Eldys Baratute: El secreto del muro

Ya salió de imprenta mi libro El secreto del muro, un libro que el que según su editor, Enrique Pérez Díaz, …Un muro alto de concreto divide las primarias que dirigen dos primas rivales. Un muro de ideas civico-religiosas, poco tolerantes y antagónicas, enfrentan los pre adolescentes María Cristina y el Ruso a quienes-como Romeo y Julieta-, sus padres no permiten amarse con libertad….

AQUÍ LES DEJO EL PRIMER CAPÍTULO

I
EMPEZAR EN SEXTO B

¡Al combate corred bayameses,
que la patria os contempla orgullosa;
no temáis una muerte gloriosa,…

En el patio de la escuela todos entonaban con fuerza el Himno Nacional, con cada una de las notas se les raspaba la garganta a los pioneros. Gritaban, gritaban y gritaban, para que pudiese escucharse en la escuela Meñique, el colegio que estaba después del muro donde se terminaba la escuela.

—Ese es Himno de la patria—decían los maestros—y los de allá al lado deben saber que nosotros lo cantamos más alto, con más deseo, con más patriotismo, para eso somos los mejores.
Sin embargo siempre quedaban algunos indisciplinados, y desde el privilegio que le brindaba estar al final de la fila, pellizcaban al que tenían delante, aprovechando que los maestros no los podían regañar, por la posición de firmes que les imponía el Himno.

María Cristina, una de las niñas del final, tenía su cabeza muy lejos del patio de la escuela. Pensaba en lo bien que le habían ido las vacaciones y en lo molesto de empezar las clases con las maestras regañonas, la mochila llena de libros y los nuevos compañeros de aula. Si ella tuviese una varita, como la de los magos, su primer deseo hubiese sido desaparecer el pasado viernes del almanaque. Ese día, su mamá, después de dar quinientos paseítos alrededor de ella, le dijo:

—Querida, prepárate, dentro de tres días comienzan las clases. Seguro tus compañeros de grupo te van a caer bien. A tu edad a mí me encantaba conocer gente nueva.

Ahí se dio cuenta de que se le habían acabado las escapadas para la piscina y las series de vampiros en el DVD. Ahora empezaban las clases, las tareas, Educación Física, las maestras gordas y las flacas y lo peor, tenía que comenzar en otra aula, con varones a los que les gustaba halar moños y niñas llenas de “no puedo”, “mi mamá no me deja” o “todavía estoy muy chiquita para eso”.
Ya se había acostumbrado a sus amigos del grupo quinto E, estaban juntos desde el preescolar. Algunos eran un poquito insoportables, pero los conocía. Por eso le molestó tanto que, sin contar con ellos, la Directora de la escuela los visitara el último día del curso anterior para darles la “buena” noticia.

—Mis niños, primero tengo que felicitarlos por tan excelentes notas. Nuestro centro está orgulloso de ustedes, estamos por encima de la Meñique. —En esa momento los ojos se le alumbraron—Y segundo decirles que el próximo curso el quinto E será desintegrado. En sexto sólo se permiten cuatro aulas. Ya saben, orientaciones de la provincia. Pero estoy segura que eso será bueno para todos. Cuando tenía su edad me encantaba tener nuevos camaradas. —Y terminó riéndose como si estuviese diciendo algo simpático.

Parecía que la única persona en el mundo que no quería conocer a más nadie era María Cristina. Para la directora, las maestras, su madre, e incluso para algunos de sus compañeros, era algo normal. Así que no le quedó otra opción que olvidarse de eso y disfrutar su mes y medio de vacaciones.

Pero el viernes, cuando su madre le recordó que dentro de tres días el curso iba a comenzar, fue como si ese tiempo no hubiese pasado y tuviese a la directora frente a ella, con su risita simpática y su “buena” noticia.

Ahora estaba al final de la formación de sexto B, su nuevo grupo, escuchando como los demás cantaban el Himno, el mismo Himno que conocía desde que entró por primera vez a su escuela. Como se lo sabía de memoria, podía mover los labios y al mismo tiempo analizar a sus compañeros.

—La primera es Felicia, como su papá es cirujano se cree la mejor del mundo, es una pesá, que no se me acerque porque va a saber lo que es bueno. El de atrás es Miguelito, viene conmigo de quinto E, los varones le dicen flojo porque tiene una voz finita y siempre anda con hembras, pero me cae bien y me alegro de que esté conmigo de nuevo. El prietecito de atrás se llama Lázaro, dicen que su mamá tiene la casa llena de santos. Ese pelirrojo no lo conozco, debe ser nuevo, parece que se le quedó la pañoleta en su casa. ¡Qué raros se ven los alumnos sin pañoleta! Ni siquiera mueve los labios, como si no le gustara cantar el Himno, tampoco se cuida de que lo descubran, a lo mejor viene de la escuela Meñique y allí para hacerse los del swing, no hacen matutinos, tengo que averiguar eso. Hay muchos maestros mirándolo y él sigue como si nada, no tiene miedo a que le manchen el expediente. Cuando entremos al grupo le voy a preguntar cómo se llama.

Del clarín escuchad el sonido;
¡a las armas, valientes, corred!

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Soy escritor de cuentos para niños, me gusta la tranquilidad, leer, el buen cine, la buena música y gente para conversar

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