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Manuel Roblejo Proenza: “Yo no “experimento” con la literatura para los niños”

Manuel y yo estudiamos juntos en la vocacional Silberto Alvarez Aroche, de Granma. Pero allí no intercambiamos jamás palabra alguna. Tres años caminando por los mismos pasillos y nunca supimos del otro. Ahora, después de algunos años, intercambiamos por Facebook.

Manuel es graduado de Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad de Oriente. Le interesa mucho contar historias. Le interesa escribir. Ya tiene un libro publicado y ha ganado varios certámenes literarios en Cuba y el extranjero.

¿Por qué la literatura para niños?

Feria tras feria iba en busca de algún libro para mi niña de cinco años, y siempre me encontraba con volúmenes bellamente ilustrados (y otros no tanto, claro), y me gastaba el salario en eso. Hacía la cola, pacientemente, con la esperanza de comprar algo nuevo y bueno. No solo La Edad de Oro, El Principito y Oros Viejos; pero en las noches, a la hora de leérselos, tenía que inventar mis propias historias para ella, relacionadas con esos dibujos, que la entretuvieran y respondieran a las preguntas que me hacía sobre el mundo que el ilustrador le había creado, y que muchas veces no estaba acorde con las historias, ni con su edad, ni con los valores que, según mi opinión de padre, ella necesita.

Pues un día me dije, “¿bueno, por qué no las escribes tú mismo, que al final te llamas escritor?”. Y escribí un cuento sobre un gato que se mudó, sin pedir permiso, a mi casa, y por suerte le gustó. Todas las noches me pedía el cuento del gato. Así que seguí escribiendo para mi niña, sin sospechar que estaba descubriendo mi remanso. Luego envié ese cuento a una convocatoria infantil en Barcelona, y ganó. Eso me dio esperanzas de que por ahí estaba la cosa.

Después llegó el premio de literatura infantil “Félix Pita Rodríguez” y “Niños del Tiempo”.

El premio “Félix Pita Rodríguez” de literatura infantil 2017 fue una tremenda sorpresa. La verdad es que nunca pensé ganarlo, porque yo no “experimento” con la literatura para los niños, ni sobre los niños. No me gusta complicarle la vida a ningún chico, aunque tampoco se lo pongo fácil. Me gusta hacerlos pensar, imaginar, crecer dentro de su propia niñez. Es más complicado de lo que parece, aunque vale la pena.

Por otro lado, “Niños del tiempo” es un cuaderno que recrea historias de diferentes niños cubanos (muy diferentes) en diferentes épocas (diferentísimas); desde un par de niños aborígenes que se disputan una pelota, hasta historias de niños “de ahora”, con sus carencias y problemas. Pero mientras más escribía, más notaba que los problemas de un niño no han cambiado mucho desde entonces, así que lo escribí de un tirón.

Lo envié a concurso, que es casi la única manera de aspirar a publicar un libro en Cuba, y para suerte mía ganó. El presidente del jurado fue Enrique Pérez Díaz, y eso ya es un premio enorme. El libro debe salir para la próxima Feria del Libro bajo el sello Montecallado, de Mayabeque.

¿Qué buscas en los libros para niños?

Por mucho que me digan que el mundo ya no es el mismo, que ahora se les puede (y hasta se les debe) hablar de todo a nuestros hijos, yo sigo pensando que la niñez es para eso: para ser niños y ya está. No creo, con el respeto que se merecen otros autores, que haya que incendiarles la etapa de la inocencia con asuntos que ni siquiera comprenden.

Yo busco en los libros que escribo para ellos, o sobre ellos, lo que buscaba en los libros que leía de niño: entretenimiento, valores, paradigmas, otro libro más. Respuestas y preguntas de niño que va creciendo hacia adentro. Pero si con un cuento puedo alargar la infancia de alguien un día más, me doy por satisfecho. Escribir para niños me divierte, me transporta a miles de anécdotas de mi niñez que ya no recordaba… y sobre todo me importa. Si no te importa, si no sientes el compromiso, si no lo necesitas, mejor intentar otra cosa.

¿Y la literatura para adultos?

En cuanto a la literatura para adultos publiqué Diario íntimo del mal amante, con Guantanamera, en 2017, una novela erótica juvenil, que trata sobre los avatares de un muchacho que busca desesperadamente el amor donde, tal vez, solo existe el dolor (evidentemente, todo termina mal). Y por ahí va lo otro que he escrito para adultos: siempre caminando en el filo entre la poesía y la narrativa, buscando situaciones límites, hurgando en la herida. Me interesa mucho más el mundo interior de esos personajes extremos que entretenerme en cualquier paisaje común.

Todo lo contrario, con la literatura infantil (o tal vez no) … He escrito dos libros más, aún inéditos, y siempre tratando de sacudirme toda esa amargura anterior. Creo que los pequeños necesitan que toda esa dureza que uno acumula con los años se traduzca en experiencia, para hacerles llegar un libro que puedan llegar a amar.

 

 

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Lector

Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Fundador de Claustrofobias.

4 Comentarios
  1. Responder
    Manuel Roblejo Proenza Lector 2 agosto, 2018 a 7:57 am

    Gracias, maestro Enrique Pérez, tal vez no sepa cuánto anima a uno que se haya tomado el tiempo para felicitarme, eso no tiene precio para mí… y está de más decir que mi agradecimiento es para usted. Gracias a Yunier, a Naskicet y a Claustrofobias, la verdad es que creo, de corazón, que su camino es el camino. Un abrazo a todos.

  2. Yunier, muy buena entrevista y felicita a Manuel. Su libro nos gustó mucho: Unanimidad total, me alegrará mucho presentarlo en la FILH 2019!

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