Entrevista

Giselle Lucía Navarro: “Aprendí la constancia, la pasión y la dedicación que requiere la escritura”

Conocí a esta hermosa muchacha por las redes sociales, y luego nos encontramos personalmente en la Feria Internacional del Libro de La Habana, cuando recibió su Premio Literario La Edad de Oro 2018, que entrega la editorial Gente Nueva, en el apartado de poesía para niños.   

Supe que Giselle nació en La Habana en 1995. Es poeta y narradora. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz y del Movimiento Poetas del Mundo. Graduada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa y es profesora de Literatura en la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba, donde también funge como investigadora en temas afines a la cultura hispana. Es correctora de prensa del periódico Trabajadores.  Y actualmente cursa el 5to año de Diseño Industrial en el Instituto Superior de Diseño.

Entre sus reconocimientos sobresalen, entre otros, el Segundo Premio Farraluque de Poesía Erótica (2012), Mención en el Premio Regino Pedroso de Poesía (2012 y 2018), Gran Premio de Poesía Fantástica Oscar Hurtado (2013), Mención del Premio Pinos Nuevos de Literatura Infantil (2018). Textos suyos han sido publicados en antologías y revistas en Cuba y el extranjero.

¿Desde cuándo escribes para niños?

Comencé a escribir a los cinco años. Escribía historias de fantasía y redondillas. Muchas veces las encuadernaba e ilustraba yo misma. Mi primer libro lo terminé en el 2010 y sería una primera versión de Música de agua, poemario que resultó mención en el Pinos Nuevos 2017.

 ¿Eres graduada de algún taller literario?

A los catorce años, ingresé al Grupo Literario Silvestre de Balboa, con sede en la Asociación Canaria de Cuba. Allí conocí al poeta Rafael Orta Amaro, quien fue mi profesor por cuatro años, y a quien le debo en parte mucho de lo que soy como escritora. De él aprendí la constancia, la pasión y la dedicación que requiere la escritura; en ese marco vinieron mis primeros reconocimientos (La flauta de chocolate), mis primeras publicaciones en antologías, y allí nacieron los embriones de muchos libros.

También frecuenté durante un tiempo el Taller Espacio Abierto. Luego ingresé en el Centro Onelio Jorge Cardoso. Soy graduada del curso XVII. Allí conocí a Eduardo Heras León, un hombre sencillamente extraordinario que marcó mi forma de ver la literatura y la vida. Siempre que voy a escribir algo me acuerdo de esas palabras suyas de que la misión de un escritor es escribir bien, y eso trato de hacer.

¿De qué eres graduada, cuál es tu formación profesional?

Curso el 5to año en el Instituto Superior de Diseño (ISDi) en el perfil de Diseño industrial, y aunque el diseño ocupe una parte importante de mi tiempo y mis intereses, la literatura vino primero y vino para quedarse.

¿Herencias familiares?

No provengo de una familia de escritores ni poetas, pero sí de buenos lectores y personas sensibles al arte. Creo que esa es mi mayor herencia y, en particular, mi amor por los libros es fruto del esfuerzo de mi abuela por llenar de color mi infancia ante otras escaseces.

¿Tus referencias literarias?

En literatura para niños aprecio mucho la obra de Excilia Saldaña y Dora Alonso.

¿Has publicado algo antes?

No. Aunque tengo varios libros inéditos y he colaborado con muchas revistas y antologías, este sería mi primer libro publicado, la primera semilla que germina.

¿Cómo te enteraste del premio?

Recibí una llamada de mi amiga Elaine Vilar Madruga con la noticia. No me había enterado de la fecha de la premiación, así que no pude asistir. Elaine no estaba segura si yo era premio o mención, pues ella había sido premiada en teatro y aún estaba muy emocionada. Me di la tarea de confirmar el rumor, pero no aparecía ninguna información por ninguna parte, hasta que abrí el periódico Juventud Rebelde y leí el artículo de los premiados. Fue una alegría inmensa.

La sorpresa de recibir este premio…

Era algo que no me esperaba. Este es mi primer premio importante. Siento una felicidad que difícilmente podría describir en palabras. Creo que el mayor premio que me han dado es la inspiración para escribir más y mejor.

¿Qué nos puedes decir de tu libro?

El circo de los asombros es mi segundo poemario para niños, lo terminé de escribir en el 2016.  Incluye diversas variantes estróficas, entre ellas, décimas, ovillejos, cuartetas, redondillas, pareados y versos libres. Es un libro que recrea el mundo circense y la impresión que este causa en los niños, desde una perspectiva en la cual los niños son los protagonistas, descubren en cada acto o travesura lo bueno y malo de la vida, y actúan con madurez, siendo capaces de hacer reír ellos a los payasos.

Creo que un libro para niños debe ser dinámico y debe estar acorde con los tiempos actuales, con la forma de pensar de los niños de hoy, pero siempre el mensaje debe ser conservar la frescura y la inocencia de esa etapa tan importante de la vida que es la niñez.

 

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Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Fundador de Claustrofobias.

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