• Joel Franz Rosell ha actualizado una entrada en el grupo Logo del grupo Clásicos de la Literatura CubanaClásicos de la Literatura Cubana hace 8 meses

    PUBLICADA EN FRANCIA TRADUCCION INTEGRAL DE “LA EDAD DE ORO”
    Originalmente publicada como revista mensual (entre julio y agosto de 1889), los cuatro números han sido frecuentemente reeditados desde principios del siglo XX en forma de volumen único. Si bien anteriormente la editorial cubana en lenguas extranjeras José Martí ha traducido diversos textos de La Edad de Oro, es la primera vez que se intenta la traducción de la importante obra en su integralidad.

    El colosal esfuerzo lo está llevando a cabo L’Atelier du Tilde, una modesta asociación de amantes de las culturas hispano-americanas residentes en Lyon, la segunda ciudad de Francia, situada a orillas del Ródano.
    Las publicaciones de esta agrupación tienen carácter artesanal, forma que se presta perfectamente a la reproducción La Edad de Oro según su plan original: número a número. L’Atelier du Tilde publicará cada uno de los cuatro números en folleto independiente, del mismo tamaño y número de páginas que la edición original, cosido al lomo y sobre excelente papel. Solo cabe lamentar que todas las ilustraciones no estén a la altura –se reproducen algunos de los grabados originales, debidamente restaurados, junto a ilustraciones de un miembro de la asociación, de dudosa pertinencia- y que las tapas de la publicación sean de color dorado y no del mismo azul que los números originales. Pero, en fin de cuentas, la edición facsimilar –aunque en volumen único- coeditada en 1989 por Letras Cubanas y el Centro de Estudios Martianos (con motivo del primer centenario de la revista) llevaba una cubierta del mismo color ocre-dorado, y ya en ocasiones anteriores el libro en que se convirtió La Edad de Oro desde 1921 ha presentado ilustraciones diferentes escogidas por Martí en 1889.
    El color de las tapas alude obviamente al título de la publicación, pero ya sabemos que ese título no lo escogió Martí sino el editor Dacosta Gómez, el mismo que provocara el prematuro fin de tan notable contribución martiana a la niñez cuanto quiso imponerle a su autor-redactor que hablase de “el temor de Dios”. En cambio, el color azul de las tapas sí fue escogido por Martí, quien se encargó de todo lo que, en forma y contenido, constituye La Edad de Oro. Un detalle interesante respecto a los grabados (extraídos de otras publicaciones): varios proceden del libro-álbum sin texto “La journée d’un enfant” (“El día de una niña”) del pintor e ilustrador francés Adrien Marie (Neuilly sur Seine, 1848 – Cádiz, 1891) del que tal vez Martí poseyó un ejemplar. Dibujos de ese libro (revolucionario para su época) aparecen como primera página del número 4, y en los cuentos “Bebé y el señor Don Pomposo”, “La muñeca negra” y “Los zapaticos de rosa”, todos originales de Martí. Lo más interesante es que esos dibujos inspiraron situaciones decisivas de los dos primeros cuentos, por lo que podemos hablar de una auténtica colaboración (involuntaria por parte del francés).

    La arquetípica imagen de la niña de pie ante un libro abierto sobre una silla, que en Cuba ha sido reutilizada por numerosas publicaciones sobre literatura infantil y que vi convertida en el cartel lumínico del círculo infantil “Nené Traviesa”, del Vedado, es una de las diez imágenes del libro de Adrien Marie que Martí se apropió de tan creativa manera.

    Con motivo de la salida de la importante traducción, la narradora oral cubana Mercedes Alfonso, también residente en Lyon, ha preparado un espectáculo en torno al cuento “Los dos ruiseñores” (versión libre de Martí del cuento de Hans Christian Andersen “El ruiseñor”) incluido en el cuarto número de La Edad de Oro. El espectáculo tendrá su “première” el próximo viernes 9 de noviembre, en el marco de la jornada cultural Les belles latinas (Bellas Latinas) en la librería Raconte Moi la Terre, de la capital del centro de Francia.

    Fue durante su largo exilio norteamericano, en tiempos en que la lucha por la independencia vivía uno de sus peores momentos, que Martí creó “La Edad de Oro”, como parte de su trabajo por la construcción de una sólida identidad latinoamericana; esta vez orientado directamente hacia la niñez, es decir, hacia los futuros hombres de la “América nuestra”, como él la llamara por oposición a la América anglosajona, en la que tuvo que vivir la mayor parte de su vida. Pero hubo otra motivación, más directa, personal y afectiva, que modula con poesía y sensibilidad estética los aspectos educativos de La Edad de Oro: la relación de Martí con María Mantilla (entonces a punto con 8 años y medio), su “hijita del alma”. La hija adoptiva –que algunos consideran hija natural- de Martí inspiró algunas de las más bellas páginas de ficción de la revista (“Nené traviesa”) y es quien se esconde tras la dedicatoria del cuento en verso “Los zapatitos de Rosa”, incluido en el último número: “A Mademoiselle Marie”.

    ¿Por qué esta dedicatoria en francés? Martí dio clases de francés a la hija de quien regentaba la casa de huéspedes donde vivió en Nueva York, y con certeza su amante, Carmen Miyares. En las últimas cartas que le escribiera, a modo de testamento paterno, Martí le da consejos de lectura para que siga mejorando su francés. Yo me permito pensar que la indudable influencia de las revistas infantiles francesas de la época en La Edad de Oro se debe a las lecturas que Martí compartió con María Mantilla Miyares en los meses previos a la publicación de la revista.

    Además de haber consultado revistas infantiles de la época, Martí tradujo dos cuentos de Edouard Laboulaye: “Meñique” (en francés “Poucinet”, es decir “Pulgarcillo”) y “El camarón encantado” (en francés “L’écrevisse”, es decir “El camarón”). El primer cuento pertenece a Contes bleus (1863) y el segundo a Nouveaux contes bleus (1866).
    Laboulaye no era autor de esos cuentos, sino solo su adaptador. Gran admirador de los cuentos tradicionales de todo el mundo, aprovechó du conocimiento del alemán para adaptar de una compilación publicada en dicha lengua los cuentos “Poucinet”, de tradición finlandesa, y “L’écrevise”, perteneciente al patrimonio de Estonia.

    Versión completa en:
    https://elpajarolibro.blogspot.com/2012/11/el-clasico-cubano-y-latinoamericano-la.html

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