Marvelys Marrero Fleites: “La Literatura que hago es algo así como una gran caldera donde cocino la realidad”

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Es sabido que el arte de escribir es, de cierta manera, una forma de exorcizar demonios, de lanzar al aire las inquietudes, los deseos y miedos de quien escribe. En mi caso no es diferente. Despierto cada día al ritmo de ciertas rutinas que van condicionando mi tiempo y me permiten salir a la calle e interactuar con personas que a la larga se convierten en personajes.

Puedo escuchar una palabra, ver un gesto y generarse una serie de ideas que instantáneamente organizo como posible comienzo de alguna historia o simplemente como un argumento. La decadencia social y humana aparece en mis textos, el amor, el desamor, la soledad, la culpa, la inconformidad, la impotencia, la ambición. Todo esto, acompañado de las sensaciones y consecuencias que se generan en la vida cotidiana, es como una especie de detonante que provoca en mí la necesidad escribir. Y creo que, en mi caso, escribir de estos temas es la única manera de dejar testimonio de algunas de las realidades de este mundo tan tecnológicamente mediatizado y deshumanizado del siglo XXI.

Mi primer libro lo escribí entre el año 2006 e inicios del 2008. Fue una etapa de cambios en mi vida. Una época en la que aposté a abandonar muchas cosas para asumir la literatura por entero. Decidí en primer lugar que era el momento de dejar de vivir la vida de los otros y vivir la mía, y para eso tuve que convertirme en la persona más importante para mí, y así lo hice.

Por esa fecha también cursé el Taller de Técnicas Narrativas del Centro Onelio, fui del noveno curso y estar allí me impulsó aún más hacia las metas que ya me había propuesto. Palabras modos y rutinas (Ediciones La Luz, 2008), mi primer libro, nació así, poco a poco, impulsado por vivencias, sueños, miedos y miserias cotidianas. Un cuaderno de nueve cuentos que centró a la figura fémina como protagonista en diferentes contextos y que me dio la alegría de obtener el Premio Celestino de Cuento y materializar así mi decisión de apostar por la Literatura.

En mut@ciones.com, mi cuarto libro de cuentos cité a Henri Bergson para iniciar: « […] el cambio les parecerá muy pronto como lo más sustancial y duradero que el mundo puede tener […]». Utilicé este pensamiento suyo para validar la tesis del libro y dejar así bien clara mi postura ante el fenómeno del cambio. Creo que todo es mutable desde lo micro hasta lo macro y ni el ser humano ni la literatura están excepto de ello. Mi escritura nace y se transforma no solo de un libro a otro sino en el mismo proceso de escribir y revisar. Y realmente doy gracias porque así sea, porque de lo contrario, creo, resultaría demasiado aburrido.

Me gusta escribir sobre la realidad. Digamos que la Literatura que hago es algo así como una gran caldera donde cocino la realidad. La condimento con los conflictos a los que se enfrenta el hombre de hoy desde que nace hasta que muere, desde que amanece hasta que cierra los ojos en la noche en busca del sueño. Al ser humano le gusta verse reflejado en lo que lee, aunque sean sus ilusiones o deseos más oscuros si están en la literatura el hombre se regodea en el disfrute. Siempre que escribo pienso los personajes como seres reales e intento que quien lea así lo sienta.

Cuando comencé a escribir alguien dijo que mis textos le recordaban a Onelio Jorge Cardoso y aunque no fui capaz de creerle porque bien sé que las distancias son enormes, me sentí complacida de inspirar un sentimiento así, porque nuestro Cuentero Mayor escribió desde la pureza de lo natural y así quisiera que fuera vista mi literatura. Natural y humanista, esas serían mis coordenadas.

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Consejo editorial compuesto por periodistas y colaboradores de toda Cuba que gustan del mundo literario.

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