Nota sobre la Biblioteca Roberto Fernández Retamar de la Casa de las Américas

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Nota de la directora de la Biblioteca Roberto Fernández Retamar de la Casa de las Américas:

La Casa de las Américas ha bautizado varios de sus espacios con nombres de relevantes figuras de la vida política y cultural de la Nación y el continente latinoamericano y caribeño.

Recientemente la nueva Biblioteca de la Casa de las Américas, sita en Línea y G, pasó a denominarse Roberto Fernández Retamar. Al propio tiempo, como se informó oportunamente a través del sitio web oficial de la institución (www.casadelasamericas.org), la sala de lectura adjunta a nuestra sede principal mantiene el nombre de José Antonio Echeverría, como se llamó desde 1959.

A cada paso de un recorrido por la Casa y todos sus espacios se descubren grandes personalidades: Che Guevara, Haydee Santamaría, Mariano Rodríguez, Manuel Galich, figuras que marcaron la historia de la institución, de la cultura cubana, de la historia de Cuba y de toda América Latina y el Caribe.

Las bibliotecas, como instituciones dedicadas a la colección, preservación, investigación y consulta bibliográfica, son espacios muy vulnerables por la naturaleza frágil de los materiales que atesora (libros, documentos de archivo, revistas, etc.). Son especialmente letales la humedad, el calor, el salitre, y, por supuesto, las penetraciones del mar, que en el litoral habanero se suceden con gran frecuencia.

Estos riesgos climatológicos y ambientales han determinado parte de los avatares de la Biblioteca de la Casa de las Américas cuya sede estuvo, durante más de 30 años en la planta baja del edificio de 3ra y G, en el Vedado.

Aun tomando todas las precauciones y medidas previstas en diversos planes de mitigación de riesgos, en 1993, cuando se produjo la arrasadora penetración del mar durante la Tormenta del Siglo, el agua salada se cebó en los almacenes y mojó una buena cantidad de documentos, razón por la cual se movieron a otros departamentos y lugares secos de la propia Casa.

Se impuso entonces la necesidad de buscar un nuevo espacio, más alejado del mar. En el año 1995, el Estado cubano decidió que se prepararan las condiciones en un inmueble de G y Línea para resguardar los fondos de publicaciones periódicas y no periódicas, así como otras colecciones.

En 1997, en un acto público, quedó oficialmente inaugurada la nueva institución como Biblioteca de la Casa de las Américas, según constaba en el letrero colocado en su entrada principal. La instalación nombrada José Antonio Echeverría se mantuvo prestando servicios como sala de lecturas y de exposiciones bibliográficas.

La creciente colección de la Biblioteca y su relevancia, desbordó la capacidad física de los dos espacios que ocupaba la institución. En un ingente esfuerzo, el Estado cubano decidió entonces donar a la Casa otro edificio contiguo, ubicado en G y 9na, para la ampliación y remodelación de la Biblioteca. Se trata de un ambicioso proyecto, que se encuentra en fase inversionista y al cual dedicó parte de sus últimos esfuerzos el importante poeta y revolucionario, presidente de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar.

En el futuro, la Biblioteca que hoy se nombra Roberto Fernández Retamar contará con dos espacios patrimoniales restaurados, una torre central y condiciones que le permitan una gestión más eficaz de sus servicios, además de su histórica sala de lecturas y de exposiciones bibliográficas José Antonio Echeverría.

Rosa Marina González (Directora)
Biblioteca Roberto Fernández Retamar
Casa de las Américas
La Habana, 14 de junio de 2020

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