La otra, la misma de Dios
En uno de los prólogos que abre este volumen, escribe Rafael Cortoise sobre la poética de Aleyda Quevedo: «No puede concebirse una erótica tan nítida, tan removedora, tan exacta, tan repulsiva, franca y hermosamente cruda como la que logra Quevedo Rojas en esta obra. Desde el goce no se escribe, se escribe desde el deseo, y desde el deseo se incrementa algo, que podía parecer solamente pulsión y se transforma en trascendencia, en un ir más allá del logos».
Especificaciones: La otra, la misma de Dios
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