12 años promocionando la Literatura Cubana

El 13 en el Encuentro de Escritores Jóvenes de Iberoamérica

×

    Sugerir cambios

    Este día merece ser contado en todos sus matices. Pero antes permítanme disertar sobre un particular importante.

    La cifra representa -en lo espiritual- la transformación y la renovación, la muerte contrapuesta al renacimiento. Se asocia con la capacidad de superar obstáculos, alcanzar niveles de iluminación. Para la numerología, es un símbolo de paz y equilibrio, una señal de que la humanidad debe abrazar lo espiritual para comulgar con esa energía que se transforma desde lo sabio, la fuerza que ayuda a vivir una vida plena, feliz. Sí nos vamos luego hacia el ángulo negativo -para algunos-, es un número maldito, un portal hacia el infortunio y el desastre…

    ¿Hay quienes se preguntarán para qué inicio con estos presupuestos del XIII? Y es que la cifra es vehículo de todo cuanto aconteció esta jornada.

    Hoy, saltamos al vacío de las pasiones. Es todo lo que me palpita cuando me siento entre tantos afectos; los que llegan frescos como lechugas y esos curtidos, en el alma, por el Sol que los iluminará siempre, como signo de esta isla.

    Hay una concepción holística inherente al pensamiento del buen poeta no así del poeta bueno. El poeta es, en sí, un hombre bueno, sus retos “no caben, en la humanidad de un cuerpo” (José Martí). En él no pervive el miedo a ser “buenos, grandes, virtuosos” (Roberto Manzano) sino que, es la poesía quién se escribe desde el dolor más profundo de las experiencias humanas y va moldeando a cada autor en su voz, su genuina voz.

    Esta mañana inauguramos uno de los eventos más significativos que se realizan dentro del programa de la FIL Habana y dónde el Centro Cultural Dulce María Loynaz juega un papel primordial. Escuchar la pasión en voces como las de Yasel Toledo, Tomasa, Josué Pérez y Sinecio Verdecia, guiados por la poeta amiga, editora y promotora cultural Yanelis Encinoa, es otro de los momentos donde la emoción, el ansia desmedida por pensar, decir, obrar, posicionar escritores y libros dentro del canal histórico, constituyeron piedra filosofal del antes, el presente y lo posible.

    Un panel de regalo. Jesús David Curbelo, Lozada, Rigoberto Rodríguez Entenza, Liseth Prego, entre otros, hicieron la diferencia en tanto descubrieron la densidad simbólica desde los constructos binomios lingüísticos de Manzano, quién explica acucioso que, la poesía es la que construye el universo y no al revés. Se apostrofó lo coloquial, la décima, las variantes rua y el logos. Sin embargo, en Manzano coexisten todas con rotunda vehemencia en contra de lo parcelado en la poesía, bajo la simpleza caótica de todo cuanto somos para construir el Universo, no así desde la sapiencia humilde, poco cultivada.

    La poesía cubana tiene parcelas que subsisten desde intereses personales, desligadas de la poética, ella es la esencia de esta y todas las tierras. Los olores del viento surcan nuestra isla desde el Este hasta penetrar nuestro occidente donde es paradoja que luego, esa misma semilla propugne el habano-centrismo.

    De estos asuntos se habló también esta mañana, pero quedará para otra ocasión.

    Escribir para todos los tiempos y aun así para todos los públicos, fue la pauta que condujo el discurso excelente y preciso que Roberto Manzano nos ofreció al borde del medio día.

    En la tarde, la casa Loynaz se salpicó de cuentos y peregrinamos juntos hasta la Casa de Las Américas. Una vez allí, fueron dadas las respuestas más inmediatas, desbordada en amores Iberoamérica, salvados por la luz de la poesía.

    Gracias, gracias, gracias

    Comparte este contenido con tus amigos

    ... Hosting WordPress

    Etiquetas:

    Ericka Castellanos Abad
    Claustrofobias Promociones Literarias
    Logo
    Shopping cart