Las dos hambres de Norge

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    FUENTE: http://elaguafiestas314.blogspot.com/

    Norge no se calla. Habla, habla, habla. Engarza una historia con otra. Sus diálogos son un río con afluentes, cualquier recodo le sirve para para introducir una anécdota secundaria o terciaria. La primera vez que coincidí con él hacía eso: conversar; daba una conferencia sobre la relación del periodismo y la literatura. Contaba, contaba, contaba. Él me recuerda un relato de otro cuentero, Onelio Jorge Cardoso, donde un pescador, aunque en el barco donde labora nadie más le crea, dice una y otra vez que ha visto en el fondo de mar un caballo de coral. Al final concluye que el hombre tiene dos hambre: una física y otra, espiritual.

    Hay quien trabaja solo por una de ellas, que sigue al pie de la letra el refrán de que a barriga llena, corazón contento, y enganchan el alma en un perchero; pero otros necesitan la fabulación como si fuera oxígeno. Creo que Norge es uno de esos. Mas, no se confunda la fantasía con la mentira, porque como se grita en algunas esquinas, la realidad es mucho más rica que la ficción.

    “Para mí literatura y periodismo siempre han marchado por el mismo camino. Desde sus peculiaridades, han ido desdibujando cada vez más sus fronteras, acercándose, superponiéndose. Lo que importa es expresar y la manera en que esto se lleva a cabo. Lo que importa es la palabra y lo que va en ella, su vigor artístico y emocional”.

    “Los ejemplos sobran. Ahí están las crónicas de Martí, Guillén o Padura; los testimonios de Martínez Villena y Novás Calvo; A sangre fría, de Truman Capote, y la Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet; el nuevo periodismo norteamericano en el pasado siglo y lo que llaman en la actualidad periodismo narrativo”.

    Norge confiesa que si fuera por él aún viviera en Palmas Altas, el pueblo semirural pertenecientes a Manzanillo donde vivió durante más de 25 años. Quizás de ahí venga su afán de contador de historias, de esos guajiros que en las noches, a luz de las chismosas, hablan de aparecidos, de madres de agua, de todo lo que quepa en este mundo y en el otro.

    “La vida me hizo dar tumbos y así, luego de años de becas en Holguín, Santiago y La Habana —donde concluí la universidad—, llegué a Matanzas, ubicado laboralmente en la emisora Radio 26, en la que estuve desde 1998 hasta el 2000.

    “Me llamaba la atención cuánto se podía sugerir artísticamente desde la voz, los sonidos, el silencio…, pero ya tenía claro que lo mío no era eso, lo mío era escribir, lograr solo desde la palabra los efectos comunicativos, emocionales que transmitía la radio desde sus recursos. Entonces empecé en Girón, donde, a lo largo de 11 años me desempeñaría en diversas funciones, desde reportero hasta editor de la página digital y del suplemento Humedal del Sur, Jefe de Información y Subdirector”.

    Atravasedo entre dos siglos entra Norge al Girón, pero más allá de cambios de dígitos en el calendario, también evolucionaban los paradigmas y rutinas del periodismo en la Isla. Quedaba atrás el plomo, la estereotipia, la exactitud exasperante de la maquina de escribir; y arribaban las redes sociales, la web y los teclados con la tecla de Delete.

    “Todo el mundo comprendía tales beneficios, el problema era que casi nadie había visto una computadora en su vida y, si bien se impartieron cursos de superación, no era suficiente, sobre todo para los colegas de más avanzada edad”.

    “Sin embargo, casi todos lograron salir a flote, cada cual a su manera y no sin provocar, a diario, los más impensables estragos en máquinas o en redes. Una tarde oí el exasperado grito del informático: “Y esto qué rayos es”, al hallar, en el interior de una computadora, los cuatro disquetes que supuestamente habían robado a un colega, aunque en realidad él, sin darse cuenta, los había introducido allí por la hendidura de una torre de CD rota”.

    El Humedal del Sur es un suplemento que pertenece al Plan Turquino Manatí y que intenta reflejar las cirunstancias y la cotidianidad de vivir en el municipio menos poblado de Cuba, Ciénaga de Zapata, entre una superlativa naturaleza, tanto por sus bellezas, la fauna, la flora, las aguas, como por sus vicisitudes, el mosquito, el jenjen, las grandes distancias e intrincadas asentamientos poblacionales. Norge durante algunos años coordinó este proyecto.

    “Más allá del propio conocimiento del lugar, en el que tan pronto aparecían a los lados de la carretera las aguas quietas color lluvia, las vegetaciones, las aves… me sentía ir hacia otra dimensión. Me propició un terraplén, de papel y tinta, desde el que arribé hasta el cenaguero, también mítico como su hábitat, lleno de singularidades, humilde pero con una sabiduría esencial, y muy marcado por la historia de nuestro país”. 

    “Creo que tuve la oportunidad de hacer algo con lo que siempre se sueña: un periodismo muy cercano a las personas, al punto que iba a las comunidades, a las casas, y les preguntaba de qué tema querían que escribiésemos, a quién querían que entrevistásemos. Eso enriquecía nuestras proyecciones editoriales”. 

    Quizás esta ruralidad, esta convivencia con hombres y mujeres callados hasta que alguien les jala la lengua y, entonces, se sueltan a contar y contar sus peripecias entre el monte y los pantanos, le recordará a su Palmas Altas natal. De estos textos publicados en el suplemento saldría un libro de testimonios Juan Candela y otras narraciones de Zapata.

    Además de este volumen posee dos más donde llevó el texto reporteril al formato de libro Historia clínica de un héroe, textos históricos sobre Martí salidos de las páginas de Girón y Manos a la obra. Testimonios de artesanos matanceros, escritos tomados del boletín de la ACAA, editado y redactado por él  durante diez años. “Eso ilustra, de manera práctica, lo que ha significado para mí la siempre recurrente y polémica relación periodismo y literatura”, explica.

    Norge pudo vivir el proceso editorial desde varias perspectivas: la del soldado raso, el periodista de a pie y la de jefe de información, el responsable de la correlación entre la agenda pública y la mediática dentro de la institución. Y aunque hace cerca de 9 años abandonó los pasillos del Girón para dedicarse por completo a su otra hambre, la literatura, se ha mantenido en contacto a través de colaboraciones o conversaciones ocasiones con periodistas (como este escribidor) sobre el devenir de la editora.

    “Cada época tiene sus características y esto influye en lo que se quiere lograr y, a la vez, en lo que finalmente se consigue y en lo que nos deja insatisfecho. Luego, todos esos resultados se pasan adelante, como el batón de los corredores… Es un proceso de continuidad y cada cual tiene sus retos, sus tramos por correr. Se ha avanzado en algunas cosas que nos preocupaban entonces pero quedan muchas pendientes, de las que venían de atrás no saldadas por completo, y otras que se incorporan”.

    “El periodismo de una época es algo que se define entre todos. No es una responsabilidad cargada únicamente sobre los hombros de los trabajadores de los medios de prensa. Se comete un error cuando se mira todo desde esa perspectiva. Tiene que ver con el tiempo que se vive, es un reflejo de ese tiempo. Tiene que ver con la sociedad, lo que esta requiere, lo que esta exige, lo que esta consigue. Tiene que ver con la propia población así como con los decisores, los dirigentes, los organismos, las instituciones… Es algo que implica una lucha, desde la inteligencia y la persistencia. Una lucha de todos”.

    Dicen los más viejos que yo, los que entraron en el Girón cuando Norge era jefe de información, que él era implacable con los textos que le entregaban, que lo viraba para atrás una y otra vez. Al final, el mismo confesó que la palabra constituye su fin último y por ello valora el preciosismo y la exactitud en la escritura. Entonces, ahora, mientras redacto me pregunto cuántas veces iría esta entrevista de ida y de vuelta desde su oficina a mis manos. Espero que me hubiera llevado suave. 

    No sabemos cuánta hambre le quede a Norge, cuántas historias por contar; pero esperemos que nunca quede satisfecho.  

    Consejo editorial integrado por periodistas y colaboradores de toda Cuba que gustan del mundo literario.

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