Entrevista

Legna Rodríguez Iglesias: “Hay un carácter enfermizo en la escritura”

¿Cuáles temas/visiones/­angustias pueden detonar tu necesidad de escribir?

La Angustia. No es posible escribir sino sobre la base de Eso. Eso inmenso que te divide y multiplica por dentro, te hace bueno y malo, limpio y sucio, joven y viejo. Me interesa la Sexualidad, la Sociedad, la Naturaleza. Me interesa la Enfermedad, la cosa podrida, el mal gesto. Hay un carácter enfermizo en la escritura que es esencialmente lo que me importa.

¿En tu caso el silencio escritural también puede ser una manera de creación?

Bueno, el silencio es algo muy misterioso. Yo por ejemplo no puedo dormirme con silencio, lo odio, me inquieta mucho, me pone histérica. Y en un marco íntimo las personas se quejan de que hablo mucho, de que no hago silencio. Pero entiendo que te refieres al reposo literario, ¿verdad? Mi experiencia consiste en la disciplina, y el egoísmo. La escritura necesita que uno piense en ella all the time. Así que yo trato de escribir, y si no, pienso en eso que escribí, y si no, pienso en lo que escribiré, y si no, pues mejor me acuesto.

¿Cuáles impulsos te llevaron a escribir tu primer libro?

El impulso de manifestarme… lo recuerdo como si fuera hoy. De manifestarme en muchos sentidos, creativamente pero también personalmente, socialmente. Uno está en contra de tantas cosas, y un día se da cuenta de que puede hacer algo, no cambiar nada, pero sí manifestarse, decir eso que no se ha dicho, con tus propios recursos y habilidades.

¿De qué manera la voz que en él prevalece ha mutado hasta hoy? ¿Qué elementos de esa primera vez permanecen en la escritura de tu más reciente volumen?

Toda esa necesidad, esa actitud, continúan presentes. A eso se le han ido sumando urgencias, excesos y defectos. Pero sigo escribiendo de la misma forma. Me gusta escribir un libro como si ese fuera mi primer libro. Muchos dicen que tengo una fórmula. Está bien, pero no es así exactamente. A mí me importa mucho que cada libro sea una historia, la primera historia que escribo, lo primero. Eso fue así desde el principio. Es inquietante y te da la posibilidad única de estar enfrentando algo desconocido, por tanto, ese libro se convierte en algo principal.

Los géneros literarios no son compartimentos estancos, ni son elementos inamovibles. En este sentido, ¿cómo organizas tu escritura, cuánto tiene de porosa, de mutable?

Tiene todo de mutable. Incluso el hecho de que cuando termino un libro, empiezo a escribir otro, y este próximo no puede ser como el anterior, me es urgente y obligatorio cambiar el género, fugar. Mutar. Veo la escritura como una forma de vida. Es igual que hacer un viaje. Llegas a La Habana, por ejemplo, o a cualquier otra ciudad, y no puedes iniciar un viaje a La Habana, otra vez, porque estás en ella, tienes que ir a otra parte, a otra ciudad, otro mundo. Eso es la escritura.

¿Con cuáles recursos te gusta alimentarla para que responda a los hombres de esta época y sus apremios?

Bueno, yo le doy comidita orgánica, tú sabes, comidita de verdad. La escritura no es un juego. El arte no es un juego. No se alimenta con hormonas o antibióticos. Se alimenta con cosas reales, crujientes, frutas!!!!!! Y si esas cosas están echadas a perder, no importa, mejor aún. Pescado fresco!! Tenca!!! Lo que sea!!! Pero nunca embutidos, nunca mierda falsa. Entiendes eso?? Es tan simple como verme a los ojos, yo no puedo ser falsa. Eso sería traicionarme a mí, pegarme los tarros a mí, ofenderme a mí misma. Mira, un escritor tiene que escribir, y más nada. ¿Y cómo escribes? ¿Qué es lo que te importa? Ahí está la respuesta.

¿Cómo se siente haber sido bautizado como componente de la llamada generación cero de la literatura cubana?

Yo aún no sé hablar coherentemente de eso. Es un punto de partida para el análisis de una época determinada, aunque definitivamente, también, la Generación Cero se ha convertido en un grupo que se expresa de una determinada forma. Siempre digo lo mismo, y sé que suena ingenuo, pero no me importa. Si en esta Generación están Oscar Cruz, y Jamila Medina, que además son mis amigos, mi familia, entonces es un honor. Tan simple como eso. Fa. Mi. Lia.

Muchos de tus libros han sido publicados por la riso. Hasta dónde crees que han aportado o restado…

Bueno. Tema caliente. Se supone que alegra y ofrece variables. Pero tal vez son libros perdidos, que se quedan por ahí, y ya no puedes hacer más nada. Por ejemplo, mi libro La Mandarina Mecánica, que mucha gente criticó, que hasta Gente Nueva se negó a publicar, sigue siendo para mí un libro precioso y significativo, y estoy segura de que es digno de una edición hermosa. Pero salió por Reina del Mar, y ni yo tengo, ni nadie a quien le pregunto me dice que lo ha encontrado. Es decir, trescientos ejemplares de un libro pequeñito e insignificante, sin colores, vale la pena? No sé. Es uno de los ángulos desde donde lo miro. Y es verdad. Sin embargo, agradezco a Reina del Mar el esfuerzo, y a sus editores. Porque la responsabilidad no es solo de ellos. Ya se sabe que es un lío de presupuestos y de recursos. Y que no hay recursos. Y que no hay nada. Está bien. Repito: lo único que tiene que hacer uno es escribir.

¿El Centro Onelio qué significó para ti?

Yo pasé el Centro Onelio en un año tenso para mí. No lo pude disfrutar como sé que otros lo han disfrutado. Y mi opinión de cualquier taller creativo es siempre la misma: hay que divertirse. Aprender es divertirse. Yo aprendí ahí a hacer un viaje en tiempo récord, con un peso en pesetas, desde Mulgova, Santiago de las Vegas, hasta Quinta Avenida, Playa. Y eso en tiempos de “camello”, año 2005. Y hablando literariamente, el Centro Onelio padece el mismo problema que cualquier escuela común, tienes que estar en el grupo de “los preferidos”, si no, los profes no te ven. Pregunta a cualquiera de ahí si se acuerda de mí en la clase? Nada que ver.

Si tuvieras que ubicarte en una zona de la extensa y variada tradición literaria cubana, ¿en cuáles coordenadas pudieras situar tu obra?

Coordenada actual.

¿Cuáles asuntos se han quedado esperando por un tiempo mejor en tu escritura, en la espera de una mejor comprensión de aquellos que deciden lo publicable o por el contrario no crees en asuntos extemporáneos?

El único asunto pendiente para mí es empezar el próximo libro. Tal vez uno tiene miedos, pero al menos yo, no escribo con miedos. De hecho, tengo más de diez libros inéditos. No me importa. Algún día se publicarán, o no. Escribo lo que tengo que escribir, gústele a quien le guste. Este año han salido varios que en Cuba no se conocen, y si depende mí, no se conocerán, porque tendría que comprarlos y enviarlos, y soy una escritora sin Dinero. Pero lo mío, como te dije, es escribir.

En este tiempo multimedial e hipertextualizado…, ¿c­ómo es el vínculo que te interesa mantener con el posible lector?

Exactamente ese. Un vínculo entre yo y yo. Yo también disfruto de eso. Me interesa. Me gusta. Yo no vivo en el siglo veinte, yo vivo en el veintiuno, y escribo para personas de ese siglo. Hasta cuándo!! Ese es el problema fundamental. Y ya, que se me va a ir una mala palabra.

Has escrito poesía, novela, cuento, literatura para niños y ahora el premio Casa de Las Américas de teatro… enfrentar la diversidad de géneros, es un reto…

Claro que sí. Nada más interesante que eso. Una muchacha de La Casa de Las Américas me está haciendo una entrevista en la cual me pregunta algo parecido y yo le respondo eso, que necesito enfrentarme a lo desconocido. Es un riesgo. Es una emoción. Es una dificultad. Es un triunfo.

¿Cuáles serían los 10 escritores jóvenes que mencionarías en una pequeña lista?

¡Mi madre!, pero escritores jóvenes cubanos?, jóvenes de qué edad? Bueno, cubanos, jovencitos, voy ahí:

  1. Jorge Lage
  2. Oscar Cruz
  3. Sergio García Zamora
  4. Osdany Morales
  5. Rogelio Orizondo
  6. Jamila Medina
  7. Gelsys García

Me faltan tres, pero tengo asma. Pido permiso para terminar esta entrevista 1.0. Me retiro y te doy las gracias. Te abrazo. Espero verlos pronto.

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Legna Rodríguez Iglesias,  Miami, Florida, 10 de marzo de 2016

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Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Fundador de Claustrofobias.

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