Los nuevos desafíos del mundo editorial antes y después del coronavirus

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Antes de la existencia del nuevo coronavirus la resistencia en Cuba ante lo digital era feroz. Había argumentos de poca conectividad, acceso, y una gran cantidad de contratiempos.  Parte de esos reclamos se recogen en las actas y memorias de los Congresos de la Unión de Escritores de Cuba (Uneac), Asociación Hermanos Saíz (AHS), y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Sin embargo, después de asumir el aislamiento social por la Covid-19 algunos han descubierto las transmisiones de videos online y sitios digitales de los que jamás habían oído hablar, como el mismo sitio del Ministerio de Salud, por poner un ejemplo. Las visitas a sitios digitales cubanos  aumentaron en millones, según intervención del Ministro de Comunicaciones de Cuba.

En estos días, analizando las iniciativas de promoción de la lectura en tiempos de coronavirus, pensando en el mundo editorial cubano, y observando el movimiento, la desesperación y entusiasmo en las redes sociales, he pensado en tres momentos que se dieron en la Feria Internacional del Libro de La Habana que tienen mucha relación con el presente y que son desafíos para el futuro.

Desafíos del mundo digital según Katherine Müller, directora de la Unesco

Katherine Müller – Marín, directora de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Unesco ofreció las palabras inaugurales en Cuba Digital, que no pude grabar porque no llegué a tiempo, pero luego la abordé en un pasillo para conocer parte de los desafíos de esta época que reproduzco íntegramente:

Casi siempre que pensamos en desafíos del mundo digital pensamos en que se necesitan computadoras para tener acceso, y en realidad ese no es el enfoque. El primer desafío es que haya producción intelectual nacional, que haya gente que quiera producir, que quiera escribir, que quiera elaborar contenidos para que ustedes en Cuba, por ejemplo, puedan devorar ese conocimiento”.

El segundo desafío es la motivación que debe mantener a los jóvenes de que el libro es una puerta al mundo. El libro es una oportunidad para viajar por el mundo, de conocer mejor la historia, de disfrutar y de crecer”.

“Creo que el tercer desafío es apoyar a la juventud para que sepa discernir entre cuál información es válida y cuál información no lo es. Eso también es muy importante”. 

“Definitivamente no podemos ignorar que el mundo se ha vuelto digital. Si queremos seguir educando a la gente a que lea los libros tenemos que meternos a ese mecanismo digital, y hay que sustituir a veces las cosas que no son positivas dentro de ese acceso que tienen los jóvenes hoy por contenidos que realmente valgan la pena”.

“Yo creo que no es una cuestión de que, si debemos o no debemos, hay que hacerlo. El asunto es discutir el cómo. Y también cómo hacer llegar a los jóvenes, que sepan que tienen ese acceso, dónde buscarlo, cómo buscarlo. Siempre se piensa, como empecé diciendo, en la computadora; pero usted puede tener libros digitales que los puede bajar y los puede leer. No tiene que estar en línea para estudiar, y se pueden compartir. Ese es también un tema de acceso, definitivamente”.

Taller de Edición Digital impartido por Daniel Benchimol y sugerencias en tiempos de coronavirus

Otros momentos en la Feria Internacional del Libro de La Habana fueron el Taller de Edición digital y un conversatorio que impartió el argentino Daniel Benchimol. En aquel momento los participantes en el taller, editores de pocas editoriales cubanas, se asombraban y tomaban partido ante los análisis y propuestas de Benchimol, quien afirmaba siempre que lo importante era encontrar posibilidades desde Cuba. “Mi idea es tener un intercambio para conocer los alcances y los límites que tiene un editor cubano, cuáles son las posibilidades que tienen en el mundo y en Cuba”, dijo Benchimol. Y en otro momento comentó que en este tiempo “se lee y se escribe más que nunca, pero también es una edad incómoda para los que producen libros”.

El libro digital es una herramienta potente, nos dijo en entrevista Daniel Benchimol y afirmaba que los grandes desafíos están del lado de la propia industria. El libro digital resolverá los problemas que tradicionalmente tiene el libro papel: los costos de producción, la posibilidad de que un libro nunca se agote, las posibilidades de internacionalizar el libro, la escasez de espacio en los puntos de distribución, entre otros.

Benchimol insistió en todos los espacios que ambos formatos, impreso y digital, coexisten; es una discusión que no tiene ya mucho sentido. Ambos formatos, junto con otros, convivirán mucho tiempo más.  Y alertaba que lo que “debería” desaparecer es la dinámica de producción de libros actuales, donde se imprimen grandes cantidades de libros que nunca son vendidos, y que luego terminan vendiéndose en forma de saldo o quemándose para uso de papel reciclado.

Daniel Benchimol | El libro digital es una herramienta potente

En tiempos de coronavirus, Benchimol analiza en sus redes la situación actual del sector editorial y trata de ayudar a pensar algunas ideas y estrategias frente a la crisis que estamos atravesando. Escribe:

“Somos conscientes de que los ingresos derivados de las ventas de ebooks y audiolibros no compensarán las graves pérdidas que estamos incurriendo en la venta de libros en papel debido al cierre de las librerías. Pero definitivamente los consumos han cambiado y muy fuertemente en estas últimas semanas (y queremos contártelo con cifras y casos), y probablemente estemos en un momento bisagra en la historia donde las cosas serán muy diferentes luego de esta pandemia”.

¿Cuál es el papel del editor hacia el futuro?

Pensando en Katherine Müller y Daniel Benchimol, también pienso en un conversatorio que impartió en el Salón Profesional del Libro José Ignacio Echeverría, presidente del GIE (Grupo Iberoamericano de Editores). Fue en la Feria Internacional del Libro de La Habana. El título del conversatorio era “Se busca editor para el 2020”. Echeverría lanzaba dos interrogantes: ¿Cuál es el papel del editor hacia el futuro?, ¿qué está pasando en el mundo editorial? Se refirió al tema de derecho de autor y al fenómeno de auto publicación, sobre todo en los libros de ficción. Insistió en la necesidad de la imprenta bajo demanda, y como Benchimol, recalcó que el libro impreso no va a desaparecer, pero va a cambiar.

Los que criticaron tanto a Amazon hace 20 años ahora venden con ellos. Se están cerrando las grandes cadenas de librerías. Hay que pensar en las librerías pequeñas que dan servicio a una comunidad y las compras online, ¿qué librería puede tener millones de ejemplares en sus almacenes? Ahora no se pueden tener tantos libros en la librería”.

Insistió en las formas de manejar el marketing y la promoción de las ventas. Hay que ir construyendo al lector lentamente con gente interesada en nuestras líneas, e invitar al público aprovechando las listas de correos. Para el futuro los ebook van a crecer. En Inglaterra, Estados Unidos representan el 25 por ciento de las ventas.

Echevarría comentó que está llegando la Generación Z, lo leen todo en las pantallas y no es una generación que tiene que hacer transición. Comentó también que los audiolibros van a tener más popularidad, para la gente es más fácil escuchar, pero se hace necesario insertar anuncios.

“El editor debe pensar más como un curador y no como un objeto, el contenido es lo que es importante. Tenemos que encontrarles nuevos mercados a nuestros productos, sino vamos a desaparecer. Habrá que experimentar nuevas formas a hacer marketing, construir a cada título una historia”.

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Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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