12 años promocionando la Literatura Cubana

Aristides Vega: La última novela que he escrito

×

    Sugerir cambios

    Escrito por Aristides Vega

    La última novela que he escrito la he nombrado Hombre que silba. No sé si será su título definitivo, pues hay momentos en que me parece excelente y otras veces no.

    Llevar tantos años escribiendo, para nada me ha dado seguridad, sino todo lo contrario. Me exijo mucho más ahora que hace un tiempo atrás.

    Muchas veces me preguntan cómo se escribe una novela y tengo mis dudas al responder. Sobre todo, porque imagino que cada escritor lo hace a su manera. No creo exista una sola forma. Lo que sí puedo asegurar es que, en mi caso, en un principio solo poseo la idea general de lo que quiero contar, lo demás puede ir apareciendo a medida en que entro por ese profundo, empedrado y desconocido camino de la escritura.

    Tengo por costumbre hacer anotaciones de cuanto me llama la atención, sobre todo cuando viajo. Además de las fotos que tomo de lo que me parece interesante, hago descripciones del lugar, incluso del estado de ánimo en que me encontraba cuando visité determinado sitio. Quizás por eso asocio los paisajes a esos estados, después. Y estos pasan a mis personajes, al ubicarlos en esas geografías, que casi siempre, son reales.

    Hasta que escribí Hombre que silba, mis novelas anteriores siempre han tenido por escenario a Cuba, aunque en Diario de Zoila Kaput, que publicó Letras Cubanas, en el 2018, la historia comienza en el Líbano y llega a Nueva York, pero muy pronto traslado al personaje principal a Santa Clara, la ciudad donde nací y he vivido más años de mi vida.

    Ha sido mi zona de confort contar historias cercanas a lo que he vivido. Por eso me propuse en Hombre que silba, escribir sobre una realidad que no es la mía, incluso de que sus personajes vivan en otro país, y aunque no se dice en ningún momento cuál es, mientras las escenas se suceden, el escenario que me represento mentalmente, es San José de Costa Rica. Experiencias y realidades muy lejanas a mi presupuesto vivencial.

    Después que termino una novela me gusta que alguien muy cercano a mí, además de mi esposa Lidia, la lea. Esta última tuvo una revisión de mi amigo Yandrey Lay, que además de ser un excelente narrador es una enciclopedia por todos los saberes que atesora. Y no hay nada que precise más un escritor de novelas que una sabiduría muy amplia de temas pues, generalmente, esta abarca saberes disímiles.

    Escribo siempre por el día. Sin que medie ningún rito para hacerlo, salvo estar seguro que si no me siento frente a la computadora nadie escribirá por mí. Preciso del silencio, el estar solo en mi espacio de trabajo, pues hablo con mis personajes y me inhibo si alguien está observando.

    En esos meses en que puedo estar trabajando una novela solo leo lo que me sea útil para lo que escribo, en busca de alguna información necesaria. Y por lo general son jornadas en las que trabajo a toda hora. Incluso cuando no lo parece y cualquiera creería que estoy en los celajes, perdiendo el tiempo. La escritura lleva mucho pensamiento y todavía hoy es un prejuicio el hecho de ver a alguien sentado, aparentemente, sin hacer nada.

    Cuando termino un proyecto de novela lo guardo y no vuelvo a revisarlo hasta pasado un buen tiempo. Solo después releo y reescribo muchas veces antes de darlo por terminado, hasta que no sienta que estoy suficientemente distante de todas las emociones que me acompañaron durante la concepción de la historia. Sin esa distancia no me creo con posibilidades de corregir nada.

    La escritura es un largo proceso, sobre todo por la reescritura. Hasta que un libro no llega a manos de un editor sigo trabajando en él. Después que lo publico rara vez vuelvo a leerlo, quizás porque soy consciente que ya no me pertenece, que ya dejé de tener poder sobre eso que ya no podré cambiar.

    Comparte este contenido con tus amigos

    ... Hosting WordPress

    Equipo Editorial
    Equipo Editorial

    El personal editorial de Claustrofobias Promociones Literaria esta coordinado por dos amantes del mundo literario cubano. Yunier Riquenes, escritor y promotor cultural y Naskicet Domínguez, informático y diseñador.

    Claustrofobias Promociones Literarias
    Logo
    Shopping cart