Librería La Moderna Poesía

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    Librería La Moderna Poesía. Institución de gran arraigo popular e impacto cultural en la sociedad cubana desde finales del siglo XIX. Surgida en 1890, esta propiedad del gallego José López Rodríguez, más conocido como Pote, llegó a convertirse en la principal librería del país, con filiales en algunas ciudades del interior y una amplia y diversa oferta que incluía textos impresos en España. En 1935, ya en manos de José López Serrano, el hijo de Pote, se levantó el moderno edificio que aún perdura a la entrada de Obispo, concurrida arteria del Centro Histórico de La Habana.

    Primer edificio

    El actual edificio de La Moderna Poesía, señalado con los números 525-527 de Obispo esquina a Bernaza, fue construido en terrenos de las demolidas casas marcadas con los números del 129 al 139 de Obispo y 7 y 9 de Bernaza, que José López Rodríguez fue adquiriendo poco a poco entre 1899 y 1910.

    Consta que en 1796 existía en ese espacio una casa con su solar y a mediados del siglo XIX todas las parcelas que confluyen en ambas calles estaban edificadas. Eran en su mayoría construcciones de una y dos plantas, de mampostería y tejas. Durante los primeros años del siglo XX, José López Rodríguez proyecta reformas en todas esas casas que había adquirido, intentando adaptarlas a los requerimientos de su floreciente negocio y considerando siempre la posibilidad de reconstruirlas todas como un único edificio.

    En febrero de 1900 Pote ya era propietario de Obispo 133 y 135, y solicitó licencia a la Alcaldía Municipal para construir una casa en el solar correspondiente a las dos, que tenía una extensión superficial de 390m. En diciembre de 1902 las obras no habían comenzado, pese a habérsele concedido el permiso de construcción y dos prórrogas, por lo que la licencia caducó definitivamente. Lo único que se había fabricado en esos dos años fue un colgadizo de poca altura con citaras medianeras y frente de madera en la azotea de las casas, próximo al frente, que fue demolido porque no estaba autorizado.

    En 1908 Pote solicitó otra licencia, en este caso para sustituir un machón de mampostería por una columna de hierro en los dinteles que determinaban las dos puertas de entrada de las casas 129 y 131 de Obispo. El Director Facultativo, José Planas y Rivas, planteaba que al colocarse la columna se eliminaría el tabique divisorio de las dos casas, quedando la primera crujía de las dos convertida en un solo salón. Las obras no fueron autorizadas porque la fachada se encontraba fuera de línea, y José López Rodríguez reclamó a la Alcaldía Municipal.

    De 1910 data otra petición de licencia de obras, entonces para ampliar el salón en planta baja de Obispo 133 y 135, por Obrapía, bajo la dirección facultativa de Alberto de Castro y con Pedro Sumalta como contratista. En enero de 1913 se le concedió el habitable. Años después, en octubre de 1920, Pote gestionaba la modificación de Obispo 139 esquina a Plácido, nombre con el que se conocía Bernaza. Pretendía abrir nuevos vanos en fachada, colocar arquitrabes, erigir un lucernario y construir pisos, cielo raso, carpintería y herrería nuevas. Licencia que le fue otorgada, con proyecto de los arquitectos contratistas Sucesores de J.F. Mata.

    En 1922, a poco del fallecimiento de José López Rodríguez, su viuda Ana Luisa Serrano solicitó licencia para sustituir dos tramos de muros interiores por arquitrabes sobre columnas, y sustituir el paramento en el tramo comprendido por dichos muros en la casa Obispo 135, con proyecto del arquitecto Gregorio García. El resultado de todas esas remodelaciones fue un edificio de una sola planta, que se extendió horizontalmente llegando a abarcar toda la esquina de Obispo y Bernaza. De filiación ecléctica, destacó el acceso mediante el uso del chaflán, enmarcando la puerta con dos columnas jónicas estriadas y colocando en la parte superior un conjunto escultórico. El resto de las fachadas lo componían las vidrieras exhibidoras de todos los productos que se vendían en La Moderna Poesía. Esta fue la imagen del edificio que perduró hasta finales de la década de 1930, en que José López Serrano, uno de los herederos de Pote, decidió reconstruirlo.

    Nueva edificación

    El 17 de diciembre de 1936 se le concedió licencia de fabricación al propietario de La Moderna Poesía, José López Serrano, para construir un nuevo edificio en la esquina de Obispo y Bernaza. La obra fue declarada habitable el 19 de octubre de 1939, como consta en actas del archivo de Amillaramiento.

    El inmueble de dos plantas estaba destinado al establecimiento de la popular librería y a las oficinas de Cultural S.A. Se levantó con una estructura de hormigón, muros de ladrillo y techos de azotea. Aún en la década de 1950 se encontraba totalmente ocupado por los Almacenes de Papel y Efectos de Escritorio y Talleres denominados La Moderna Poesía.

    Se concibió con dos puertas de entrada y salida por Obispo, una por Bernaza para el acceso de los trabajadores y otra para carga y descarga por Obrapía. En la planta baja quedaron instalados el Almacén y Tienda de Papel y Efectos de Escritorio con sus diversos artículos; el Departamento de las mercaderías, con sus ventas al por mayor y al detalle, así como un Taller de Compositor de Máquinas de Escribir y Sumar y un Departamento de empacar. La planta alta estaba dedicada a Oficinas del establecimiento, despacho de la Gerencia y Archivo y Depósito Auxiliar. El edificio poseía un equipo de aire acondicionado instalado en el local de oficinas de planta alta y tres motores eléctricos.

    La modernidad del nuevo establecimiento no solo abarcó su industria, también su diseño arquitectónico. Según Alejandro G. Alonso en su obra Art Deco en La Habana Vieja, el proyecto tomó una de las variantes del art deco, el streamline o tendencia aerodinámica, cuyas características son definidas justamente por los ángulos redondeados, la radical economía de elementos decorativos y la maciza imagen de la estructura que, junto a su eficaz juego de volúmenes, se desarrolla en sentido horizontal. Las fechas de planeamiento y construcción del inmueble coinciden aproximadamente con el evento valorado como fundamental en la consolidación de la variante mencionada, la Feria Mundial de New York en 1939.

    La nueva construcción cedió cerca de 2 metros de acera a la calle con la finalidad de embellecer y ensanchar la esquina, dándole más realce al edificio.

    En La Moderna Poesía, con esta concepción esencialmente volumétrica, resalta a primera vista la tipografía en metal que identifica al sitio, como único acento decorativo en toda la fachada que cubre el ángulo de la transitada esquina de Obispo y Bernaza. En la fachada mantiene los amplios paños de vidrio, típicos de los establecimientos comerciales, y su recubrimiento presenta un tratamiento de betún con mica, imitando la piedra, que le aporta sobriedad y solidez. Los pisos de terrazo reproducen las líneas del estilo, al igual que sus colores más empleados, negro, gris y rojo.

    Su espaciosa planta se concibió casi libre en función de los servicios a que se destinó, con gruesas columnas distanciadas a cinco metros cada una. La firma Mira & Rosich, formada por Ricardo Mira Bolívar y Miguel Rosich, fue la encargada del diseño del inmueble, como también lo había sido, en 1932, del propio edificio de la familia, conocido como “López Serrano”, ejemplo paradigmático del art deco en La Habana. Esta empresa fue autora de numerosas obras importantes en la capital.

    Después del triunfo de la Revolución

    El edificio pasó a formar parte del Patrimonio Estatal mediante la aplicación de la Ley de Reforma Urbana del 14 de octubre de 1960. A partir de esa fecha el inmueble fue utilizado por entidades vinculadas a la venta de libros, como la Empresa Consolidada Libros y Discos que radicaba allí en 1966. En 1983 el edificio fue remodelado, añadiéndosele nuevas oficinas y ocupando la planta alta la Editorial Ediciones Cubanas.

    En 1993 se integró al fondo de Medios Básicos del Centro Provincial del Libro y la Literatura de Ciudad de La Habana. En noviembre de 1995 este centro transfirió la edificación a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, quien desde ese mismo año la cerró para dar comienzo a las obras.

    La Dirección de Arquitectura Patrimonial de la Oficina del Historiador asumió el proyecto de rehabilitación, enmarcado en el proceso de reanimación de la calle Obispo. Los valores originales del edificio y la función para la que fue concebido, fueron respetados, actualizándose el servicio de librería según las exigencias de la nueva época. Así, se recuperó el área de venta en su totalidad, creando un nuevo diseño de falso techo, iluminación y mobiliario que tiende a resaltar las características del inmueble.

    Se procedió a limpiar las fachadas por Obispo y Bernaza, evitando el desprendimiento del material de recubrimiento original y reponiendo las áreas perdidas con un acabado similar. La carpintería exterior de las dos plantas, debido a su grado de corrosión y deterioro, fue sustituida por una moderna, pero realizada con los mismos materiales de la anterior: aluminio y vidrio, este último de coloración oscura. También se colocaron toldos sobre los vanos de planta baja, en aras de retomar la fisonomía de la edificación y de la calle Obispo. El espacio de venta y las oficinas fueron totalmente climatizados, incluyendo sistemas de audio, red de computadoras, sistemas anti-intrusos y anti-incendios. Las obras finalizaron en 1998 y desde entonces la histórica librería continúa abierta al público.

    Por sus altos valores históricos, arquitectónicos y urbanísticos La Moderna Poesía forma parte de la lista de los inmuebles del Centro Histórico La Habana Vieja con Grado de Protección II.

     

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