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Camagüey y su realidad literaria

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Escrito por: Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte.

Camaguey, – La Imprenta Nacional fue una de las primeras hijas de la Revolución cubana; vio la luz el 31 de marzo de 1959, como prueba de cuán importante era desde entonces para la dirección del país el acceso a la Literatura y al conocimiento.

Esta obra se completó con la Campaña de Alfabetización y luego con la subvención, aún mantenida, de la producción de libros, pese a todas las dificultades económicas.

En los años 90, una de las más difíciles décadas de nuestro andar, la editorial camagüeyana Ácana daba sus primeros pasos, y en el nuevo milenio renacía otra vez el libro cubano desde distintas partes de la Isla.

Para el escritor Alejandro González Bermúdez, quien en sus más de 20 años en el Centro Provincial del Libro, también se ha desempeñado como editor de Ácana, “uno de los logros más importantes de la producción del libro en Cuba ha sido la consolidación del sistema de ediciones territoriales a partir del año 2000; creo que ha sido la oportunidad de que la Literatura se extienda de manera coherente por toda la Isla”.

Esta ampliación y diversificación fue posible gracias a la aplicación de la técnica de impresión risográfica, que aun cuestionada por sus limitaciones, ha cumplido con éxito su función de acercar más el libro a la gente. Hoy las posibilidades de la riso, como se le conoce, se combinan con variantes más atractivas que permiten ofrecer al público un producto de mayor calidad visual, lo que favorece la aceptación y amplía también las posibilidades de venta de los textos.

Alejandro González explicó que “definitivamente esa técnica de impresión, que no es más que una fotocopiadora, tiene sus limitaciones, pero influye también el apoyo económico de cada territorio para mejorar la calidad de los libros.

“Por ejemplo –agrega- Ácana hace ya muchos años no imprime ninguna de sus cubiertas con la riso, que únicamente ofrece opciones en blanco, negro y algunos tonos de grises; todas las cubiertas se hacen en poligrafía, e imagino que sea esa la intención de todas las editoriales territoriales, porque así se dignifica mucho el libro como objeto visual”.

Por medio de la riso fue posible ampliar las producciones de Ácana que antes del año 2000 eran muy limitadas, y que incluyen varias colecciones, entre las que se prioriza por la alta demanda Suma y reflejo, donde aparecen ensayos de historia local y otras temáticas de arquitectura y urbanismo; la colección infantil Musa traviesa, y la de poesía llamada Surtidor.

A ellas pertenecen los libros que el público busca con mayor frecuencia, según comentó Evelin Queipo Balbuena, directora del Centro de Promoción Literaria, que incluye a la Editorial Ácana, quien aludió también a la promoción que complementa las publicaciones y que llega en esta provincia hasta librerías, escuelas, hospitales y comunidades intrincadas de todos los municipios, con el apoyo de importantes escritores lugareños y de la brigada de la Asociación Hermanos Saíz, Golpe a Golpe.

Para constatar esta realidad basta llegarse a la librería Antonio Suárez, de la céntrica calle Maceo de nuestra ciudad, donde nos recibió Bárbara Tobar Labrada, una librera con varias décadas de experiencia, quien comentó sobre peñas como las que mantienen allí los intelectuales camagüeyanos Jorge Santos Caballero y Benito Estrada, y sobre su propia labor de orientación hacia las muchas personas que a diario se acercan en busca de algo nuevo para leer.

“Me gusta mucho este trabajo. Le sugiero títulos a las personas, como los Cuadernos de Historia Principeña, de Elda Cento Gómez, o textos del Premio Nacional de Literatura Luis Álvarez Álvarez, pues la mayoría llegan buscando libros sobre la historia de la provincia. Otros muy demandados son los títulos para niños y los de autoayuda”.

Asegura que no solo los visitantes o transeúntes ocasionales llegan en busca de lecturas, sino que es visible que al público camagüeyano le gusta mucho leer porque “siempre viene alguien buscando un libro”.

Gracias a personas como Baby, quien asegura estará allí por el resto de su vida, se espera que la librería Antonio Suárez ratifique este año su condición de destacada.

Gracias a hombres y mujeres que trabajan a diario por las letras cubanas, y sobre todo a los lectores, el libro en Camagüey ha de ser siempre uno de los mayores orgullos de esta tierra, cuna de la Literatura cubana. (Foto: Archivo)

FUENTE: http://www.cadenagramonte.cu

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