ENTREVISTA | Sergio García Zamora: Siete respuestas en busca de un estrevistado

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    Escrito por Alejandro Mainegra Reyes

    Recuerdo una tarde en el salón de Lina de Feria donde le pregunté sobre aquellos escritores que consideraba vitales hoy en día. El primer nombre que nos asaltó fue el de Sergio García Zamora y sentenció, con esa veracidad que acentúa cuando quiere ser determinante: “Uno de los mejores poetas vivos de la isla“.

    Demás está decir que busqué por todas partes la poesía de aquel muchacho que al googlearlo salen fotos donde un joven parece un caballero. Allí estaba bien vestido, sin la prisa de las capitales, una aparente calma se asoma por sus espejuelos, y aunque parece serio, siempre lo inunda la alegría. Su poesía deja ese sabor agridulce que horas después aún te sorprendes pensando en ese último verso, o sin quererlo y sin ser consciente de ello recuerdas un poema.

    Esa es la poesía que busco, de la que hablo, y la que recomiendo.

    Con menos de 20 años publica su primer libro. De su obra destacan Perro que aúlla, Resurrección del cisne, El frío de vivir, Diario del buen recluso y La canción del crucificado. A la par de su entrada editorial al espacio literario estudió la Licenciatura en Letras de la Universidad Central de Las Villas. En 2015 funda el grupo literario La estrella en germen donde se juntan poetas de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la ciudad de Santa Clara. Su obra como poeta no pocas alegrías le ha traído, además cuenta con una hermosa familia y no cesa su empeño de empujar a jóvenes escritores en su taller literario. Siempre me pregunto si aquellos escritores que viven fuera de La Habana les cambiaría su suerte si residieran en la capital. A Sergio Garcia Zamora no creo que le haga falta, a final de cuentas la poesía la lleva a cuestas como la verdad y el amor.

    1-Evidentemente una joven promesa no eres después de más de 20 libros publicados, mirando un poco atrás, ¿cómo ves a aquel joven poeta llamado Sergio García Zamora?

    Amigo Alejandro, no he prometido nada, solo he atendido a mi vocación. Eliseo Diego confiesa que, si él se encontrara con el niño que fue, la realidad de ese niño destruiría la suya. Entiendo esa inocencia como lo verdadero. En verdad el poeta no ha dejado de ser ese niño, como yo no he dejado de ser aquel joven. Hay cierta corrupción en dejar de ser David, el pastorcillo, para ser el rey David; en dejar de ser el Lazarillo, para ser Lázaro; en dejar de ser Sergito, para ser don Sergio. Yo soy aquel joven, y aquel joven me está soñando.

    2- ¿Crees que eres un escritor que comenzó a publicar, a ser premiado, a llevarse elogios demasiado pronto?

    ¿Qué es demasiado pronto? ¿Qué es demasiado tarde? ¿Me preguntas por el valor de mi obra o por la recepción de mi obra? Esas dicotomías pueden distraernos de lo esencial, a tal punto que alguien tan lúcido como el loco Pound dijo que nadie ha producido una obra de valor antes de los treinta años. Keats y Rimbaud lo desmienten.

    3-Háblame sobre el significado de Los conspiradores.

    Los conspiradores, toma su inspiración de los jóvenes que asisten a mis talleres. Pensaba en ellos mientras escribía. Siempre he creído que conspiramos; que la literatura es una gran conspiración entre el escritor y el lector; una conspiración que triunfa cuando se delata; una conspiración no exenta de devociones y traiciones. Este es el juego más serio que hemos jugado, y su espacio como el espacio de todo juego resulta sagrado; un juego de niños que fabrican sus propios juguetes y sus propias armas. Junto al homo sapiens, el homo ludens; y junto al homo ludens, el homo faber. Cada conspirador es una revolución.

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    XXXIX PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA  
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    118

    4-Hoy los tiempos son convulsos en el mundo entero y muchas veces la juventud tiene diferentes percepciones sobre la vida. Para ti ¿qué significa ser padre en los tiempos que corren?

    Creo que podría significar lo mismo en cualquier tiempo: la vida golpeando y cantando en su plena manifestación. Los hijos nos preparan para la muerte. No solo el estar dispuestos a morir o matar por ellos, sino a entender con beneplácito el sentido de nuestro natural perecimiento y de nuestra natural continuidad en ellos. Soy feliz y digo con Whitman: «Soy el poeta de la mujer como soy el poeta del hombre; / Y digo que es tan magnífico ser mujer como ser hombre; / Y digo que no hay nada más grande que la madre de los hombres».

    5- Cinco libros que recomendarías.

    Recomendar libros a otros es recetar sin diagnóstico. Yo tengo manía lectora. Te diré los que intento ponerme en sangre cada año: la Ilíada y la Odisea; las tragedias griegas, sobre todo las concernientes al ciclo tebano; la Biblia y la Divina Comedia; Las mil y una noches; las obras completas de Shakespeare; Gargantúa y Pantagruel; el Quijote; y el Fausto de Goethe. Ese tratamiento no me cura, sino que posee en mí un efecto vital: escribo.

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    6- ¿Cómo ves el panorama literario cubano?

    Predecible. El maestro Roberto Manzano nos enseña a distinguir entre literatura y vida literaria; pero creo que, tanto en lo literario como en lo extraliterario, nuestro panorama resulta predecible. Lo que tenga de cuestionable o de loable me rebasa.

    Sergio García Zamora

    7- Por último, algún consejo para aquellos poetas que recién comienzan.

    No concedan entrevistas.

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