Yunier Riquenes García Coordinador editorial
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El poema suele asaltarme como un relámpago

Yansy Sánchez Fernández (Santiago de Cuba, 1981) impartía clases de Matemáticas, pero un día abandonó esta profesión para estudiar Letras en la Universidad de Oriente. La poesía comenzaba a exigir de él lecturas y escrituras. Hace algunos años coincidimos en los Encuentros de escritores universitarios, en el Taller Aula de poesía que coordinaba Reynaldo García Blanco, en los diferentes espacios literarios de la ciudad de Santiago de Cuba y en eventos que organizaba la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Yansy recibió el Premio Pinos Nuevos, por el poemario Maldita sea, Letras Cubanas 2006, y se incluye en Cuatro rostros de la palabra, Ediciones Santiago, 2004; Té para los bárbaros, Ediciones Santiago 2006.

Yansy Sánchez también escribe narrativa y es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Recientemente Yansy obtuvo la beca de creación Ciudad del Che de Santa Clara y el Premio de poesía de la revista La Gaceta de Cuba que lo lleva a participar en el Festival de poesía de Medellín en Colombia.

Comenzaste a estudiar Matemáticas y luego abandonas y matriculas Letras. ¿Por qué?

La culpa la tienen Rogelio Rodríguez Coronel y, sobre todo, el ya fallecido Guillermo Rodríguez Rivera, ambos impartían unos cursos de Apreciación Literaria en Universidad para Todos, y yo me quedé prendado con esas clases. Todavía recuerdo la clase que dio Rivera sobre la imagen poética en un poema de Neruda, “Oda con un lamento” y el desmontaje que hizo Coronel del cuento de Virgilio Piñera “La montaña”. Llegué a aprenderme esos textos de memoria. Yo era muy feliz en Matemáticas, faltaba solo un año para graduarme, pero aquellas clases a las seis de la mañana, creo, y luego a las once de la noche (porque yo las repetía) acabaron conmigo, tuve que hacer prueba de ingreso otra vez y optar por Letras, eso era lo mío.

¿Qué significó en tu vida el Taller Aula de poesía que coordinaba Reynaldo García Blanco?

Sí, claro, ya asistía a los talleres Aula de Poesía de Reynaldo García Blanco (actual Premio Casa de las Américas). Pensé que podía ser poeta a eso de los 21 y para ponerme el listón bien alto comencé por los sonetos. Rey me prestó los primeros libros y me orientó en lecturas que repito hasta hoy. Dos años después, en el 2004, ya salían mis primeros sonetos, diez sonetos, en una especie de antología de poesía: Cuatro rostros de la palabra, donde compartía páginas con otros tres talleristas del Aula de Poesía. Después de esa euforia, nunca más intenté el soneto, yo mismo me di de alta, y probé con otras formas.

El primer y segundo libro el mismo año…

Otros dos años, y un par de libros más: Té para los bárbaros y Maldita sea los dos publicados en el mismo año 2006, el primero quizá pudo haberse cogido todo ese tiempo, sin embargo, el segundo, me sorprendió: en todo momento escribía: en la calle, en el aula, en la casa, hasta que llené unas cincuenta cuartillas en mes y medio y, en otro mes envié al concurso Pinos Nuevos. Parece que me dictaron ese libro. El fallo del jurado fue a mi favor. Entre ellos me había movido otra vez de estructura, pero ahora del verso libre a la prosa. De entonces acá me ha sido más difícil superarme. No sé si he logrado otra vez un espíritu tan fresco como en Maldita sea. El costo ha sido grande, me he privado por diez años de publicar un libro. Creo que ya va siendo hora.

¿Qué temas te sirven para poetizar, cómo buscas los encuentros?

No busco los temas, no salgo con un colector, ni pido que me den un número para jugar. El poema suele asaltarme como un relámpago. Otras veces tengo el tema y debo maniobrar como partera para sacarlos a luz, pero en realidad no hay temas, pienso, demasiado recurrentes. No sé, me cuesta trabajo ser objetivo con esta pregunta. Creo que escribo de lo que me inquieta, y me inquieta lo que me afecta y me afecta lo que no puedo resolver entonces lo que escribo, es por ahí.

Y por fin el premio de poesía de la revista La Gaceta de Cuba…

La Gaceta ha sido un premio testarudo. He tenido que mandar unas siete veces. He sido finalista, mención, Beca de Creación, hasta que ¡por fin! Bueno, el año pasado yo le dije a los amigos que era mío el Premio, a la verdad no estaba muy seguro, pero lo decía. Tenía esa cosquillita que te hace asegurar las cosas, sin embargo, ganó Eduard Encina. Leí sus poemas y sí, definitivamente era de Eduard el premio de La Gaceta: ¡bien merecido, compadre ―le decía―!
Le pedí entonces a Norberto Codina, director de la revista, que no me publicara los poemas, no sabía si podía reunir de un año para otro un elenco parecido, porque los poemas siempre están, pero la poesía viene cuando se le da la gana. Algunos sucesos en mi vida, parecidos a Maldita sea me dieron esas páginas valiosas, así que equilibré con las que tenía del año pasado y volví a enviar, entonces sí. Hubiera querido no tener que agradecer, pero gracias Eduard, gracias Dalia Hechavarría, gracias Marelia Sánchez Rodríguez.

¿Cuándo tendremos libros nuevos?

Tengo algunos libros inéditos que ahora mismo están oyendo la conversación. Ya quiero publicarlos. Ha pasado bastante tiempo, pero ahora estoy en temporada, ya saldrán.

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Lector

Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Fundador de Claustrofobias.

2 Comentarios
  1. Responder
    Gualterio Nunez Estrada Lector 17 agosto, 2018 a 1:52 pm

    Deberian haber culminado la entrevista con dos o tres poemas.

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