RESEÑA: El adolescente y el nigromante

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    Escrito por Fred Danilo Baltodano Alemán. Poeta e Investigador Asociado a la Biblioteca Nacional “José Martí”.  Ha sido Premio Mesoamericano de Poesía “Luis Cardoza y Aragón” por su obra “Centroamérica es Jerusalén”.

    Dos personajes se sujetan al picaporte de una historia detenida en las dragas del tiempo. Sobrevivientes en una isla donde la hecatombe económica ha dejado las más verosímiles imágenes que a destiempo parecerían sacadas de la misma biblia. Un adolescente se esconde de la multitud de zombis nacionalistas que enarbolan una bandera e ideología; los enajenados por el hambre en la convicción de la inercia política. El adolescente se esconde, temeroso, como es claro, por la turba de consignadores en un derruido recinto que recuerda una extinguida Unión Soviética.

    El mar por el fondo es el punto de vista de un joven, que bien representa una generación que indaga su presente y colinda con la de su vecino, el Nigromante, a quien visita e indaga sobre la historia nacional la misma universal. Rodeado de anaqueles: novelas, biografías, poemas, y ensayos sobre la especia humana, el Nigromante muestra su decepción y reflexiona en el tiempo a través de las agujas detenidas del reloj de la iglesia que se encuentra en el centro del pueblo de Nuevitas. Alimenta de cultura al adolescente, y alimenta sus recuerdos y pasiones sin hallar salida a un futuro añorado.

    El mar por el fondo es la novela del autor Victor Hugo Pérez Gallo, la cual evade los realismos convencionales a través de las fórmulas de lo Real Maravilloso que remiten a Carpentier, y respiran en el mismo patio de Reinaldo Arenas, pero desde otros horarios y calendarios. Para quién lo surrealista está muerto, El mar por el fondo sabe que no tiene otra manera de contar el destino de una nación que no sea a través del absurdo, y la fantasía; contar los desvaríos de una isla olvidada y autoolvidada por el tiempo y el espacio, obstinada por ideologías importadas y sujetas a un pasado épico.

    Basta mirar cómo emerge la figura de Antonio Maceo (Titán de bronce), mulato icónico de la guerra de independencia contra España, quien dijo estar de acuerdo con los españoles solo si el campo de batalla es contra los soldados norteamericanos. Maceo aparece en la historia clandestina a través de la admiración de un comunista disidente, Lev Trovsky en una de las aristas de su habitación. También, Pancho Villa (Centauro del norte) tenía un retrato del mulato cubano. Por tanto, esa historia de hace un siglo no pasó de soslayo a la geografía mundial, fue conocida y admirada, y esto puede que aderece la inquietud de sus personajes: adolescente y Nigromante.

    El mar por el fondo sabe que no hay cauces lógicos para mostrar el derrotero de un pueblo, Nuevitas que no es más que la senda por la que una nación se ha decidido a través de sus gobernantes de turno.

    Las vicisitudes de ambos personajes que bien podrían ser el presente y el pasado anidan en el hambre constante, en la amplificación de estómagos ansiosos e ingeniosos que lindan con el canibalismo. El joven y el adulto viven rodeados de hambre y por la miseria de convicciones y sin hallar salida, sin encontrar esperanza más que resignación y es la literatura, quizás el paleador de estos males, o más bien, el único sustento que, a la larga, los deja en el mismo sitio, rodeados de libros y más libros, y zombis hambrientos y consignas por cada rincón del pueblo Nuevitas, pero alimentados de los instantes que la isla y el universo han vivido. Pero el universo sigue su curso y ellos siguen detenidos en el reposo de las agujas del reloj de la iglesia.

    Miran la historia universal, la cuestionan como igual la nacional, pero saben bien la respuesta y no queda más que la resignación ante la pregunta: Quién es el culpable. El mar por el fondo, quizás sepa que la culpa vive en la sal de los océanos humanos.

    La Habana, Noviembre, 2020.

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