Entrevista

Georgelina Miranda: “Abrirles la vida a esas personas con la lectura y la escritura es algo inexplicable”

Por: Jorge Suñol Robles    /   Foto: Carlos Rafael

Cuentan que desde niña su foto ya estaba en la prensa. Años atrás, en  las páginas del  semanario ¡ahora!, Georgelina, en una tribuna, era parte de la noticia. Fue su pasión por la historia, el amor por esta ciudad que respira y llama “paraíso de vida”, fue el sentido de pertenencia, el deseo de aprender y de que otros, aprendieran con ella.

Con apenas once años, una muchacha pequeña, pero decidida y firme, se fue al campo a alfabetizar. Dejó atrás su familia, pero no sus sueños. Iba por una hermosa misión y por su madre, que le enseñó la Revolución.  Llegó hasta Sao Arriba y allí cumplió su campaña.  Ella me lo cuenta con orgullo, como el hermoso recuerdo que se tatuó en su historia.

“Es un momento cumbre en la vida de cualquier persona. No sentíamos la fuerza de eso,  hasta que lo enfrentamos conviviendo con ellos. Yo alfabeticé a la familia de los Corchete Brizuela, muy humilde y trabajadora.  Todavía uno de ellos está vivo y mantengo vínculos.

El abrirles la vida a esas personas con la lectura y la escritura es algo inexplicable. Recuerdo que cuando ellos terminaban, hacían una carta de agradecimiento a Fidel. Era algo emocionante, hermoso. Ya después me hice historiadora y comencé a entender que poner la huella digital en un documento, firmar con una cruz, o que te engañaran porque no sabías hacer ninguna de las dos cosas, y que luego de mi labor en la campaña, tuvieran conciencia de sí, como persona, fue inmenso”, rememora esta mujer de 72 años, vividos y soñados.

A Georgelina Miranda Peláez se le dedica la edición 37 de la Semana de la Cultura Holguinera. Cuando se cite un nombre en el rescate y conservación del Patrimonio de esta ciudad, habrá que acudir a ella, por su constancia, su labor promocional y educativa, su resistencia.

Corría al año 1970. Junto con otros apasionados, comienza a trabajar en el primer museo de  Holguín,  “Carlos de la Torre y Huerta”. Luego pasó por “La Periquera” y  la Casa Natal de Calixto García.

 “Ese vínculo con la historia y el patrimonio, te va generando un mayor sentido de pertenencia. Hay que trabajar con la ciudadanía para que entiendan la necesidad de conservar el patrimonio, porque la mayor parte de este no está en las instituciones que hemos creado, está en las casas, en los organismos, está en la sociedad. Lograr que todo eso se preserve, no es nada fácil, la sensibilidad en nuestros decisores no siempre es la que necesitamos”, así responde cuando le pregunto qué ha sido lo más difícil en todo este tiempo de su labor como historiadora y promotora cultural.

Georgelina dirigió, durante 24 años, el Centro Provincial de Patrimonio Cultural. Fue, además, fundadora de la Comisión de Monumentos, que ya suma cuarenta años de creada: “Nuestra experiencia nos dice, que es mucho más lo que nos queda por hacer, que lo que hemos hecho, es mucho más lo que nos queda por lograr, que lo que hemos logrado”, y habla segura, con deseos de seguir, de continuar la aventura.

Me dice que a un historiador no le puede faltar la perseverancia, el deseo de aprender y saber: “Nosotros no sabemos nada, es más lo que está por conocer que lo que hemos conocido. En ese sentido, los que tenemos la labor de promover y divulgar, nunca terminamos, y creo que es de las cosas mejores que tenemos en nuestras vidas, la necesidad de dar conocer lo que logramos rescatar, para que luego se aprecie”.

Para ella, el hecho de que esta jornada cultural se le dedique, es un gran compromiso: “Lo que has hecho, digo que significa poco para cualquier persona que le dediquen la Semana, respecto a lo que entraña para el futuro. No puedes defraudar la confianza, el cariño y el aprecio. Tratar de hacer más, para que ese reconocimiento valga”.

Le digo que es una mujer bella, que quiero probar su comida, porque todo el mundo dice que cocina delicioso. Ella se ríe, y se ve más hermosa. “No te me pongas espejuelos”, me responde. No los necesito para ver tanta pureza. La sigo escuchando, entendiendo, porque vale la pena recorrer y contar su historia.

Es difícil describirse a uno mismo, examinarse. Puede ser muy subjetivo. Georgelina me confiesa que le gusta entregarse a todo que  hace: “Lo que no me gusta, no lo asumo. Una sola cosa tuve que hacer en mi vida por obligación. Fue cuando en el Comité Ejecutivo del Poder Popular me designaron para atender Comunales y Salud. Ese no era mi mundo. Asumí la tarea y traté de hacerla lo mejor posible. Traté de aprender de ese mundo que no conocía”.

Muchas veces la labor del promotor cultural es desvalorizada en la sociedad. Y aunque, su balanza se incline más a su papel como historiadora, comenta: “El promotor, como plaza que se ha instituido y generalizado, tiene que hacer mucho más. Tiene que empezar por estudiar y conocer la historia de su localidad, de su consejo popular, de su circunscripción.

Es triste que haya una tarja de un monumento en una localidad, y los que están a su alrededor lo ignoren, no lo respetan, no lo mantienen. Eso tiene que ser una tarea y una obligación de todos. No es solo del que vive al lado, del organismo que lo atiende, o de la fecha que viene, es un trabajo permanente, y para que sea así los que tenemos esa posibilidad desde nuestra posición, tenemos que hacer más por dar a conocer la historia de Holguín, para lograr la sensibilidad que se necesita, la conciencia en nuestro actuar cotidiano, y se transmitan a las nuevas generaciones estas esencias de vida”, insiste.

Más que a investigar y a escribir, su labor ha estado encaminada a la educación, a la transmisión de conocimientos hacia los más jóvenes. Ella,  también, es una gran pedagoga. Por eso, le pido su opinión sobre los cuestionados métodos de enseñar la historia en nuestras escuelas:

“El primer problema es que los maestros no van nunca a las fuentes originales. Tú vas dar una clase, pues averigua qué hay de tu localidad, quiénes son las figuras, qué hecho es importante, trata de ir a los lugares, para que puedas hablarles a los muchachos”.

Ella menciona nombres en su vida que no pueden omitirse, porque marcan sus esencias: Hiram Pérez Concepción, padre de sus hijos y esposo durante mucho tiempo, su profesor José Agustín García Castañeda y su madre. “Todo lo que he hecho,  ha sido con amor, alegría, con satisfacción. Alguien me decía hace poco que por qué no cogía vacaciones, bueno, porque yo disfruto mi trabajo, me siento bien con lo que hago, me siento realizada”.

Y por fin, ¿la cocina?: “ El día que me vean más atormentada no me van a encontrar frente a una pantalla del televisor, me van encontrar en la cocina. Se me olvida todo lo malo que pueda existir, independientemente que en mi vida he luchado por lo malo no tenerlo, no guardarlo, no recordarlo. A mí me pasa algo malo y a los diez minutos lo borro. Es un virtud, quizá, que tenga y eso me ha permitido ver las cosas que alegran la vida y no las que entristecen. No es que no sienta,  pero a esos dolores hay que dejarlo pasar, se deja que caminen y se vayan solos”.

Dicta un bolero hermoso que lo queda por vivir, serán sonrisas. Georgelina le queda más, todavía sueña con mucho. “Lo transcurrido no es nada, si lo vemos en el tiempo, hemos empezado a andar. Sueño con ver a  La Periquera convertida en el museo, que desde que empezamos en el ´68 hemos soñado. Sueño con que se quiten todas las rejas de los parques, porque haya conciencia de que hay que cuidarlo, las rejas se ven bonitas, pero eso es un parabán para la indisciplina.

“Sueño con una juventud, que cuando vea un monumento se pare a leer la tarja y sienta algo que debe saber. Sueño con que esta juventud, continúe la obra que tantas generaciones han comenzado. Hasta que muera, tengo que ser capaz de aportar, de enseñar. Sueño con que todos sientan la ciudad con el amor que se debe sentir. La ciudad no es una palabra, son años de vida y generaciones que han pasado”. Dicen que el que sueña, siempre vive, y ella quiere vivir soñando.

Ver perfil completo

Consejo editorial compuesto por periodistas y colaboradores de toda Cuba que gustan del mundo literario.

Estaremos encantados de escuchar lo que piensas

      Deje una respuesta

      Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

      El inicio de sesión/registro está temporalmente inhabilitado