Reseña

Cuba libre: la utopía secuestrada o la consagración de un historiador

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Escrito por: Ronel González

Ernesto Limia es un insolente. ¿Quién es este hombre que viene de la nada y se atreve a hacer valoraciones, refutar y emitir criterios especializados, recrear pasajes asentados en el imaginario nacional, desarmar y reconstruir visiones, sin ceder un ápice a la ficción? ¿Quién es este Ernesto Limia, insisto, bayamés nacido en 1968 que se presenta como analista de la información, licenciado en Derecho y titular de diplomados en Migraciones Internacionales y Economía, que hoy trae nada más y nada menos que la tercera edición de Cuba libre; la utopía secuestrada, volumen de casi quinientas páginas publicado por Ediciones La Luz, una editorial inteligente, de lujo y, sobre todas las cosas, muy valiente?

Si no fuera por la pasión desbordada que irradian estas páginas, el apego a la verdad, la objetividad de las ideas, el grado de convencimiento que se intuye y respira, y la concisión de la escritura para no divagar ni hacer que el lector se extravíe en un rimero de relatos grandes y pequeños, francamente pensaría que tanto el autor como su libro son una invención institucional, como quizás le pudo parecer a algunos suspicaces del gremio, pero es que el solo esfuerzo de atreverse a invocar y reconstruir algo tan excepcional como es la historia de Cuba, desde la admiración que se transforma en comunión con tendencias, escenarios, personajes, héroes, antihéroes y, a la vez, con disensión y replanteos respecto a ambigüedades o tópicos de naturaleza infundada, si no fuera por todos esos ingredientes yo no creería que este libro constituye un aporte sustancial a nuestros estudios culturales.

La diversidad de fuentes consultadas, el cuestionamiento descarnado del material y la inferencia a partir de la información recopilada son procedimientos que saltan a la vista. El empeño mayúsculo del investigador de sistematizar conocimientos y resultados parciales, desde la mixtura metodológica inductiva-deductiva que permite arribar a conclusiones propias y desprejuiciadas le dan a Cuba libre; la utopía secuestrada, el rango de libro modélico, obra de referencia en el camino hacia una especie de estudio enciclopédico de la conformación de nuestra identidad como pueblo, si es que tal pretensión es factible y realizable.

Intentar la comprensión del complejo tránsito vivido por nuestro país desde finales del siglo XVIII hasta el período de ruina que inauguraron los años últimos de la centuria XIX, posteriores a la Guerra necesaria librada por el Ejército Libertador y la llamada Guerra Hispano-cubano-norteamericana, no cabe duda que representa una pauta de alto interés en la trayectoria profesional, vital y espiritual de un autor que interroga con honradez acontecimientos y procederes para teorizar acerca de la frustrante irrupción de los “hermanos del Norte” que dieron un tajo a la trágica belleza de nuestras contiendas independentistas, con la consabida participación de traidores, oportunistas y confundidos con la humareda mercantil y tecnológica de los hijos de Washington.

Cespediano, martiano y fidelista medular, Ernesto Limia Díaz hereda el ímpetu y la mirada de grandes historiadores cubanos y vuelve ameno un tránsito que en ocasiones otros esculpieron en mármol, pespuntearon con lodo o erigieron con piedras tan ásperas que hicieron infranqueable el acceso e imposibilitaron el goce.

Los jóvenes de hoy tienen en este libro una nueva posibilidad de asomarse a nuestra historia sin las excesivas intelectualizaciones de textos precedentes, verdaderas camisas de fuerza que para quitarse hay que cortar con grandes tijeras de hojalateros.
Los invito a adquirir esta edición ampliada, revisada, abierta hacia otras zonas y manifestaciones de la cultura, émula de la poesía, la pintura y la fotografía que permite corroborar que sin la insolencia, sin el atrevimiento y sin la mirada firme y cariciosa no se puede concebir nada que provoque polémica, admiración, respeto.

Un fuerte abrazo para mi hermano Ernesto, después de mi esposa el primer lector de mis poemas mambises, patriota oriundo del Bayamo de damas y caballeros acaudalados que un día le prendieron fuego a la ignominia y a machetazos seccionaron la manigua esplendente para que no hubiera duda acerca de qué lado estaban los enemigos de la patria.
Y por supuesto que no puedo concluir mi presentación sin una décima, la estrofa nacional cubana, otra de las muchas armas que le arrebatamos al enemigo:

Hijo de la estirpe eximia
de Martí y Carlos Manuel,
con la patria a flor de piel
va el soldado Ernesto Limia.
La historia, honradez y alquimia,
su trayectoria preside
porque su desvelo impide
cualquier mirada pedestre
para que nadie secuestre
la utopía ni la olvide.

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Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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