandestinidad-, entonces él explicó que Guillermo era un morenito que trabajaba en la fábrica de cemento Titán. Claro está, tenía que decir algo, pero él sabía que yo era maestro, cómo me llamaba y que podía localizarme en el Colegio de Maestros de Santiago de Cuba.

    EL SIM inmediatamente ordenó detener a Guillermo en la fábrica-de cemento Titán, de Santiago de Cuba, y dio la casualidad que, en realidad, allí había un compañero que se llamaba Guillermo Salas. Entonces detienen a Guillermo, se lo llevan para La Habana y le dieron tremenda mano de golpes, creyendo que él era el que había firmado los documentos que le ocuparon a Rafael Infante. Claro yo me enteré de eso después de mucho tiempo, y al triunfo de la Revolución fue cuando él supo por qué lo habían detenido.

    Después de la huelga de abril vino la ofensiva de Batista, la cual fue derrotada por el “Ejército Rebelde, Vilma se trasladó para el Se­gundo Frente y yo quedé como delegado de ella en la coordinación del Movimiento 26 de Julio. En ese momento Miguelito Deulofeu atendía más el problema de la propaganda, pues yo tenía que atender todas las actividades del Movimiento en Santiago.’ Se estable­ció un vínculo con el Segundo Frente y tenía que visitarlo con frecuencia. Antes de incorporarme al Ejército Rebelde había visitado el- Segundo Frente en tres oportunidades.

    En ese lapso, derrocada la ofensiva del ejército de Batista, Fidel, que ya conocía que Vilmá se iba a quedar definitivamente en el Segundo Frente con Raúl, designó para coordinador del Movimiento en la provincia al compañero Carlos Chain; a mí me tocó la tarea de entregarle lo que era la dirección del Movimiento, ubicarlo en todos los contactos y presentarlo en los municipios de la provincia.

    En un viaje que fuimos a Guantánamo para presentarle la dirección del Movimiento, al regresar, en la entrada de Santiago de Cuba, uno de los guardias esos que estaban allí, era de Palma y conocía a Chain que también era de ese municipio, le dice: “Garlitos, eh qué tal.”

    Nosotros veníamos con una prima mía. Ella venía detrás, yo manejando y Chain a la derecha. Me dice Chain: “este guardia me conoce”. Le digo: “bueno, dame los papeles que tú tienes”, rápidamente me dio sus papeles y yo saqué los míos y se los entregué a la prima mía, la cual se los guardó en la faja que traía. Chain estaba desaparecido de la luz pública hacía como año y pico. Nos llevaron presos para el cuartel Moneada y allí Chain no pudo explicar dónde se había pasado ese tiempo y tuvo que decir que sí, efectivamente, la mejor coartada, había venido de la Sierra Maestra.

    Y o estaba bastante clandestino en Santiago y me movía con bastante facilidad, pues en los archivos del SIM no existía ninguna confirmación de que yo pudiera ser dirigente del Movimiento, sabían que era simpatizante por cuanto yo sí públicamente era Secretario Gerjeral del Colegio de Maestros que mantenía una actitud vertical frente a la tiranía, incluso cuando cogieron preso a Armando Kart, el carné de maestro que traía y con el cual él viajaba estaba firmado por Enzo y por mí. Así que ellos me conocían como maestro rebelde, pero no con cargo de dirección en el Movimiento. No tenían ni la menor idea de cuál era mi responsabilidad, pero la máquina que yo traía no tenía circulación ni la propiedad y no pude explicar esta situación, y por esa razón me asocian y me dejan allí preso con Chain.

    Después me llevaron para el cuartel general de operaciones en Bayamó y nos metieron desnudos durante cuatro días debajo de la “pesa” que se utilizaba para pesar los camiones.

    Más tarde por gestiones del Movimiento se logró que nos pusieran a disposición de urgencia, pues ya el Movimiento tenía bastante fuerza, volvimos para los calabozos del Moneada y posteriormente nos trasladaron para el ‘Vivac de Santiago de Cuba para que se nos celebrara juicio.

    El Movimiento pensó rescatarnos, pero había un procedimiento mejor. Era tal la fuerza que tenía el Movimiento en Santiago que la dirección acordó hablar con los magistrados y ofrecerles mil pesos por-la libertad condicional de Chain y mía. Claro está, los esbirros juristas aceptaron; tenían que aceptar, primero, porque eran sinvergüenzas, y segundo, por temor al Movimiento; es decir que por miedo y por sinvergüenzas aceptaron el.dinero.

    Fuimos al juicio y se aparentó que se había suspendido, después se firmó la libertad provisional nuestra; entramos en el Vivac y salimos. Ya la máquina del Movimiento nos estaba esperando. Este método se hizo así clandestino porque cuando se dejaba en libertad provisional a un revoluciónario, inmediatamente a la salida de la cárcel los esbirros lo cogían y lo desaparecían.

    Después Chain se hizo cargo del Movimiento, yo estuve una semana más en Santiago preparando el viaje para la Sierra, que por cierto fue en el mes de septiembre de 1958.

    Naskicet Domínguez Pérez

    Licenciado en Computación y Matemática. Comence el mundo del audiovisual desde el 2000 para luego terminar en el diseño gráfico. Actualmente soy miembro de la Oficina Nacional de Diseño y de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. Co-Fundador de Claustrofobias Promociones Literarias.

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