Desnudo con bestias: Para acercarnos a un óleo sobre bond 75 g/m2, de José Orpí Galí

Siempre pensé que el retrato de un poeta sería algo muy parecido al Mallarmé de los trazos nerviosos y sueltos de Manet[1]: un hombre de gabardina y mirada errante que hurga más allá del pintor, quien, a su vez, lo coloca contra un fondo de pinceladas caóticas, como pueden ser los pensamientos del poeta. Un hombre ensimismado en sus propios demonios.

O tal vez, el del poeta curvado por la artritis[2] y el olvido, ajeno también a los ojos escrutadores de un George Grosz incapaz, desde su objetividad, de entrever qué otros dolores se expían en el cristal de los lentes.

No me asombraría, incluso, que la más exacta imagen fuera la de “El poeta pobre”[3] que Carl Spitzweg ve en un cuarto sin muebles pero lleno de libros; la espalda hundida entre las almohadas; espantando la frialdad con un cobertor raído; sosteniendo entre las manos (quizás ateridas), el papel donde repasa los versos que tal vez alimenten el fuego de la noche.

Pero nunca se me hubiera ocurrido que el mejor retrato de un poeta pudiera ser un “desnudo”.

Y no ha venido a ser precisamente un pintor quien me convenza de ello, sino la lectura de Desnudo con bestias, el más reciente poemario de José Orpí Galí (Santiago de Cuba, 1953), publicado por Ediciones Santiago en su colección Niágara, dedicada a la poesía.

Aunque pudiera sugerir lo contrario el exquisito detalle de la obra El pan nuestro de cada noche (Servando Cabrera, 1981) que seduce en la cubierta y contracubierta de este hermoso libro (OTRO hermoso libro de Ediciones Santiago); y muchos ya se froten las manos de su mente lujuriosa a la espera de un striptease por parte de Orpí; no es la ausencia de ropa lo que prima en este libro, sino el nudismo del alma de un hombre que ha vivido (vive) por y para la poesía.

Tres son las partes que componen el poemario —como la clásica subdivisión del cuerpo humano en cabeza, tronco y extremidades— y en cada una es posible distinguir fragmentos del corpus poético del que se construye el poeta. A estos fragmentos, en un acto de sinceridad admirable (no por gusto el primer poema se titula “Confesión”, anuncio de lo que vendrá), nos permite Orpí asomarnos como modernos Manet, Grosz o Spitzweg.

Es así que, “El canto de los vampiros” pudiera resumirse en ese hombre curvado por la litiasis/ y el dolor de las rodillas, que rememora en el brillo de sus lentes, a toda esa gente que quiso y se llevó la lluvia; los “Elogios del enigma” pudieran hallarse entre los libros regados por el piso mugriento, donde quizás estén La montaña mágica, los versos completos de Sor Juana Inés de la Cruz, u otras de las historias de las que se nutren los textos de esa parte del poemario; mientras que el rostro melancólico y desconcertante de Mallarmé, sería el mejor reflejo de quien desea Saltar hacia la nada/ sin testigo de un pacto con el tiempo, en “Espacio abierto”, tercera  y última parte del libro.

De lo íntimo a lo público; de la anécdota personal a un diálogo entre Lezama y Virgilio; de la preocupación por los amigos que siempre vuelven/ a brindar en copas transparentes/ el vino escanciado en las bodegas/ del infierno al fondo de una trinchera salpicada por la sangre del enemigo. La nostalgia, la familia, la ciudad, el amor, la muerte, el Hombre y su destino, el tiempo… son los temas por los que el poeta anda “desnudo”, libre de hermetismos que cubran el mensaje, sin miedo a mostrarse vulnerable, asustado, enamorado, culpable, deudor. Estos son los colores del cuadro.

Y el lienzo no podría ser otro que la poesía. Y es la poesía la argamasa que da forma a los perfiles del cuadro. Y también el pincel con el que el poeta, ahora pintor, retratista, firma su mejor obra.

No podía ser de otra manera, tratándose de Orpí. Para él la poesía es salvación personal (sigue estrujando papeles/ sin darse cuenta/ que a la salida del puerto/ ha dejado de inventar su vida/ para salvar la mía; “Saliendo del puerto”); redención (Pero el hombre/ alzándose en sí mismo/ en su ansia/ edifica verso a verso/ una utopía de la redención y luz; “Las credenciales del hombre); es labor diaria (Cada tarde parece prolongarse/ como un tiempo repetido/ un ademán de vigilia/ donde nada trasunta / el fervor con que escribo estos versos; “A veces”); es el centro de su vida (He notado una mancha en la foto de mi madre/ Y treinta años después le escribo este poema; “La foto”).

En este Desnudo con bestias solo discrepo del poeta/pintor en uno de sus trazos, los versos que cierran el poemario. En “Poeta maldito”, alerta Orpí: no leas a ese poeta. Y yo les digo, no le hagan caso. Lean a este poeta, déjense contaminar y desgarrar por su verbo, no importa que se conviertan en esclavo de este libro; léanlo a la luz cálida de una vela. Les aseguro que no solo no maldecirán el instante en que sus dedos cruzaron sobre sus líneas, hojearon sus páginas. Después de él, tal vez, ya nunca más sus vidas volverán a ser las mismas.

[1] Stéphane Mallarmé; Edouard Manet (1867-1870). Óleo (27,5 x 36 cm.). Museo d’Orsay, París (Francia)

[2] Sobre un retrato del poeta alemán Max Hermann Neisse (1927), de George Grosz. (1893-1959). Óleo sobre lienzo. 60 x 74. MoMA. Nueva York.

[3] El poeta pobre (1839). Carl Spitzweg (1808-1885). Óleo sobre lienzo, 36 x 44 cm. Alte Pinakothek, Munich

4 Comentarios
  1. Gracias a ti, Yunier, y a Clasutrofobias, por la posibilidad de hacerlo por esta vía, y el chance que me dan de promover algunos libros…. abrazo

  2. Responder
    Yunier Riquenes García 7 noviembre, 2018 a 7:33 pm

    Gracias por promover al gran José Orpí, Noel… No pude estar en la presentación de este libro. Orpí es uno de los buenos amigos…

    Deje una respuesta

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Registrar una cuenta nueva
    Nombre y Apellidos (Requerido)
    Perfíl literario (Requerido)

    Si deseas marcar varias opciones mantenga oprimida la tecla CONTROL (CTRL)

    Fecha de nacimiento
    Lugar de nacimiento (Requerido)
    Residencia actual
    WhatsApp / Celular
    Sitio web / Redes sociales
    Restablecer la contraseña